La piratería le asesta un golpe letal a la cadena Musimundo
Las nuevas tecnologías, la descarga de música por Internet y el cambio de hábito de algunos consumidores le están jugando una mala pasada a Musimundo, una de las cadenas de venta de música más importantes del país.
La situación la ha llevado a plantear la reestructuración del negocio, que comenzó en enero pasado con el cierre de dos locales claves: el de la la avenida Santa Fe casi Callao (su nave insignia, en el ex cine Capitolio) y el del shopping Alto Palermo.
Si bien la firma negó tener problemas financieros y afirman que el objetivo es rentabilizar la empresa mediante la optimización de metros cuadrados y el mix de oferta de productos, la reducción es real, afirma Crítica Digital.
En 1998, la cadena llegó a tener 143 sucursales, que se redujeron a 55 en 2003 y hoy son 48 en todo el país.
Por otro lado, los proveedores más chicos también comenzaron a quejarse por las "exageradas" demoras en los pagos en los últimos días. Los más grandes, en cambio, no sufren ese inconveniente porque cobran por adelantado.
"Si no está el depósito bancario hecho antes de que la mercadería llegue a destino, no se la entregan. Este acuerdo entre Musimundo y los distribuidores se selló en 2003.
En aquel momento, la empresa –que pertenecía al Exxel Group– se había presentado en convocatoria de acreedores y les debía más de nueve millones de dólares a las cinco principales discográficas, sus mayores proveedoras", explican en el medio.
La empresa nació como una cadena de disquerías en 1982, pero las ventas ilegales y la digitalización de la industria la obligaron a diversificarse.
En los últimos cinco años sumó libros, películas, accesorios, merchandising y artículos de electrónica e informática a su original oferta de CD para subsistir en un mercado que simplemente dejó de comprar discos.
Desde 2007, las ventas de música en el país cayeron a la mitad. Entre enero y septiembre se comercializaron 9,4 millones de CD, un 22,2% menos que en el mismo período de 2008. Según datos de Capif, que agrupa a los sellos discográficos, en los últimos tres años las disquerías dejaron de ganar 315 millones de pesos.
El 60% de la música que circula en el país proviene de la piratería, y la industria discográfica pierde $1.200 millones anuales por esas ventas ilegales. Así lo midió la cámara que reúne a los sellos discográficos argentinos (CAPIF).
En diez años, la venta de CD cayó de 24 a 16 millones de unidades por este motivo. Para combatir la venta pirata de discos grabados por particulares y también las descargas no legales desde sitios clandestinos en internet, CAPIF organizó un evento –inspirado en el Record Store Day de los Estados Unidos– para vender discos con descuentos de hasta el 20% en Capital. Las cadenas comerciales del rubro y las disquerías céntricas sextuplicaron sus ventas en pocas horas.