Mario Baracus habla chino: para frenar el delito, los súper tienen su propia Brigada A
En un período de 16 meses, los supermercados chinos de las principales áreas metropolitanas del país sufrieron 57.709 delitos, entre robos, hurtos y ataques.
La cifra representa alrededor de 120 hechos diarios. La situación llegó a un punto de ebullición intolerable para los empresarios del país asiático, que pierden mucho dinero. Así, para contrarrestar el problema, comenzó a intervenir en las investigaciones y resolución de casos un grupo de elite oriental.
"Son como Brigada A, pero chinos. Los llamamos cuando estamos en problemas", dijo el encargado de un supermercado.
Miguel Angel Calvete, de la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos (Casrech), no reconoció abiertamente la participación directa de expertos en seguridad traídos de China, sin embargo reveló que "en muchos casos, se pide la colaboración directa con personal capacitado, pero de manera oficial", comentando que "en los Estados Unidos, España o Italia, por citar apenas tres ejemplos, se pide ayuda y siempre la reciben".
Este esquema de investigación, según publica Diario Popular, comenzó a dar resultados concretos.
"Tenemos dos expedientes judiciales, ambos bajo secreto de sumario, en fiscalías de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, con pruebas de la intervención delictiva de grupos ajenos al supermercadismo chino. Desde Casrech tratamos de acercar soluciones. Hacemos todo lo posible a nuestro alcance para mejorar la seguridad, con equipamiento de alta tecnología y medidas preventivas desarrolladas en conjunto con la policía. Pero, al mismo tiempo, estamos planteando en China la necesidad de contar con apoyo oficial para colaborar en las investigaciones más complejas, como secuestros o extorsiones", dijo Calvete.
"El dato sobre la actividad en el país de grupos de expertos en seguridad chinos viene corriendo desde hace un tiempo. Es verosímil y tiene lógica, por las características endogámicas de los ciudadanos orientales. Es muy difícil para las fuerzas policiales y el poder judicial avanzar en determinadas causas donde los victimizados son chinos, y al mismo es difícil para las propias víctimas romper ese cerco de silencio, entonces de manera natural la propia comunidad busca alternativas", señaló el licenciado Luis Vicat.
En ese sentido, el especialista dijo que "hacia adentro de la comunidad, los terceros son observados como extraños. Es como en El Nombre de la Rosa, donde un monje es el encargado de resolver una intriga dentro de un monasterio. Los códigos propios, la idiosincrasia, son imposibles de romper para la policía y los jueces", agregando que "las tríadas utilizan y aprovechan estos conceptos culturales, por lo tanto obtienen un halo de impunidad que sólo puede quebrar un connacional".
Un comisario de la Policía Federal explicó que "al intervenir en causas con ciudadanos chinos victimizados, siempre es un desafío obtener datos para orientar las pesquisas; se cierran completamente, y la sospecha es que intentan resolver los problemas de forma personal".
Una anécdota del jefe policial: "A un chino lo habían robado, con mucha violencia. Hizo la denuncia inmediatamente. Cuando llegó el fiscal, al mismo tiempo vino otro chino que se presentó como abogado. Habló dos palabras con la víctima, quien a partir de ahí se olvidó de hablar en español. Una hora antes nos había contado todo en castellano, pero no servía, porque luego no quiso testificar en el expediente penal".
Al revelar la existencia de un grupo de expertos orientales, el supermercadista consultado por Diario Popular contó que "la situación era insostenible, venían a robarme dos o tres veces por día, y siempre la misma gente". El hombre explicó que obtuvo el contacto con el grupo a través de un correo electrónico donde se ofrecía el "servicio", los llamó a un teléfono celular y mantuvo contacto personal con uno de ellos. A la semana, los robos desaparecieron y de los delincuentes no tuvo más noticias.
Según comentó Calvete, "a través de la Casrech mediamos en China por ayuda en el caso del supermercadista chino secuestrado en Rosario. Lo hicimos en conjunto con la Cancillería, ante la necesidad de tener personal capacitado para traducciones de dialectos -son más de mil-. Hasta ahora, fueron varias las causas con escuchas donde las grabaciones fueron enviadas a China para ser analizadas".