¿Reparar o comprar producto nuevo?: éste es el "dilema" de muchos argentinos ante el grave faltante de repuestos
La decisión oficial de imponer un cerco para impedir el ingreso de productos importados alimenta, cada semana, un escenario que se vuelve más y más polémico.
Al faltante de artículos de electrónica de reconocidas marcas para el hogar, reproductores de música o de DVD, el acotado stock de notebook y netbook -que se hace evidente al recorrer las góndolas de las principales cadenas de retail-, o la insólita ausencia de variados elementos (tornillos, picaportes o cerraduras) ahora hay que sumarle la escasez de repuestos clave al momento de tener que arreglar un artículo averiado.
Y como esta muralla gana cada vez más en altura, ahora es el turno de repuestos requeridos para la reparación de bienes que van desde televisores hasta lavarropas, pasando por filmadoras, licuadoras, procesadoras de alimentos, planchas y todo tipo de artefactos para el hogar.
Claro está, que la ausencia de estos componentes hizo que aumentaran sustancialmente de precio, lo que termina pegando de lleno en el bolsillo de los argentinos.
Así las cosas, el incremento en los valores de estos componentes está dando lugar a situaciones insólitas, que se multiplican conforme el "cerrojo oficial" se profundiza.
Una de ellas es que en una gran cantidad de casos reparar el artefacto termina costando lo mismo o más para el usuario que comprar el producto nuevo.
Así, lo aseguran a iProfesional.com los técnicos y representantes de las distintas casas de electrónica que dan cuenta del incremento -ante la escasez- de los repuestos, a lo que se suma el costo de mano de obra.
En este sentido, el administrador de un local de arreglos ubicado en el barrio porteño de Palermo aportó un primer ejemplo concreto.
"Hoy reponer la placa de video de un televisor de 32 pulgadas cuesta, como mínimo, unos 2.500 pesos. A eso hay que sumarle la mano de obra, que cada vez vale más. El número tranquilamente ronda los 3.000 pesos. ¿Cuánto cuesta el aparato nuevo? La misma cifra", señaló a iProfesional.com.
"De un año a otro, y como consecuencia directa de las sucesivas trabas, el precio de los repuestos aumentó más de un 100%. Esto, más allá de si encontrás la pieza, porque puede que no haya disponibilidad en el mercado", agregó.
Desde MP Informática, una compañía dedicada al servicio técnico de televisores, computadoras y equipos de impresión, dieron cuenta a iProfesional.com de un panorama similar.
"La demora en conseguir los repuestos está acompañada por la fuerte suba en los valores de reposición. Ahora es común tener que esperar, como mínimo, unos 15 días para conseguirlos. Y como entran cada vez menos, los proveedores aprovechan para subir las cotizaciones", indicó un agente de ventas de la firma mencionada.
Una lista cada vez más amplia
Cruzando la General Paz, el escenario adopta un dramatismo superior al que explicitan muchos técnicos de empresas de servicio técnico con operaciones en la ciudad de Buenos Aires.
"Si el año pasado los pedidos para un importador eran de al menos 1.000 piezas, hoy con suerte los agentes del sector apenas si pueden ingresar 10 repuestos por vez", indicó Laura Biasso, una empresaria del sector con presencia comercial en Mendoza.
A este panorama, signado por faltantes de repuestos y precios de reposición extremadamente caros, hay que sumarle la ausencia de "mini" electrodomésticos, tales como licuadoras, minipimers, planchas y jugueras. O de artículos como lavavajillas Gafa, fabricados en el país pero que utilizan insumos que provienen del exterior.
Algo similar ocurre con los ventiladores, de los que casi no hay stock en Buenos Aires ni en las provincias. Lo mismo sucede con heladeras y productos de línea blanca de marcas como Whirlpool o Ariston.
Comprar uno nuevo antes que arreglar
"Componer el lector de un reproductor de DVD, cualquiera sea la marca, está hoy en el orden de los $300, aproximadamente. También depende de qué tan difícil se nos hace conseguir el repuesto", destacó a iProfesional.com Ricardo G., un técnico de Barrio Norte.
Y agregó: "muchos de nuestros clientes están optando por tirarlo y comprar uno nuevo porque, por ejemplo, en Frávega vale lo mismo. Y encima lo pueden pagar en cuotas".
La fuente consultada destacó además la bronca que les genera a muchos tener que incurrir en un nuevo gasto cuando aún le quedan varios meses para cancelar aquello que ya habían comprado.
Pero los usuarios no son los únicos que se quejan.
También lo hacen los encargados de los propios servicios técnicos que manifiestan que el trabajo decayó fuertemente desde que comenzó a no ser negocio arreglar algunos productos.
