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Las Pruebas PISA 2025 mostraron caídas en el nivel de aprendizaje de Ciencias, Lectura y Matemática

El Gobierno responsabilizó a las gestiones previas por el nivel de base bajo de conocimientos de los estudiantes que tomaron las Pruebas PISA de la OCDE.

Por Paula Krizanovic
08/09/2026
Actualizado 08:39hs

El Ministerio de Capital Humano de la Nación dio a conocer hoy los resultados de las Prubas PISA 2025 y no son alentadores: se registraron caídas en los niveles de aprendizajes de Ciencias, Lectura y Matemática. El Gobierno responsabilizó a la gestión de los años previos por el bajo nivel educativo y el aprendizaje de conocimientos básicos.

El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) mide, cada tres años, los logros de estudiantes de 15 años en Matemática, Lectura y Ciencias. En esta ocasión, formaron parte 91 países y se evaluó a más de 760.000 estudiantes; en la Argentina participaron 413 escuelas y 11.200 estudiantes.

"Como consecuencia directa de las políticas educativas aplicadas por las gestiones anteriores, se registró una caída de los aprendizajes en Ciencias, Lectura y Matemática. Si bien los resultados se inscriben en una tendencia global de estancamiento y descenso, en la Argentina el retroceso se produce sobre un punto de partida que ya era bajo y evidencia una situación crítica en los aprendizajes", indicó la cartera que dirige Sandra Pettovello en un comunicado.

Pruebas PISA mostraron una tendencia negativa generalizada

Para el Gobierno, esta edición de las Pruebas PISA  "refleja el impacto de las trayectorias escolares iniciadas en 2013. En nuestro país, los datos evidencian una situación crítica en los aprendizajes como consecuencia de las últimas gestiones de gobierno."

Aclaró también que a nivel mundial se dieron resultados menos favorables. Son los más bajos desde la primera edición del programa impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el año 2000. "Pero esa tendencia no explica por sí sola la magnitud de la caída en Argentina. Aquí se suma una responsabilidad concreta: el estado de la educación es consecuencia directa de una cultura educativa instaurada durante años por los gobiernos kirchneristas, que deterioraron cada sector del sistema", prosigue el comunicado de Capital Humano.

La caída y el estancamiento se verifican en gran parte de América Latina y, en la Argentina, el retroceso se produce sobre un punto de partida que ya era bajo, insistió la cartera que tiene bajo su órbita a la Secretaría de Educación que comanda Carlos Horacio Torrendell.

Los principales resultados fueron los siguientes:

  • Lectura fue el área con el descenso más pronunciado, especialmente en las habilidades más complejas. El 59% no alcanzó el umbral mínimo de conocimientos. La OCDE detectó un fenómeno global al que denominó "lectores apresurados": estudiantes que responden en forma rápida e incorrecta, conducta que casi se duplicó entre 2018 y 2025. Además, los países con mayor caída en Lectura también registraron retrocesos en las demás áreas.
  • El 76% de los estudiantes evaluados en Argentina no alcanzó los niveles mínimos de desempeño en Matemática (nivel 2 de la OCDE. Casi no hubo estudiantes que alcanzaran los niveles 5 o 6, correspondientes a los desempeños más altos.
  • Al igual que en Lectura, en Ciencias, la proporción de alumnos que alcanzan a conocer los niveles mínimos es del 59%. Apenas el 1% llegó a los niveles 5 o 6. En el año 2006, esa proporción era de 56 por ciento.
El 24% de los alumnos argentinos alcanza el nivel básico de conocimientos (Fuente: OCDE)

De acuerdo a la ONG Argentinos por la Educación, los estudiantes argentinos alcanzaron 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias. El país se ubicó en los puestos 75, 62 y 71, respectivamente, entre los 91 sistemas educativos participantes. Y los resultados de Argentina implican una caída en las tres materias con respecto a la evaluación de 2022: un 3,2% en Ciencias, un 3% en Lectura y un 2,9% en Matemática.

