¿Renunciar o denunciar? Qué hacer cuando hay un corrupto en la oficina
¿Callar y ser cómplice o meterse en un lío ajeno? Esta es la clase de pregunta con la que muchos podemos tropezar, no solo en el sector público: a veces también el privado.
Lo más fácil es dejar esta situación atrás, renunciar y conseguir otro puesto en otro lugar que no lo ponga "entre la espada y la pared". Sin embargo, lejos estamos de poder vivir esta situación ideal.
Cambiar de trabajo hoy por hoy no es nada fácil, con lo cual es mejor encontrar una solución a este problema puntual que nos quita el sueño.
Buscar apoyo
Si se queda, tiene varias opciones, explica en diálogo con BBC Amy Wrzesniewski, profesora asociada de comportamiento organizativo en la Universidad de Yale.
"El camino más directo es averiguar cómo llamar la atención sobre el problema, para que pueda haber cambios", dice.
Pero hacer esto sin ser despedido es complicado.
Dentro de la empresa, tendrá más suerte si hay alguien que lo protege, "un triunfador que esté dispuesto a apoyarlo a medida que va comentando los problemas".
Si tiene protecciones legales, y se siente cómodo con esta persona, es el camino más directo.
Si no, tendrá que tomar el camino largo.
Promover el cambio
Wrzesniewski sugiere que a veces, proponer ideas nuevas sirve para reemplazar las prácticas corruptas.
Estas ideas pueden ayudar a para establecer nuevas prácticas más eficientes o simples, y al mismo tiempo menos abiertas a que ocurran comportamientos poco éticos.
Ignorar el problema no es la solución.
Por ejemplo, si ve que los contratos van a la empresa que paga mejores coimas, puedes sugerir que el proceso de licitación se haga online y con más transparencia.
Si ve prácticas discriminatorias de contratación, pregunta si se puede crear una base de datos con todas las características de los solicitantes de empleo. Esto aclarará a quién se está contratando y por qué.
"Se dará cuenta de que la empresa en realidad sí tiene interés en cambiar", dice Wrzesniewski.
También puede intentar encontrar a gente que piense como usted.
Algunas personas creen que la corrupción es inherente a las empresas gubernamentales, en cuyo caso será difícil que cambien de opinión. Pero otra gente comparte las mismas opiniones sobre la responsabilidad cívica dentro de una empresa pública. Si las encuentra, podrán intercambiar ideas para eliminar la corrupción.
Quizás estas personas tienen una mejor red profesional que usted y pueden encontrar gente que los apoye.
Si hay pocas ganas de cambiar a nivel de base o en los mandos, se volverás encontrar con el dilema: continuar siendo una persona ética en un ambiente poco ético, o dejarlo.