Ciudadanía italiana: ordenan corregir partidas de nacimiento con errores que bloqueaban el trámite
La Unidad Procesal de Familia N° 9 de San Carlos de Bariloche hizo lugar a una acción de información sumaria presentada por un ciudadano que buscaba acreditar la identidad de sus antepasados y corregir errores en documentación argentina e italiana para continuar con su trámite de ciudadanía italiana.
La resolución declaró que distintas variantes de nombres, fechas de nacimiento, edades, lugares de origen y vínculos familiares correspondían a las mismas personas y que las diferencias detectadas respondían a errores materiales de registración. De esa manera, la Justicia dio validez a la documentación necesaria para reconstruir la línea genealógica del solicitante.
El expediente fue iniciado por un descendiente de inmigrantes italianos que promovió una acción de información sumaria con el objetivo de obtener un reconocimiento judicial sobre la correspondencia entre distintas partidas registrales. Según explicó, las inconsistencias impedían acreditar correctamente su ascendencia ante las autoridades italianas.
Como prueba presentó partidas de nacimiento, matrimonio y defunción emitidas tanto en Argentina como en Italia. En la demanda sostuvo que las diferencias encontradas en la documentación no respondían a personas distintas, sino a errores cometidos durante las inscripciones registrales.
La intervención de la Fiscalía y los registros civiles
Durante la tramitación de la causa intervino la Fiscalía, que informó que no tenía objeciones para el dictado de la sentencia.
Además, el juzgado dio vista a los Registros del Estado Civil y Capacidad de las Personas de las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Ambos organismos señalaron que, si la magistrada consideraba acreditada la identidad de las personas con la documentación presentada, podía ordenar las rectificaciones correspondientes.
Qué analizó la jueza
Al resolver el caso, la magistrada explicó que la información sumaria es un procedimiento voluntario destinado a comprobar hechos que no se encuentran controvertidos y que producen efectos jurídicos, sin afectar derechos de terceros.
En ese marco, consideró que esa era la vía adecuada para reconocer judicialmente la identidad entre distintas menciones registrales de los ascendientes del solicitante y otorgar coherencia a la documentación que acredita su árbol genealógico.
La jueza concluyó que la prueba documental era suficiente para demostrar que las diferencias detectadas en las partidas respondían a errores materiales y no a la existencia de personas diferentes.
Los errores que fueron corregidos
La sentencia estableció las siguientes correcciones en la documentación familiar:
- Una antepasada nacida el 7 de febrero de 1883 en Rossano, provincia de Cosenza, Italia, era la misma persona que figuraba en distintos documentos argentinos bajo diferentes variantes de su nombre
- Distintas denominaciones utilizadas para identificar su lugar de nacimiento correspondían a una misma localidad italiana
- La fecha consignada en una de las partidas de defunción contenía un error material, ya que se había registrado el 6 de febrero en lugar del 7 de febrero de 1883
- La bisabuela del solicitante había nacido en Banfield, partido de Lomas de Zamora, y no en la Ciudad de Buenos Aires, como figuraba en su acta de defunción
- La edad consignada para una de las ascendientes al momento del nacimiento de su hija era incorrecta: tenía 31 años y no 27, como indicaba la partida
- Se acreditó la correcta filiación entre distintas generaciones de la familia y se reconoció que una variante del nombre consignada en una partida de nacimiento hacía referencia a la misma persona identificada en el resto de la documentación
Con esos fundamentos, la Unidad Procesal de Familia N° 9 de San Carlos de Bariloche hizo lugar íntegramente a la petición del actor y declaró acreditadas las identidades y correspondencias entre las distintas partidas argentinas e italianas.
La sentencia también impuso las costas al solicitante, reguló los honorarios profesionales de su abogada y dispuso que, una vez firme la resolución, se expidan las copias certificadas necesarias para su utilización.
La resolución se conoce en un contexto de cambios en el régimen de ciudadanía italiana por descendencia. En marzo de 2025, Italia modificó su legislación y restringió el acceso a la ciudadanía por jus sanguinis, limitando el reconocimiento a un número menor de generaciones de descendientes.
A partir de esa reforma, muchas personas que buscan obtener la ciudadanía italiana comenzaron a revisar la documentación de sus familias para detectar y corregir errores en partidas de nacimiento, matrimonio y defunción que puedan afectar la reconstrucción de su árbol genealógico.
En paralelo, el debate continúa en la Justicia italiana. Según distintos especialistas y representantes de la comunidad italiana en el exterior, una sentencia del Tribunal Supremo de Casación publicada en mayo de 2026 reafirmó que la ciudadanía constituye un derecho de especial relevancia constitucional y de carácter permanente. Ese pronunciamiento se suma a la discusión judicial abierta tras la reforma impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni.
Si bien ese debate se desarrolla en Italia y no formó parte del expediente resuelto en Bariloche, especialistas en ciudadanía consideran que la correcta acreditación documental de la línea familiar continúa siendo un requisito central para quienes inician o continúan este tipo de trámites.