Por qué los productos importados que comprás en Argentina tienen esos octógonos negros que no ves en otros países
En las góndolas argentinas conviven cada vez más productos importados con alimentos locales. Pero todos deben cumplir la misma regla: llevar sellos negros cuando superan límites de nutrientes críticos.
Esos octógonos negros son parte del sistema de etiquetado frontal vigente en Argentina. Advierten al consumidor de forma visible y directa.
La normativa se aplica sin excepciones. Un chocolate alemán, una galletita española o un cereal brasileño deben adaptarse antes de comercializarse.
El sistema argentino forma parte de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable. La ley busca proteger la salud pública identificando productos con alto contenido de azúcares, grasas saturadas, grasas totales, calorías o sodio.
Cuando un alimento supera los límites establecidos para estos nutrientes, debe incorporar los sellos correspondientes. Pueden ser uno, dos, tres o hasta cinco octógonos negros en el frente del envase.
Cómo funciona el etiquetado frontal en Argentina
Los envases deben mostrar advertencias visibles cuando hay exceso en alguno de estos componentes:
- Azúcares
- Grasas saturadas
- Grasas totales
- Calorías
- Sodio
Los sellos se colocan en la parte frontal del paquete. Deben ser negros, con forma octogonal, y llevar la leyenda "EXCESO EN" seguida del nutriente que corresponda.
El objetivo es que el consumidor identifique rápidamente si un producto tiene componentes que conviene moderar. No se trata de prohibir, sino de informar.
La norma alcanza tanto a alimentos elaborados en el país como a importados. No hay excepciones por origen ni por marca.
Qué pasa con los productos que vienen del exterior
Los alimentos importados suelen venir con sistemas de etiquetado diferentes. En su país de origen pueden tener tablas nutricionales, colores o letras, pero no octógonos negros.
Al ingresar a Argentina, deben adaptarse. Esto implica que se les incorporan etiquetas adicionales —generalmente autoadhesivas— que indican los sellos correspondientes según su composición nutricional.
El Decreto 35/2025 y las disposiciones del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) establecen esta obligatoriedad. El Código Alimentario Argentino regula todo lo que se comercializa en góndolas.
Por eso, un producto que en Estados Unidos o Europa no tiene advertencias visibles puede aparecer en Argentina con uno o varios sellos negros. No cambió su receta: cambió el sistema de información que se le exige mostrar.
Desde la Coordinadora de la Industria de Productos Alimenticios (COPAL) señalan que existen productos importados que cumplen la normativa. También hay casos de incumplimientos, que quedan bajo fiscalización de las autoridades.
Cómo etiquetan los alimentos en otros países
Argentina no es el único país con etiquetado frontal, pero su sistema difiere de los modelos internacionales más difundidos.
En Estados Unidos rige la tabla "Nutrition Facts". Detalla la composición nutricional en la parte posterior del envase. No incluye advertencias frontales visibles.
Europa presenta un panorama más diverso. Francia, Alemania, Bélgica, España y Países Bajos adoptaron el sistema Nutri-Score.
Nutri-Score clasifica los alimentos con letras de la A a la E. También usa colores que van del verde al rojo según el perfil nutricional del producto.
El Reino Unido aplica el "semáforo nutricional". Italia promueve el sistema NutrInform Battery, basado en porcentajes de ingesta diaria recomendada.
Ninguno de estos modelos coincide con los octógonos negros argentinos. Por eso, los productos deben reetiquetar cuando ingresan al mercado local.
Por qué algunos productos tienen más sellos que otros
La cantidad de sellos no depende del origen del producto. Depende exclusivamente de su composición nutricional.
Los límites establecidos por la normativa argentina son exigentes. Cuando un alimento supera los umbrales de nutrientes críticos, se activan las advertencias correspondientes.
Esto explica por qué dos galletitas similares —una nacional y otra importada— pueden tener diferente cantidad de sellos en la misma góndola.
La presencia de octógonos negros depende de los ingredientes y de la formulación de cada alimento. Incluso dentro de una misma marca pueden existir variaciones.
Algunas galletitas sin azúcar agregado no presentan sellos. Otras variantes con mayor contenido de azúcares o grasas sí los incluyen.
En el caso de las pastas secas elaboradas únicamente con sémola, es habitual que no lleven sellos. No contienen sodio agregado ni otros nutrientes críticos en exceso.
En cambio, otras variedades de pastas pueden presentar advertencias si su composición difiere. Lo mismo ocurre con cereales, yogures o snacks.
Cómo se calculan los sellos en cada producto
Los fabricantes utilizan herramientas de cálculo para determinar qué sellos corresponden. Se basan en la información nutricional del producto.
En el caso de los importados, esta evaluación permite definir qué etiquetas deben agregarse antes de su comercialización. No es un proceso arbitrario: responde a parámetros técnicos establecidos por la autoridad sanitaria.
Por este motivo, la comparación directa entre productos de distintos países puede resultar limitada. Cada uno responde a normativas y criterios de elaboración diferentes.
Dos alimentos similares pueden tener sellos distintos por pequeñas diferencias en sus ingredientes. O por variaciones en el tamaño de la porción que declaran.
Qué información adicional ofrecen los envases
Además de los sellos frontales, los envases incluyen una tabla nutricional detallada. Allí se especifica el contenido de nutrientes por porción y por cada 100 gramos.
Esta información resulta clave para comparar productos más allá de las advertencias visibles. Permite entender con mayor precisión la composición de los alimentos.
Los sellos negros funcionan como una primera señal de alerta. La tabla nutricional completa el panorama para quienes buscan información más específica.
La normativa argentina busca que el consumidor cuente con herramientas claras para tomar decisiones informadas. Los sellos son solo una parte de ese objetivo.