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Regalos empresarios: el lí­mite entre ética y fraude encubierto

Cada vez más empresas tienen códigos para regular la recepción de obsequios por parte de los empleados. Hay firmas que, ante una falta mí­nima, aplican el despido con causa
18/04/2005 - 03:00hs
Regalos empresarios: el lí­mite entre ética y fraude encubierto

Durante los últimos 20 años, según Julián Laski, director del Departamento de Consultorí­a de PKF Argentina, con la difusión de nuevos modelos de control que fomentaron la ética en los negocios como manera de prevenir la realización de actos ilí­citos en las empresas, se ha comenzado a analizar si la polí­tica de las organizaciones relacionada con el otorgamiento o recepción de regalos empresariales afecta o no las prácticas éticas.

Al respecto, las polí­ticas de control han generado un estado de ambivalencia entre los derechos individuales de los empleados a recibir obsequios y los derechos corporativos, tendientes a regular estas prácticas habituales en el mercado empresarial.

Libertades individuales versus derechos corporativos
En esta lí­nea de discusión, el abogado laboralista Fernando Cortés, del estudio De Diego & Asociados, intenta distinguir entre las libertades y obligaciones de ambos actores: "El trabajador, cuando ingresa a una organización bajo relación de dependencia, en algún punto pierde ciertas libertades, pero esto es así­ y debe aceptarse":

"Así­ como hay que adaptarse a una estructura, a un horario de trabajo, a vestirse de una manera determinada, también hay que acatar la postura de la empresa en cuanto al tema de los regalos empresariales. Sin embargo, más que una pérdida, yo lo veo como una adaptación a las polí­ticas corporativas."

Qué dice la jurisprudencia
En cuanto a regalos empresarios aún no hay jurisprudencia; los antecedentes sólo hablan de los deberes que corresponden al trabajador, que versan sobre fidelidad y lealtad al empleador, pero no hay algo especí­fico para regalos.

En cambio, en un juicio, los regalos empresariales pueden revestir una gran importancia y volverse en contra del empleado que los aceptó: "un regalo empresario puede ser tomado como una prueba al momento de juzgar un posible fraude. Pero lo más importante es que los regalos son el puntapié a través del cual la empresa comienza a sospechar de la buena fe del empleado. Sin embargo, que se demuestre que recibió un regalo no significa que está probado el delito o el fraude. Luego harán falta elementos de mayor peso para probarlo", finalizó Fernando Cortés.

Códigos de ética: el regulador dentro de la empresa
Según Cortés, la aplicación de un código de ética no debe ser una costumbre de difusión que abarque a todo el espectro empresarial, sino que debe ser una práctica circunscripta a aquellas compañí­as que tengan niveles de facturación importantes, donde sea sensible la influencia de obsequios.

Algo similar opina Hugo Cucarese, gerente de comunicación de Nestlé, para quien en una Pyme no será tan necesario el código ya que "al tratarse de una facturación mucho más baja, el nivel de regalos será menor".

En cambio, Horacio D'Agostino, vicepresidente de la consultora CM Sociologí­a, prefirió ubicarse en la vereda contraria, ya que sostuvo que el código es una práctica que deberí­a difundirse en todos los niveles empresariales, incluso en las Pyme, ya que, ante un obsequio, todas las esferas actúan de la misma manera.

¿Qué empleados no deberí­an recibir regalos?
Si bien muchas empresas que pusieron en práctica códigos de ética definen con claridad los lí­mites que permiten aceptar un obsequio (en algunos casos sólo se aceptarán pequeños souvenirs con fines de márketing, otras toleran regalos de hasta una determinada cantidad de dinero), la discusión también gira en torno a los niveles jerárquicos de los empleados que reciben regalos.

Los especialistas divergen

Para Cortés, el código deberí­a tener una influencia exclusiva sobre los empleados de mayor cargo, como los CEO, gerentes generales y de área; además de todo empleado que maneje dinero o que esté en puestos de relaciones públicas.

  • Sin embargo, para D'agostino, establecer un código por jerarquí­a es algo que deberí­a evitarse en toda empresa: "Sucede que, de esa manera, estarí­amos cometiendo una gran discriminación entre los propios integrantes de la firma".
  • Las polí­ticas concretas en las empresas: el caso Xerox Argentina 
    En XEROX, por ejemplo, la polí­tica corporativa es rí­gida e inflexible, sin embargo, se encargan de que las reglamentaciones sean claras para todos, para que nadie cometa errores.

    Según Mirta Rodrí­guez Marchena, responsable de la dirección de RRHH y Asuntos Legales de la compañí­a, "tenemos un código de conducta por el cual, nadie puede recibir obsequios que superen los 25 dólares, y siempre debe comunicárselo al superior directo, independientemente del valor del obsequio".

    Esta norma, que excede a los artí­culos promocionales, como lapiceras y objetos de escritorio, es distribuida todos los primeros meses de cada año y debe ser firmada por todo el personal.

    Sanciones disciplinarias
    Al ser una regla clara y estar bien difundida, quien incurre en una falta puede ser automáticamente despedido. Sin embargo, aclara Marchena, "aún no tuvimos ningún incidente de esta naturaleza dentro de la empresa".

    Según Cortés, hay empresas que son más rí­gidas que otras y que, ante la menor falta, como aceptar un regalo de poco valor, sin importar las consecuencias, despiden al empleado, "aún sabiendo que, el dí­a de mañana, ese juicio es un juicio perdido".

    • Nestlé, otra de las empresas consultadas, también tiene un código, llamado Guí­a básica del comportamiento ético para las relaciones internas y con clientes y proveedores. Según este documento, ningún trabajador del área de atención al público, a clientes o a medios puede aceptar regalos que sean superiores a los $500. El destino que reciben estos obsequios es la devolución o el enví­o a una organización de caridad.

      Según Hugo Cucarese, gerente de área de la firma, la guí­a se implementó en 2001, luego de un largo perí­odo durante el cual se aplicó de palabra.

      Como contrapartida, en ambas empresas, los regalos que parten desde la compañí­a no pueden superar los niveles de costos que les imponen a los propios empleados.

    • En el caso del banco Itaú, si bien hay un tope de 50 dólares para los regalos que reciban los empleados, cada vez que alguien reciba un obsequio que supere estos valores, la Gerencia de Auditorí­a analiza el caso particular y puede autorizar la aceptación.

    Cómo imponer el código dentro de la empresa
    "Las prohibiciones, por la ley de contrato de trabajo, no están tarifadas, no es a tal incumplimiento, o tal obsequio recibido, tal castigo", asegura el abogado del estudio De Diego & Asociados, para quien las sanciones disciplinarias, desde las más bajas (apercibimiento) , a las más severas, dentro de la empresa (despido con causa), tienen siempre una relación estrecha con la antigí¼edad del empleado en la empresa y sus antecedentes de conducta. Es decir que la idea es aplicar el código pero de una manera subjetiva y flexible.


    Juan Diego Wasilevsky
    juandiego@infobae.com