Rethink: un marca que se pega a la música para diferenciarse
Cada una de las prendas de Rethink pretende ser una obra de arte original. Desde las telas hasta las etiquetas, pasando por el packaging, todo destila diseño. El leit motiv que encontraron Sergio Cassaglia, Claudia Cassinelli y Mariano Yoraillh –socios de Rethink- es la música. Se expresa a través de las imágenes que eligen para las prendas que venden, pero a su vez se evidencia en los locales donde los percheros pueden incluir un platillo o un atril como elementos decorativos simbólicos.
Los precios de la ropa se ubican en un rango 10% debajo de lo que cotizan marcas como Kosiuko, Levi´s u Ona Sáez. O sea, que no pretende distinguirse como una propuesta excesivamente cara sino como una opción alternativa, progresista y descontracturada.
Tampoco quieren ir más allá del mundo masculino. No es que no los cautive incurrir en el mundo de las prendas femeninas pero aún sienten que tienen que consolidar el negocio como para ampliar el portfolio.
Ya tienen un local instalado en Barcelona donde se sigue la misma mística que infunden a los negocios porteños. Allí se reúnen artistas catalanes de vanguardia y así se va generando el boca en boca que activa la presencia de la marca.
"Rethink simboliza una necesidad de repensar todo el tiempo, es una apuesta por el arte y la cultura y siempre de la vereda del sol" reafirma uno de los emprendedores Sergio Cassaglia.
Algunas situaciones de contexto explican en qué pilares se sustenta el proyecto de Rethink:
- El hombre se "lookea" más.
- La gente se produce para el tiempo libre.
- Hoy el que anda con una remera y un jean puede ganar el triple de lo que gana el que anda de traje.
- Hay hombres de 30 y pico que les gusta la vanguardia y no quieren caer en vestirse como unos veinteañeros surfistas.
- La música se distingue como un elemento aglutinante que no solo aporta contenido a la marca sino que le permite contar con un rasgo diferenciador con respecto a la competencia.
De la remerita a las 100 mil prendas
Empezaron tímidamente a tantear el terreno en plena post crisis del 2002. El repensar (rethink) era casi el lema para toda la sociedad. El juego de los noventa culminaba con estrépito y todos se reubicaban. Así nació esta marca que empezó ubicando unas 5 mil remeras en locales de terceros. Para el verano del 2003 las ventas se triplicaron. En el 2004 sumaron el local de Acassuso y el de Barcelona. Hoy tienen una producción de 100 mil prendas, de las cuales el 30% parte para el exterior, otro 30% se vende en el interior del país y el 40% restante se distribuye en circuitos porteños.
Gran parte del negocio se maneja a través del circuito de mayoristas pero la avanzanda de tener locales propios les permite consolidar la identidad de la marca. Aún cuando las prendas de Rethink pueden estar en locales multimarcas ellos se las ingenian para crear un "corner" distintivo para la marca y eso les permite demarcar su territorio en un competitivo mercado.
"Querríamos hacer algo con Flecha" concluye Mariano Yoraillh con una mezcla de expresión de deseo y reafirmación de lo que es el espíritu de la marca. Hoy, los vanguardistas se permiten reflotar viejas marcas que son resignificadas. Sin el peso del contexto, las viejas zapatillas que marcaron la década de los ’70 pueden ser más cool que unas Nike.
ALICIA VIDAL
(avidal@infobae.com)