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Despidieron a 25 trabajadores de la fábrica de caramelos Lipo: "No nos pagaron nada"

Los trabajadores despedidos denunciaron que les "inventaron causas" para echarlos y no pagarles las indemnizaciones. "Nos arruinaron", dijeron

28/10/2026
Actualizado 20:02hs

La fábrica de caramelos Lipo, ubicada en Lanús, atraviesa uno de los conflictos laborales más graves de su historia. La nueva gestión de la planta, encabezada por el inversor Telmo Contrera, desvinculó a 25 trabajadores bajo la figura de "despidos con causa". Los exempleados denuncian que esas causales fueron inventadas para evadir el pago de indemnizaciones.

El impacto va más allá de lo económico. Familias enteras quedaron sin obra social de un día para el otro. Algunas atraviesan tratamientos médicos por discapacidad que no pueden interrumpirse. Los trabajadores que lograron conservar su empleo tampoco están a salvo: cobran sus salarios en cuotas, no reciben aumentos paritarios y enfrentan descuentos constantes.

Esta semana, la producción se detuvo por falta de azúcar. Un freno inesperado en una empresa que, según los propios trabajadores, declaró haber comercializado 120.000 toneladas de producto y planea instalar una nueva máquina para fabricar gomitas.

Despidos con causa inventada para no pagar indemnizaciones

Los 25 trabajadores desvinculados recibieron telegramas con causales que califican de falsas. La nueva patronal utilizó la figura de "despido con causa" para evitar el pago de indemnizaciones, una estrategia que afectó a operarios con décadas de antigüedad en la fábrica.

Valeria, una de las despedidas, reveló ante cámaras de C5N la causa que le adjudicaron. "Nos inventaron causa... como que trabajaba de mala gana, no ponía interés", relató. La acusación resulta absurda para quien abría la puerta de la fábrica a las 4:30 de la mañana durante años.

El testimonio de Valeria cobra más peso cuando agrega el contexto: atravesaba el reciente fallecimiento de su esposo. Su hija estaba en tratamiento psiquiátrico. Aun así, cumplía con su horario y sus tareas. La causa inventada la dejó sin indemnización y sin respaldo económico en el momento de mayor vulnerabilidad.

Cristian, de 53 años, apuntó directamente contra el responsable de la gestión. "Nos echaron a la calle. No nos pagaron nada", denunció. Agregó: "El tipo se maneja con una impunidad terrible", en referencia a Contrera.

Familias con hijos que perdieron la obra social

Esteban Martínez trabajaba en Lipo desde hacía 23 años. Su esposa acumulaba 25 años de antigüedad. Ambos fueron despedidos el mismo día. "La verdad que nos arruinaron", resumió con dolor.

El despido intempestivo los dejó sin ingresos y sin la cobertura médica que resultaba vital. Tienen hijos gemelos con autismo. Cada uno requiere múltiples terapias semanales que no pueden interrumpirse. El tratamiento es caro y constante: fonoaudiología, terapia ocupacional, apoyo escolar.

Sin obra social, el costo de esas terapias se volvió inaccesible. La pérdida de cobertura médica no solo afecta la economía familiar: pone en riesgo el desarrollo y bienestar de niños que necesitan atención especializada continua. Esteban y su esposa están buscando alternativas, pero el panorama es desolador.

Otros exempleados atraviesan situaciones similares. Familias que dependían de la obra social sindical ahora enfrentan gastos médicos que no pueden afrontar. Los tratamientos quedaron suspendidos. Las consultas médicas se espaciaron. El deterioro en la calidad de vida es inmediato y brutal.

Los que siguen trabajando también sufren la precarización

El conflicto no se limita a quienes perdieron el empleo. Los operarios que lograron conservar su puesto denuncian un escenario de precarización laboral que empeora semana a semana.

"Los que estamos fuimos perjudicados; los que fueron despedidos y nosotros, estando trabajando, estamos en la misma situación, casi como los despedidos", afirmó uno de los trabajadores presentes en la protesta frente a la fábrica.

Actualmente perciben sus sueldos de manera fraccionada. Los pagos llegan en cuotas, nunca completos. No reciben los aumentos paritarios que corresponden por convenio. Sufren descuentos constantes que nadie les explica.

Esta semana, la producción estuvo frenada por la falta de un insumo clave: el azúcar. La paralización de la línea productiva por falta de materia prima genera incertidumbre sobre la continuidad de la fuente laboral y agrava el clima de tensión dentro de la planta. Los operarios temen que la situación derive en nuevos despidos o en un cierre definitivo.

Paradójicamente, los trabajadores señalan que la situación de la empresa no se condice con una caída en las ventas. Aseguran que la compañía reconoció haber comercializado 120.000 toneladas vendidas. Incluso hay planes para instalar una nueva máquina destinada a fabricar gomitas.

Esta contradicción entre la expansión del negocio y el desmantelamiento de las condiciones laborales profundiza el malestar. Los extrabajadores continúan visibilizando su crítica situación en la puerta del establecimiento. Exigen respuestas que, hasta ahora, no llegan desde la patronal.

El conflicto en la emblemática fábrica de caramelos Lipo se agrava día a día. Sin solución a la vista, las familias afectadas enfrentan un futuro incierto mientras la producción se tambalea y la marca histórica navega una crisis que parece no tener fondo.