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Cobos votó en contra del proyecto oficial de retenciones y no piensa renunciar

Luego de más de 18 horas de sesión y de una votación que culminó en un empate técnico, el Vicepresidente votó contra el Gobierno. Ver video completo

17/07/2008
Actualizado 14:07hs

En uno de los más dramáticos trámites que recuerde la historia parlamentaria del paí­s, el vicepresidente Julio Cobos hizo caer esta madrugada el proyecto de ley de retenciones móviles, provocándole al Gobierno una derrota polí­tica de consecuencias imprevisibles."Que la historia me juzgue y me perdone si me equivoco", fueron las palabras finales de Cobos antes de dar su pronunciamiento contrario a la iniciativa que pretendí­a ratificar las retenciones móviles anunciadas el 11 de marzo pasado, que produjeron una protesta masiva de las entidades agropecuarias en todo el paí­s.En la mañana de este jueves, a la salida de su domicilio Cobos aseguró que espera que la presidenta Cristina Kirchner lo entienda y descartó que se le cruce por la cabeza renunciar a su cargo. "Si me piden la renuncia, se estarí­a afectando la institucionalidad. No pienso renunciar", resaltó en más de una oportunidad ante las cámaras apostadas frente a su domicilio, en la localidad bonaerense de Ezeiza. Al mismo tiempo, el Vicepresidente señaló que tras el rechazo a la resolución 125 que implementaba las retenciones móviles ahora los argentinos "tenemos la oportunidad de empezar una nueva etapa" en el paí­s.Cobos aseguró que se encuentra "tranquilo" con su conciencia y que "ojalá que se entienda el mensaje que dí­. Espero que hayamos llegado a una madurez suficiente en nuestra democracia". En caso que el Gobierno lo "deje solo", Cobos manifestó que se remitirá a "presidir el Senado".A su vez, sostuvo que en el Gobierno Nacional "deben entender que un hombre que no es del Partido Justicialista puede tener una opinión distinta".Sin embargo, el Vicepresidente de la Nación remarcó que le gustarí­a ampliar su margen de acción y también que surja "una nueva relación" con el Poder Ejecutivo. "Tenemos todas las posibilidad de salir para adelante, la madurez debe primar entre todos", concluyó.

La votaciónEl mayor desafí­o que debió enfrentar el matrimonio Kirchner en sus cinco años de gestión se dirimió en una votación cuyo resultado estuvo en duda en todo momento, con dos senadores indecisos que anunciaron su voto dentro del recinto.La paridad provocó una situación que pocas veces ocurrió en el Parlamento: el desempate de una votación en el Senado y el hecho de que por primera vez un vicepresidente vota en contra del Gobierno que integra.Cuando se veí­a venir el empate desde el oficialismo se le ofreció a Cobos "una salida elegante" consistente en retirarse del recinto y dejar la conducción de la Cámara en manos del presidente provisional del cuerpo, José Pampuro, quien en ese caso hubiese tenido doble voto y hubiera permitido al Gobierno contar con la ansiada ley. Si bien Cobos no habí­a anticipado su decisión públicamente, su crecientemente deteriorada relación con el kirchnerismo habí­a sembrado dudas sobre su alineamiento con el oficialismo.En la oposición se recordaba que recientemente Cobos habí­a declarado que apoyaba "cualquier solución que tuviera consenso", por lo que se esperanzaban en que pudiera negarse a ratificar la polémica resolución 125.Y así­ fue. En el discurso que pronunció, dijo que "la sociedad no espera un desempate, sino que de acá salga algo consensuado" y pidió por eso a los senadores "un cuarto intermedio en busca de un acuerdo".Pero, paradójicamente, el único acuerdo que hubo entre las bancadas del FPV y del radicalismo fue en exigirle que desempatara de inmediato. Cobos admitió que tení­a "una responsabilidad institucional con el Gobierno", pero confesó con la voz casi quebrada: "Mi corazón me dice otra cosa".Dijo que querí­a "seguir siendo el compañero" de la Presidenta Cristina Kirchner y confió en que ella "sabrá entender" los motivos de su decisión. Cobos  pidió al poder Ejecutivo que enví­e un nuevo proyecto que contemple todos los aportes que hubo en el debate parlamentario.

