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Management

Países que ya probaron la semana laboral reducida y qué resultados obtuvieron

Los datos recolectados en Europa, Asia y América demuestran que la disminución del tiempo de trabajo preservó la productividad y mejoró la calidad de vida

23/09/2026
Actualizado 12:20hs

La salida de la pandemia estuvo llena de "experimentos" sobre nuevos esquemas de trabajo con semanas laborales reducidas, para reemplazar a la tradicional de cinco días hábiles de 8 horas laborales o más. La mayoría de las experiencias fueron positivas, ya que se mejoró la calidad de vida de los trabajadores y su compromiso con el empleador, sin bajar la productividad. 

Diversas naciones implementaron pruebas piloto masivas y reformas legislativas para evaluar la viabilidad de este modelo. Los datos recolectados en Europa, Asia y América demuestran que la disminución del tiempo de trabajo no solo preservó los niveles de rendimiento corporativo, sino que generó mejoras sustanciales en la salud física y mental de las plantillas, una mayor retención de talento y un impacto positivo en los costos operativos de las empresas.

La expansión rápida de la inteligencia artificial permitiría incrementar la actividad en menos tiempo, generando un escenario propicio para una semana laboral más corta que la tradicional. Pero sin embargo, el interés por estas mejoras del esquema de trabajo cayó y no surgieron nuevas experiencias en los últimos años. 

Los siguientes son resultados relevantes de los esquemas de semana laboral corta más reconocidos 

Islandia, el antecedente pionero a escala estatal

Islandia fue el primer país en ejecutar un ensayo a gran escala promovido por el gobierno central y el ayuntamiento de Reikiavik entre los años 2015 y 2019. La prueba abarcó a más de 2.500 trabajadores, equivalentes a más del 1% de la población activa nacional, en sectores que incluyeron oficinas públicas, hospitales, centros de cuidado infantil y dependencias de servicios sociales.

El esquema redujo la jornada laboral habitual de 40 a 35 o 36 horas semanales sin efectuar recorte alguno en las remuneraciones brutas.

Los resultados analizados por centros de investigación internacionales indicaron que la productividad y la prestación de servicios se mantuvieron estables o se incrementaron en la mayoría de los centros de trabajo.

Paralelamente, los indicadores de estrés laboral, agotamiento profesional y problemas de salud vinculados al trabajo disminuyeron de forma drástica. Como consecuencia directa de este ensayo, los sindicatos islandeses renegociaron las convenciones colectivas, logrando que en la actualidad más del 86% de la fuerza laboral del país trabaje con jornadas reducidas o posea la potestad legal de solicitarlas.

Reino Unido y su prueba de reducción de jornada laboral

En el sector privado, el Reino Unido lideró en 2022 el experimento más exhaustivo registrado hasta la fecha, coordinado por la organización 4 Day Week Global en alianza con académicos de la Universidad de Cambridge y el Boston College. Durante seis meses, 61 empresas y aproximadamente 2.900 empleados adoptaron el principio 100-80-100: percepción del 100% del salario a cambio del 80% del tiempo de trabajo, manteniendo el compromiso de sostener el 100% de la productividad preexistente.

Al término del período de prueba, el 92% de las empresas participantes decidió continuar de forma permanente con la semana laboral de cuatro días. Las métricas financieras y operativas reflejaron los siguientes hallazgos:

  • Los ingresos de las empresas participantes aumentaron en promedio un 1,4% durante la prueba y registraron un alza del 35% en comparación con períodos equivalentes de años anteriores.
  • Las bajas por enfermedad cayeron un 65% y el número de renuncias de personal se redujo en un 57% frente al mismo período del año previo.
  • El 71% de los empleados reportó menores niveles de agotamiento físico y mental, mientras que el 54% afirmó percibir un equilibrio superior entre sus responsabilidades laborales y su vida familiar.

Bélgica promulgó una reforma del mercado de trabajo

En noviembre de 2022, el gobierno de Bélgica promulgó una reforma del mercado de trabajo que introdujo la opción de la semana laboral de cuatro días para los empleados del sector privado, aunque mediante una modalidad distinta al modelo de reducción horaria estricta.

La legislación belga permite a los trabajadores optar por concentrar las 38 o 40 horas semanales habituales en cuatro jornadas de 10 horas de duración, en lugar de repartirlas en cinco días de 8 horas, conservando el mismo haber mensual.

El balance de esta política exhibió una adopción moderada, concentrada principalmente en trabajadores jóvenes y perfiles administrativos que buscan disponer de un día hábil completo para el cuidado personal o la capacitación. No obstante, las evaluaciones empresariales señalaron que la compresión de horas en jornadas de 10 horas puede generar fatiga al cierre del día, por lo que diversos analistas diferencian el modelo de flexibilidad belga del modelo de reducción efectiva de horas de trabajo implementado en otras naciones.

Los resultados de la reducción de la jornada laboral en Alemania

En Alemania 45 empresas con alrededor de 900 trabajadores en total redujeron la carga de trabajo a 37,5 horas semanales, lo que en los hechos implicó concentrar la actividad en cuatro días en lugar de cinco a la semanaEl planteo combinó una reducción del 20% en las horas con el mantenimiento del salario completo, siempre y cuando la productividad no se viera afectada.

En concreto, la mayoría recortaron encuentros improductivos, incorporaron tecnología y ordenaron mejor las tareas. Y los resultados reflejaron una valoración mayoritariamente positiva por parte de los empleados:

  • Tres de cada cuatro no quisieron volver al esquema tradicional.
  • El 82% manifestó su preferencia por el nuevo formato al concluir la prueba.
  • A nivel de bienestar, se reportó menos estrés y un incremento promedio de 38 minutos de sueño semanal.

El de Alemania, junto con el de Islandia, Bélgica, Gran Bretaña y otras experiencias en Japón y España son los casos líderes que demuestran que las semanas laborales reducidas son una posibilidad muy concreta que podría llevar a mejorar la calidad de vida de las personas sin que las empresas pierdan rentabilidad.