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Fallo inédito: la Justicia fijó una "cuota alimentaria" y cuidados para una mascota tras una separación

La resolución judicial de Salta destaca la inclusión de animales en relaciones familiares y marca un precedente sobre derechos y convivencia
Por S.A.
12/05/2026 - 10:12hs
perro cuota alimentaria

Un fallo de la Justicia de Salta volvió a poner sobre la mesa un debate que crece en los tribunales argentinos. Un juzgado ordenó que uno de los integrantes de una expareja realice aportes económicos periódicos para cubrir parte de los gastos de manutención de un perro, en un esquema que la prensa comparó rápidamente con una cuota alimentaria.

La decisión reconoce que el animal formaba parte de la vida familiar de ambos miembros de la pareja. Pese a la separación, el tribunal entendió que continúa existiendo una responsabilidad compartida sobre su bienestar.

El caso llegó a la Justicia cuando la mujer, que quedó a cargo del cuidado cotidiano del perro tras la ruptura, acudió al tribunal ante el incremento de los gastos. Alimentos balanceados, medicamentos, vacunas, controles veterinarios y demás cuidados básicos empezaron a pesar en su economía.

En su resolución, el tribunal sostuvo que los animales no pueden ser tratados únicamente como objetos o bienes patrimoniales, sino como "seres sintientes" que integran vínculos afectivos dentro del ámbito familiar.

A partir de ese criterio, el juez entendió que ambas partes debían continuar asumiendo obligaciones respecto del animal. No importaba quién mantuviera la convivencia diaria con la mascota.

El fallo ordenó entonces que el hombre realice aportes económicos periódicos destinados a cubrir parte de los gastos del perro. Así quedó reconocida una responsabilidad compartida tras la separación.

Qué son las "familias multiespecie" y por qué aparecen en los tribunales

La resolución salteña se inscribe dentro de una tendencia cada vez más visible en distintos tribunales del país. Se trata del reconocimiento de las llamadas "familias multiespecie".

Es una mirada jurídica y social que considera a los animales de compañía como integrantes del núcleo familiar. No como objetos de propiedad, sino como miembros con vínculos emocionales.

Aunque el Código Civil y Comercial argentino todavía clasifica a los animales como bienes muebles, distintos jueces comenzaron a incorporar criterios relacionados con el bienestar animal. También con los vínculos emocionales y la responsabilidad afectiva que surge de la convivencia.

En Salta, incluso, ya empezaron a aparecer resoluciones que avanzan sobre cuestiones similares a las que suelen discutirse en procesos familiares tradicionales.

Algunas de esas cuestiones incluyen:

  • Cuotas para manutención de mascotas
  • Gastos veterinarios compartidos
  • Regímenes de comunicación
  • Convivencia alternada
  • Responsabilidades por cuidado cotidiano

Cómo funcionan los regímenes de visitas y cuidado compartido para mascotas

Además de los aportes económicos, algunos expedientes judiciales comenzaron a incluir esquemas de contacto. Se establecen "regímenes comunicacionales" para que la persona que no convive diariamente con el animal pueda mantener el vínculo.

En ciertos casos, incluso se fijaron períodos de convivencia alternada o visitas acordadas entre las partes. Siempre priorizando el bienestar de la mascota.

La discusión no es menor. Cada vez más parejas incorporan perros y gatos como parte de su dinámica familiar. Cuando la relación termina, aparecen conflictos sobre quién se hace cargo del animal y cómo se distribuyen las responsabilidades.

Los jueces empiezan a intervenir en esos conflictos con criterios tomados del derecho de familia. Se evalúa quién puede brindar mejor calidad de vida al animal, quién lo cuidó históricamente, y cómo distribuir los costos.

Actualmente, la legislación nacional no regula específicamente qué ocurre con las mascotas cuando una pareja se separa. Por eso, las decisiones judiciales dependen muchas veces de interpretaciones vinculadas al derecho de familia, el bienestar animal y la responsabilidad civil.

Mientras algunos tribunales avanzan en reconocer la existencia de vínculos afectivos y obligaciones compartidas, otros mantienen una postura más restrictiva.

Ese contraste quedó expuesto en un caso resonante de Córdoba, donde un juzgado de familia rechazó homologar un acuerdo entre dos excónyuges sobre el "cuidado personal" de sus dos perras.

El antecedente contrario: qué pasó en Córdoba con el acuerdo rechazado

En ese expediente, la pareja había acordado un esquema de cuidado compartido, régimen de contacto y división de gastos veterinarios y de manutención.

Sin embargo, el juez entendió que la figura de "cuidado personal" corresponde exclusivamente a hijos e hijas menores de edad. Trasladarla a animales implicaba, según su criterio, una desnaturalización del instituto jurídico previsto en la legislación de familia.

La resolución sostuvo que la judicialización de este tipo de conflictos excede la competencia material de los tribunales de familia. Aunque reconoció igualmente que los animales son "seres sintientes" que deben continuar siendo asistidos por sus dueños.

Finalmente, el acuerdo quedó como un compromiso extrajudicial entre las partes. No como una resolución homologada judicialmente.

Este fallo de Córdoba contrasta directamente con la tendencia que empezó a consolidarse en Salta y otras provincias.

El cambio cultural que llegó para quedarse en los tribunales argentinos

Más allá de las diferencias entre fallos, el fenómeno refleja un cambio cultural cada vez más visible en la sociedad argentina.

En grandes ciudades y también en distintos puntos del país, millones de personas consideran hoy a perros y gatos como integrantes centrales de sus hogares. Esa transformación comenzó a trasladarse lentamente al ámbito judicial, generando precedentes que podrían marcar el camino para futuras regulaciones.

Para sectores vinculados al derecho animal, este tipo de resoluciones representan un avance. Reconocen que las mascotas no son simples objetos de propiedad, sino seres vivos con necesidades concretas y vínculos emocionales reales.

Otros especialistas, en cambio, advierten sobre la necesidad de establecer límites claros. Proponen generar una regulación específica para evitar contradicciones entre tribunales.

Mientras tanto, el fallo de Salta aparece como uno de los antecedentes más importantes en Argentina sobre manutención y cuidado compartido de mascotas tras una separación. Una discusión jurídica y social que recién comienza. 

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