Los indecisosLa sesión habí­a comenzado el miércoles a la mañana y duró más de 18 horas, pero durante su largo desarrollo pocos prestaban atención al debate, y todos estaban pendientes de las novedades respecto de los dos últimos votos por definir, el del justicialista catamarqueño Ramón Saadi, y el del radical K santiagueño, Emilio Rached.El primero de ellos se pronunció a media tarde por el sí­, pero el caso de Rached pareció escrito por un autor de novelas de suspenso: primero llegó al Congreso cuando el debate llevaba cinco horas, y luego entró y salió un par de veces del palacio, sin indicar qué harí­a con su voto. En el oficialismo se aseguraba que votarí­a con ellos, pero por la noche se reveló que se sumarí­a a la oposición, con lo que dejaba la cuenta empatada en 36. En un recinto donde aún resonaban los ecos de los dos multitudinarios actos que se realizaron el martes pasado en la Capital Federal, a favor y en contra de la iniciativa, los voceros de un oficialismo mermado por la dí­spora de varios legisladores justificaron con énfasis las bondades de este proyecto. La oposiciónCon el mismo ardor, desde la oposición senadores de diferentes extracciones ideológicas cuestionaron el proyecto  por el valor de las alí­cuotas que consideraron "confiscatorias", como por la supuesta inconstitucionalidad" del artí­culo dos que faculta al Poder Ejecutivo a modificarlas.La senadora Margarita Colombo (Frente Cí­vico Catamarca) manifestó que no corresponde que el Ejecutivo fije los impuestos ni las alí­cuotas de los gravámenes. También indicó que las retenciones, en los niveles que propone la iniciativa "son confiscatorias".En la misma lí­nea, la senadora del PPV Teresa Quintela dijo que votarí­a en contra de la iniciativa: "mi voto va a ser negativo. Vamos a esperar que se pueda producir otro que sea menos confiscatorio", indicó Quintela.De la misma manera se manifestó el Senador del ARI por Tierra del Fuego, José Martí­nez quien adelantó que no iba a votar a favor de la iniciativa "en caso de que no se cambie ni una coma".DefiniciónPoco antes de las 3 de la madrugada, el jefe de la bancada radical, Ernesto Sanz, empezó su discurso pidiendo con humildad al vicepresidente "que venga a presidir la sesión por la enorme responsabilidad que va a tener", en lo que definió como "una noche histórica".Sanz reiteró este pedido tres veces en momentos en que la sesión era presidida por el salteño Juan Carlos Romero porque querí­a que Cobos escuchara su mensaje, ya que "tendrá una misión fundamental".Dirigiéndose a Cobos -que aún no habí­a vuelto al recinto- dijo que tiene que tener la tranquilidad para honrar el cargo de Vicepresidente de la Nación", y destacó que en los últimos 20 dí­as tuvo acciones de entereza y racionalidad" al diferenciarse del gobierno en este tema.Como pocas veces en la historia parlamentaria -y nunca desde que los Kirchner llegaron al poder con el acompañamiento de cómodas mayorí­as en ambas cámaras- el oficialismo debió trabajar a destajo, no ya para conquistar votos ajenos sino para mantener los propios. La victoria en Diputados por sólo siete votos preanunció las dificultades que el oficialismo iba a tener en el Senado, aunque nadie imaginaba semejante desenlace. Los "rebeldes"Ocho integrantes del bloque del Frente para la Victoria, Roberto Urquia, Carlos Reutemann, Roxana Latorre, Ruben Marin, Juan Carlos Romero, Sonia Escudero, Teresita Quintela, y Elena Corregido se atrevieron a desafiar el mandato de votar a favor. Hubo también otros legisladores oficialistas que estuvieron a punto de cruzar la raya aunque fueron convencidos a último momento de mantener la disciplina partidaria mediante intensas gestiones, algunas llevadas a cabo por la propia presidenta Kirchner. Del mismo modo, el panorama por fuera del bloque no fue muy reconfortante para el kirchnerismo: ninguno de los tres senadores radicales k (aliados al gobierno a través de la Concertación) apoyó la iniciativa inicial, y tampoco lo hizo el renovador salteño Juan Pérez Alsina, cuyo partido integra una coalición con el oficialismo que gobierna su provincia. Sin fisurasEn cambio, la oposición no demostró fisuras a la hora de votar en contra, aunque no logró ponerse de acuerdo detrás de un proyecto único, y por eso hubo cuatro dictámenes de minorí­a. "No nos une el amor, sino el espanto", reflexionó uno de los legisladores opuestos al proyecto oficial. El oficialismoLa palabra final por el oficialismo la tuvo el jefe de la bancada del FTV, Miguel Angel Pichetto, quien cuestionó a aquellos dirigentes "que hace seis meses