Respecto de esta última materia, la organización habló de un deterioro sostenido en la proporción de alumnos que alcanzaba al menos el nivel 2: había sido 36% en 2006 y 2009, 34% en 2012, 31% en 2018 y 27% en 2022. En 2025 fue de 24%, por lo que se profundizó la caída.

"Los resultados de PISA 2025 confirman una tendencia que no podemos ignorar: 8 de cada 10 estudiantes argentinos de 15 años no alcanzan los niveles mínimos en Matemática, y la caída se repite en Lectura y Ciencias. Esto ocurre pese a señales alentadoras como la mejora reciente en Lengua que mostró Aprender 2025, lo que evidencia que los avances en un nivel educativo no alcanzan si no hay una estrategia sostenida a lo largo de toda la trayectoria escolar. El desafío que tenemos por delante es sostener los esfuerzos y sumar el foco en Matemática", consideró Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación.

Analizando estos resultados, Martín Nistal, director del Observatorio y coautor del informe, enfatiza: "Los resultados obtenidos en Matemática ponen a Argentina nuevamente entre las últimas posiciones de los países participantes de PISA 2025. Esto marca que los estudiantes de 15 años del país no pueden resolver, en gran medida, ejercicios adaptados para su edad como calcular proporciones de forma en situaciones literales y abstractas, regla de tres simple, ecuaciones sencillas, entre otros. Desde 2009, Argentina viene empeorando de forma sostenida en sus resultados de Matemática y lamentablemente esta vez no fue la excepción."

El nivel socioeconómico es un determinante

La Secretaría por su parte, publicó el informe de resultados de las Pruebas PISA 2025 para Argentina. En su prólogo, a la trayectoria educativa de los últimos 12 años, el informe le agrega otro factor determinante clave para el declive: "... la desigualdad socioeconómica sigue constituyendo uno de los factores con mayor efecto sobre los resultados de aprendizaje, de manera transversal a los tres dominios evaluados. Estos datos no admiten atajos ni lecturas complacientes: son, ante todo, información necesaria para orientar con mayor precisión las decisiones de política educativa."

De esta manera, el reporte de las Pruebas PISA se alinea con otros informes locales que evalúan este aspecto, como el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (ODSA-UCA), que también halló una fuerte determinación entre la condición socioeconómica y las posibilidades de los jóvenes -en ese caso, de entre 18 y 25 años de edad- de terminar sus estudios y conseguir un trabajo registrado, pleno de derechos. El mismo muestra, además, que las desigualdades se acumulan desde el hogar de origen y alcanzan también al bienestar psicológico, los vínculos sociales y las experiencias de violencia de género.

El estudio de la UCA amplía el debate al mostrar que la exclusión constituye un proceso multidimensional y acumulativo. En las trayectorias de los jóvenes argentinos, las desventajas educativas se superponen con empleos más precarios, menores posibilidades de continuar estudiando, responsabilidades familiares más tempranas y mayores vulnerabilidades psicosociales.

En ese marco, el estudio firmado por los investigadores Agustín Salvia, Eduardo Donza, Miranda Correa y Fernanda Acuña, avanza sobre el concepto de "herencia social". Concluye que "estudiar, acceder a un empleo de calidad, formar una familia y disponer de recursos para afrontar la vida adulta son oportunidades fuertemente desiguales entre los jóvenes. La posición socioeconómica del hogar estructura esas diferencias y favorece la acumulación de ventajas y desventajas educativas, laborales, familiares y psicosociales."

La Secretaría de Educación, sin embargo, es algo más optimista en su lectura de las Pruebas PISA 2025 respecto de la posibilidad de cambiar dichas trayectorias mediante nuevas políticas educativas: "El peso que el origen socioeconómico tiene sobre los aprendizajes, que este informe documenta con claridad, no debe leerse como un techo insalvable. La historia y el presente de la escolarización demuestran que no hay determinismo social en materia educativa: los contextos influyen, y estos datos muestran cuánto, pero no explican por completo el aprendizaje de nuestros estudiantes. Los docentes y las instituciones educativas siempre pueden hacer una diferencia: allí se juegan la libertad, el compromiso y la responsabilidad profesional en comunidad."