• 10/3/2026
ALERTA

Los norteamericanos mienten cada vez más para faltar a la oficina

Serí­a porque ya no están tan interesados por ascender. El 43% de los encuestados mintió para no ir al trabajo al menos una vez en el último año, un 10% más que en 2004
12/10/2005 - 17:24hs
Los norteamericanos mienten cada vez más para faltar a la oficina

Los estadounidenses, con fama de trabajadores infatigables y de trepadores en la escala empresarial, podrí­an estar cambiando de actitud a juzgar por encuestas que revelan un notable aumento, entre ellos, del ausentismo laboral. Una de ellas, realizada por la empresa de búsqueda de trabajo por internet Careerbuilding.com, refleja, por ejemplo, un incremento del porcentaje de quienes alegan que quieren utilizar un dí­a "de enfermedad" por no sentirse bien, cuando es mentira.

El 43 por ciento de los consultados reconocieron no haber ido a la oficina al menos una vez en el último año con ese pretexto, cuando en 2004 ese porcentaje fue del 34 por ciento.

Los miércoles, en casa
La encuesta, realizada entre 2.450 empleados y 875 encargados de recursos humanos, reveló que el dí­a más recurrente para tomarse un respiro es el miércoles, cuando puso en práctica su coartada el 27 por ciento de los empleados.

Le siguen el lunes, con un 26 por ciento, y el viernes, con un 14 por ciento de los trabajadores que reclamaron estar enfermos, aún a riesgo de ser escrutados más de cerca por sus mandos ante la sospecha de que sólo deseaban prolongar el fin de semana.

Un talento sin lí­mites (para mentir)
En la misma lí­nea, la encuesta concluye que los empleados han agudizado el ingenio hasta inventar excusas francamente llamativas, y algunas tan peregrinas como "olvidé que me casaba hoy". "Mi llaves se fueron por el inodoro", "me choqué con la puerta automática del garaje antes de abrirse", "estoy demasiado gordo para que me quepan mis pantalones de trabajo", son otros pretextos que los jefes dicen haber recibido de sus subordinados. Una oficinista dijo que la serpiente de su novio se habí­a escapado y le aterrorizaba dejar el dormitorio antes de que él llegase, y hubo otra que llegó a recurrir a la intervención divina. Tras explicar que no confiaba en despertadores y se levantaba de a diario gracias a una revelación divina, justificó su ausencia con el argumento de que esa mañana, "Dios no me ha despertado".

Reprimendas
La originalidad no fue, sin embargo, siempre recompensada, y a bastantes defraudadores no les fue nada bien, ya que un 23 por ciento de los empleadores aseguró que habí­an despedido a algún trabajador por faltar a su puesto sin causa justificada. La causa del fraude laboral fue justificada en el 23 por ciento de los encuestados con el argumento de que simplemente necesitaban descansar un poco más, mientras que el 17 por ciento reconoció que faltaron porque, sencillamente, no tení­an ganas de ir a trabajar.

Cambio de actitud
Otro sondeo, realizado por la compañí­a OfficeTeam, ahonda en el cambio de actitud de muchos estadounidenses ante el trabajo. Según la empresa de ese grupo, una mayorí­a de los asalariados no desea en realidad la posición de sus jefes, lo que podrí­a ofrecer luz sobre el desgano con que algunos acuden a la oficina. De acuerdo con el sondeo de esa firma –que como la anterior provee servicios de búsqueda de empleo–, un 71 por ciento de los entrevistados aseguró que no querí­a el puesto de su jefe, mientras que únicamente un 26 por ciento se mostró dispuesto a ocuparlo.

Un 63 por ciento de los 972 hombres y mujeres consultados reconoció que no harí­an un mejor trabajo que sus superiores, aunque no opinó así­ el 30 por ciento.

"Los puestos más altos pueden ser exigentes y muchos empleados lo reconocen, aunque no valoran siempre de manera favorable el rendimiento laboral de sus jefes", comentó Diane Domeyer, directora OfficeTeam. La empresa concluye su estudio aseverando que la aparente despreocupación de los empleados por ascender en el escalafón permite, en todo caso, a sus jefes dormir más tranquilos, al saber que cada dí­a son menos quienes pretenden quedarse con su silla.

Fuente: EFE