salí­an en afiches junto a la Presidenta" durante la campaña electoral, y ahora critican el proyecto oficial.También fustigó a los gobernadores que se alinearon junto al campo, cuando antes del conflicto "se peleaban por estar junto al gobierno". Pichetto se preguntó luego "dónde quedó la Concertación" que el gobierno hizo con otros partidos, en una crí­tica que apuntó en especial a los tres senadores del radicalismo K, que votaron en contra. También le apuntó a Cobos, al criticar a "los que no pueden alinear" a sus propios legisladores, y recordó que hace unos dí­as le preguntaron qué pensaba que harí­a el vicepresidente en caso de empate, y que respondió: "No puedo concebir que no acompañe al Gobierno". Ese fue el ultimo intento de torcer el rumbo de una decisión que Cobos vení­a meditando desde hace varios dí­as en la más estricta reserva. Antes, durante la sesión, los argumentos vertidos por los senadores no se apartaron de los que se oyeron abundantemente en los últimos cuatro meses por parte de quienes respaldan o rechazan las retenciones móviles, pero suscitaron especial atención las palabras de los oficialistas que negaron su respaldo a la iniciativa que giró diputados. Uno de ellos, el justicialista cordobés Roberto Urquia, advirtió que por el conflicto agropecuario "se está cortando la cadena de pagos" en el interior. El dueño de la Aceitera General Deheza fue el primer legislador kirchnerista que anunció su desacuerdo con el proyecto oficial, y renunció a la comisión de presupuesto y ascienda que presidí­a. Tras aclarar que es "partidario de las retenciones móviles", señaló que lo que cuestiona es la escala de alí­cuotas, porque impide el funcionamiento de los mercados a futuro, "a los que hay que proteger porque son elementos de arbitraje, y no de especulación". Remarcó luego que no apoyaba la iniciativa porque "el gobernador de Córdoba, la legislatura y 450 jefes comunales me pidieron que no la acompañe". Otra dí­scolaOtro discurso esperado fue el de Elena Corregido, una de las integrantes del bloque del FTV que voto en contra, quien enfatizó que no es "golpista" que sus convicciones son "absolutamente peronistas". Destacó el rol que Cristina Kirchner desempeño como legisladora durante el gobierno menemista, en defensa de las instituciones y halagó que como presidenta "no hay firmado ningún decreto de necesidad y urgencia". En este sentido, comparó su situación con la de la mandataria, al indicar que "ella rompió varias veces la disciplina partidaria" cuando era legisladora. En tanto, el justicialista Carlos Reutemann advirtió que el conflicto del campo podrí­a llevar a la "desintegración del pueblo argentino"."Frente a nosotros tenemos una situación tan grave que si no nos unimos seremos los culpables de la desintegración del pueblo argentino", resaltó Reutemann en el recinto, al fundamentar su voto en contra. Desde la otra vereda, la senadora del FPV Silvia Giusti realizó una férrea defensa de la polí­tica del gobierno, y cuestionó "la concentración de las tierras". La representante de Chubut, miembro informante del bloque oficial, negó que el proyecto de Retenciones se haya tratado a libro cerrado", y afirmó que las modificaciones que se le introdujeron en la cámara Baja "favorecieron a los pequeños productores".El escenario que vieneLuego del rechazo de la iniciativa por parte del Senado, técnicamente la resolución 125 sigue vigente por lo que serí­a necesario una nueva disposición del poder Ejecutivo que expresamente la derogara, máxime cuando el ex presidente, Néstor Kirchner, públicamente anunció en el acto del pasado martes que "el Gobierno será respetuoso de la decisión que adopte el Congreso".Por otra parte, y de acuerdo a lo previsto en el artí­culo en el artí­culo 81 de la Constitución Nacional "ningún proyecto de ley desechado totalmente por una de las Cámaras podrá repetirse en las sesiones de aquel año".Esto quiere decir que tanto el Gobierno como la cámara de Diputados no podrán insistir con el tratamiento parlamentario del mismo proyecto en el transcurso del año.Resta ahora saber cuál será la determinación de la Casa Rosada luego de la reciente votación. Hasta último momento se especulaba con una conferencia de prensa del Ejecutivo para fijar su posición y hasta definir cuál será la situación polí­tica del Vicepresidente Cobos.Luego de 125 dí­as de conflicto polí­tico sobran los interrogantes. Sin embargo, sólo existe una certeza:  a tan sólo más de siete meses de gestión el enorme costo polí­tico para el Gobierno no tiene precedentes.© infobaeprofesional.com