Desde provincias como San Juan también dieron cuenta de los incrementos que afectan a componentes y accesorios.
"Todo subió por la escasez de repuestos y eso se traslada al arreglo que se le cobra al cliente. Hay reparaciones que ya cuestan un 50% más que hace un mes'', explicó Daniel, desde un service oficial de heladeras de una marca que pidió no ser mencionado.
"Las cañerías de cobre se fueron a las nubes. En sólo tres semanas aumentaron un 40%. Algo similar sucede con las plaquetas", completó.
Casas de reparaciones del interior del país, consultadas por este medio, dieron cuenta de un panorama similar.
"Si a alguien se le rompe la plaqueta de la heladera va tener que esperar mínimo un mes. Hay algunos modelos que salen $4.000 o $5.000 y, al año y medio, tienen problemas con este repuesto. Algunas personas no pueden esperar y deben comprar un aparato nuevo, y muchos de los que se ofrecen en plaza dejan mucho que desear'', aseguró un técnico de una red de casas de reparaciones de la provincia de San Juan.
En diversos puntos del país los faltantes son insólitos: van desde las plaquetas mencionadas hasta simples mangueras de conexión de agua, bandejas de acrílico o, en el caso de otros equipos, las clásicas bolsitas de las aspiradoras.
"Tenemos un lavavajillas para el que desde el año pasado no se consigue el repuesto y no hay nada para adaptarle. El dueño está enfurecido. Por algo muy insignificante tiene que salir a comprar uno nuevo", informó otro reparador.
Dilema para el que compró en cuotas
"Mucha gente se encuentra con que compró un televisor con el plan de 50 cuotas -que aún está pagando- y ve que su aparato empezó a fallar. Cuando le pasamos el precio del respuesto y mano de obrar optan por no repararlo", precisó Biasso, de Mendoza.
El caso sirve para ilustrar, también, lo complejo de un escenario en el que repuestos y accesorios -dadas las trabas vigentes- cuestan casi lo mismo que un aparato nuevo.
A esto se suma el recambio tecnológico.
En ese marco, precisamente, no son pocos los que enfrentan el dilema de tener que reparar una tecnología que, en su momento, fue vista como oportuna por su forma de financiación y que ahora presenta una cotización menor a la que le presupuesta el service.
"No falta el que quiere arreglar el famoso televisor que compró con el último Mundial de fútbol. Hubo una partida importante de equipos Samsung que salieron con una falla en la fuente. El valor de la pieza es de $1.500. Todos debieron caer en un service", destacó el especialista de Palermo ya citado.
Cuando surgió la promoción de las 50 cuotas, en el mes de marzo de 2010, las cadenas alentaban la compra de equipos LCD de 32 pulgadas a un precio de $4.500, sin tomar en cuenta la opción de financiamiento.
Hoy, un aparato de tecnología similar se ubica en el orden de los 2.500 pesos.
Para quienes adhirieron en su momento al plan de los principales retailers la rotura representa un auténtico dolor de cabeza. En principio, porque ni siquiera han llegado a pagar la mitad de esas 50 cuotas.
Y no sólo eso: deben cargar con un equipo tecnológicamente atrasado respecto de las opciones actuales, cuyas piezas no se consiguen o que cuesta más que renovar el equipo, y que además representa un valor final que resulta ser el doble de caro que las alternativas vigentes.
El problema de la "garantía extendida"
Por último, otro aspecto complicado que mantiene relación directa con las trabas a la importación de tecnología de consumo afecta a marcas y cadenas de comercialización en general.
Es que la decisión oficial también impacta de lleno en las garantías extendidas. Es decir, las que ofrecen las casas de electrodomésticos y se prolongan más allá de la (garantía) de la propia marca.
"Una de las cláusulas del contrato con el cliente establece que si el repuesto se rompe y no se encuentra un sustituto, la casa debe hacerse responsable y reponer el equipo", indicó la representante de una empresa de reparaciones del interior.
"Estamos enviando a las casas de electrodomésticos un número cada vez más grande de artículos que les tienen que reconocer a sus clientes", aseguró.
La misma fuente anticipó que "no serán pocas las cadenas que, de mantenerse este panorama, empezarán a suspender estas garantías extendidas. Nadie tiene por qué responder ante un faltante que no depende de la compañía, sino de políticas implementadas por el mismo Estado".
Mientras tanto, la postura del Gobierno se torna cada vez más inflexible frente a lo importado.
Así, el faltante de repuestos, la suba de precios, la conveniencia de comprar un producto en vez de repararlo y el "laberinto" en el que quedaron enganchadas las casas de electrodomésticos con las garantías extendidas van escribiendo una nueva historia que promete sumar más capítulos semana a semana.