La energía renovable vive momentos decisivos
Si las empresas no se suben al tren del frenético ritmo de las fuentes de energía renovables, van a perder mucho dinero. Esa es la conclusión de Christopher Flavin, presidente del Worldwatch Institute, creado en 1974 y dedicado a analizar las tendencias mundiales en varios campos.
"Creo que estamos en un momento decisivo en la apuesta por los recursos energéticos renovables", afirmó hoy Flavin en un debate sobre el tema como parte de las sesiones del 18 Congreso del Consejo Mundial del Petróleo, que se celebra en esta ciudad. Los datos de Flavin son contundentes: la energía eólica experimentó entre 1994 y 2004 un crecimiento del 30 por ciento anual, y la solar el 23 por ciento.
La energía generada a partir del petróleo, en cambio, sólo aumentó un 2% anualmente. "¿Qué empresa que pretenda tener una posición dominante en el futuro no va a querer invertir en un sector que tiene un crecimiento tan rápido?", se preguntó Flavin.
"Muchos piensan que todavía queda mucho camino por andar (...), y es natural que no se tomen en serio un sector que sólo representa el 2 por ciento del total", afirmó.
Y puso como ejemplo el error de cálculo que cometió IBM a fines de los año setenta cuando pensó que la computadora personal no tenía futuro y rechazó una oferta de Bill Gates para que su sistema operativo se colocara en exclusividad en sus equipos, una decisión que, a la larga, creó un poderoso competidor: Microsoft.
Según los datos previos presentados en el mismo debate por el directivo del grupo español Repsol-YPF Enrique Locutura, sólo el 6% de la energía que consumen los países de la OCDE procede de recursos renovables como el viento, el sol, el agua o el alcohol que se obtiene con la caña de azúcar. El petróleo está a la cabeza, con el 40%, seguido del gas natural (22 por ciento) y el carbón (11 por ciento).
Dentro de la OCDE, Estados Unidos apuesta sólo un 4,2% por la energía de fuentes renovables, mientras que en la Unión Europea el nivel alcanza el 6,7 por ciento. Según Flavin, hay un mensaje subliminal que dice que "el hombre verdadero no usa fuentes renovables". Pero esa idea está cambiando, y a un ritmo vertiginoso.
El experto se remontó a hace cien años, en 1905, cuando el petróleo era "relativamente marginal", había pocos vehículos y la distribución eléctrica estaba comenzando. Veinte años después, el petróleo generó una revolución al empezar a usarse intensivamente. En Suecia, el 25 por ciento de la energía procede de fuentes renovables, y en Noruega alcanza el 45 por ciento. En China hay ya 35 millones de casas que tienen agua caliente gracias a la energía solar.
Parte de este avance se debe a la fuerte reducción en los costes: en 1980 obtener un kilovatio por hora con energía renovable costaba 46 centavos de dólar, pero ahora sólo cuesta 6 centavos. "La capacidad de generar energía con el viento se está disparando como un cohete en países como la India, España y China", insistió Flavin.
En el mismo debate, el vicepresidente del grupo Shell para el negocio del hidrógeno, Jeremy Bentham, alertó sobre los riesgos futuros que afrontan regiones como Europa, que ahora tiene que importar del 50 por ciento de su petróleo y en 2030 será el 85%. Bentham dijo que los generadores eólicos ya han llegado a precios competitivos y que, por ejemplo, las turbinas instaladas en el río
Támesis ya proveen de electricidad a la cuarta parte de las viviendas de Londres. Pero también pidió que haya estabilidad en el mercado de los productos de energía solar, y si se logra, será igualmente competitiva con las otras fuentes. "Todas las posibilidades llevan su tiempo", dijo el directivo de Shell.
(EFE)