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ALERTA

Colaborar para competir: nuevo paradigma de la gestión PyME

En un contexto complejo, donde las reglas del juego cambian permanentemente, la lógica del "tiburón solitario" empieza a agotarse
25/06/2026 - 11:05hs
Empresarios PyME

Conducir una PyME en la Argentina siempre fue un deporte de riesgo. Durante décadas, la cultura empresarial moldeó la figura del dueño bajo el arquetipo del "tiburón": un líder solitario, competitivo y aparentemente implacable.

Bajo esta premisa, el manual del éxito exigía decidir en absoluto aislamiento, ocultar las debilidades y nunca mostrar vulnerabilidad. En el imaginario corporativo, exhibir una duda equivalía a ceder una ventaja competitiva frente al mercado.

La realidad diaria del empresario conlleva una sensación de soledad: ¿cuántas veces al día un dueño de negocio debe tomar decisiones críticas que nadie más puede o quiere asumir? ¿Qué pasa cuando un líder no tiene con quién compartir, comparar o validar sus decisiones?

En la intimidad del empresario, el problema no es tener problemas: es enfrentarlos en soledad, equivocarse solo, no tener el espacio para conversar con otros. Sin embargo, en el escenario actual, esta estrategia quedó vieja y parece ser el camino más rápido hacia la extinción.

En un contexto socioeconómico complejo, donde las reglas del juego cambian permanentemente y los vaivenes macroeconómicos obligan a recalcular costos y estrategias semana a semana, la lógica del "tiburón solitario" empieza a agotarse.

Competidores, no rivales

La antropología y la historia demuestran que los seres humanos sobrevivimos y evolucionamos gracias a nuestra capacidad de tejer redes. El ámbito empresarial no es la excepción.

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Leandro Schvartzer, Director de Empresarios con Impacto

Hoy asistimos a un cambio fundamental: el modelo del "líder solitario" PyME está mutando hacia la inteligencia colectiva para sobrevivir a la crisis. Hoy crecer no tiene por qué ser un camino solitario. La mayor ventaja competitiva en el mercado moderno ya no es el secreto celoso, sino la colaboración estratégica.

Los estudios organizacionales confirman de manera sistemática que las comunidades funcionan mejor que las individualidades. Así es como se forma una comunidad empresarial basada en el valor del intercambio, donde se apoyan unos en otros, se legitima la opinión del par y permite compartir el peso de la incertidumbre. El encuentro brinda otra mirada de las situaciones, facilita poner en perspectiva, validar rumbos comerciales y encontrar soluciones colectivas a desafíos comunes para tomar impulso para crecer.

Ser miembro de una red sólida permite aliviar la presión de tomar las decisiones solo. Por lo tanto, el éxito de una PyME hoy no depende exclusivamente de los conocimientos técnicos o del esfuerzo del fundador, sino de su capacidad de interpretar el contexto, rodearse de pares e interactuar en comunidad. Hoy ya no sobrevive el más fuerte; sobrevive el que logra construir mejores redes, conversaciones y entornos para tomar decisiones.