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Viajar al exterior con un menor: qué exige la ley y cómo resolver los conflictos si se niega uno de los padres

Cuando el viaje es objetado por uno de los padres, el conflicto se traslada a los tribunales y el juez evalúa desde la perspectiva del menor
Por S.A.
22/01/2026 - 10:12hs
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En la Argentina, la salida del país de un menor de edad acompañado por uno solo de sus progenitores no es un trámite meramente administrativo. Se trata de una situación regulada con especial cuidado por la normativa migratoria y el derecho de familia, que exige la autorización expresa del progenitor que no viaja, salvo excepciones debidamente acreditadas.

La regla apunta a resguardar los derechos del niño, evitar traslados unilaterales y garantizar que el viaje no encubra una mudanza definitiva o una ruptura del vínculo con el otro progenitor. Cuando no hay acuerdo entre las partes, la intervención judicial se vuelve inevitable.

La autorización: requisito clave para salir del país

Si un menor viaja al exterior con solo uno de sus padres, Migraciones exige un permiso válido del progenitor ausente. Esta autorización puede adoptar dos modalidades:

  • Autorización puntual, otorgada para un viaje específico, con destino y fechas determinadas.

  • Autorización general, válida por un plazo determinado y aplicable a múltiples viajes.

Ambas pueden ser revocadas, pero no de manera automática. La revocatoria debe tramitarse formalmente y, en caso de conflicto, requiere intervención judicial y del Ministerio Público de Menores.

Cuando uno de los progenitores ha fallecido, alcanza con presentar la partida o certificado de defunción. En cambio, si alguno se niega a prestar consentimiento o no puede hacerlo, será necesaria una autorización judicial supletoria.

Qué analiza la Justicia cuando hay desacuerdo

Cuando el viaje es objetado por uno de los padres, el conflicto se traslada a los tribunales. Según especialistas en derecho de familia, el juez evalúa el caso a la luz del interés superior del niño, con especial atención en algunos ejes centrales.

Uno de ellos es la finalidad del viaje y la certeza del regreso: pasajes de ida y vuelta, duración acotada y ausencia de indicios de radicación en el exterior. También resulta determinante el lugar de residencia habitual del menor, ya que la jurisprudencia rechaza cualquier traslado internacional que implique una mudanza encubierta sin consentimiento del otro progenitor.

Otro punto sensible es el régimen de comunicación vigente. El magistrado debe analizar si el viaje afecta el contacto del menor con el progenitor que permanece en el país y si existen mecanismos para preservar ese vínculo.

Qué puede resolver un juez

Frente a estos conflictos, la Justicia puede adoptar distintas decisiones. La más directa es autorizar o denegar el viaje, según las garantías ofrecidas y el contexto familiar. También puede imponer advertencias o sanciones si detecta maniobras destinadas a obstaculizar el vínculo parental.

En situaciones más graves, incluso es posible modificar el régimen de cuidado o comunicación, si se acredita que uno de los progenitores actúa de manera sistemática en perjuicio de los derechos del niño.

Documentación exigida por Migraciones

Más allá de los conflictos familiares, Migraciones exige una serie de documentos obligatorios para autorizar la salida del país de un menor. Entre ellos se destacan:

  • DNI o pasaporte vigente del menor.

  • Visa para el país de destino, si corresponde.

  • Partida o certificado de nacimiento, libreta de familia o documento que acredite la filiación.

  • Autorización del progenitor ausente o resolución judicial, según el caso.

Toda la documentación debe presentarse en original o copia autenticada, en buen estado de conservación. Las constancias de DNI en trámite no son válidas como documento de viaje.

Si los documentos fueron emitidos en el extranjero, deben estar legalizados por el consulado argentino o apostillados, y traducidos al castellano cuando corresponda.

Cómo y dónde se tramita la autorización

Las autorizaciones pueden otorgarse ante escribanos, jueces, autoridades administrativas habilitadas o, en determinados casos, ante la Dirección Nacional de Migraciones. El trámite es personal y presencial y se controla al momento del egreso del país.

Desde 2017, existe además un registro electrónico de autorizaciones instrumentadas por escribanos, lo que permite que, si el permiso está digitalizado, no sea necesario presentar el documento en papel en el control migratorio.

Revocación de autorizaciones

La normativa prevé dos tipos de revocatoria: parcial, cuando se deja sin efecto una autorización específica, y total, cuando se revocan todas las autorizaciones vigentes. En ambos casos, la identificación precisa del permiso es clave. Si luego se desea volver a autorizar el viaje, deberá iniciarse un nuevo trámite.

Un viaje que también es una decisión legal

Viajar al exterior con un hijo menor no implica solo organizar pasajes y alojamiento. En contextos de separación o conflicto parental, requiere respaldo legal y previsión, ya que cualquier desacuerdo puede derivar en una intervención judicial.

El objetivo final del sistema no es obstaculizar los viajes, sino asegurar que cada salida del país respete la estabilidad, los vínculos familiares y los derechos del niño, evitando decisiones unilaterales que puedan afectar su desarrollo personal y emocional.

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