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Los cinco puntos de la agenda laboral después de las elecciones

Qué debe hacer el Gobierno en un contexto que mantiene las condiciones macroeconómicas, pero en donde perdieron impulso factores que lideraron la inicial recuperación social
28/10/2005 - 03:00hs
Los cinco puntos de la agenda laboral después de las elecciones

Dentro de estos factores "debilitados", el más importante, aunque todaví­a no muy evidente para la opinión pública, es la desaceleración del crecimiento del empleo. En el bienio pasado, sin incluir los planes sociales, el empleo aumentó a una tasa anual de casi 9% (2 millones de nuevos puestos). Desde entonces perdió impulso, y en el 2do. trimestre de este año la tasa anualizada fue de 3,6%. En 2006 puede esperarse que el empleo crezca poco más de 2,5%, o sea unos 350.000 puestos.

El otro factor que afecta a la recuperación es la presencia de la inflación. Es difí­cil esperar una compensación de la baja en la creación de empleo por un aumento más rápido de los salarios. Esto es especialmente cierto en el sector informal (45% del empleo privado, 73% en los hogares más pobres), que carece de capacidad de negociación salarial.

Traslado de condiciones
El cambio en las condiciones de mercado de trabajo se trasladará a la reducción de la pobreza. No podrá esperarse un efecto derrame muy significativo. Es probable incluso que cobren más importancia las limitaciones estructurales que quedaron relegadas a la salida de la crisis, entre otras razones por la existencia de una capacidad ociosa de recursos calificados.

Es tiempo, por tanto de pensar en una agenda social para hacer frente a estas restricciones. Los capí­tulos que deberí­a incluir esa agenda son: 
 

  • 1) Paliar los efectos sociales de la informalidad laboral
    Los trabajadores informales tienen una elevadí­sima exposición al desempleo: su tasa de desocupación es varias veces más alta que la de los trabajadores registrados. De cada tres desempleados con experiencia laboral, dos estaban en negro en su última ocupación.
    Los trabajadores informales están afectados por una gran inestabilidad: sólo uno de cada tres tiene un empleo que puede considerarse regular.
    El ingreso promedio de los trabajadores informales es 50% más bajo que el que ganan los trabajadores en blanco. La diferencia de ingresos -y desde luego la protección social-  aumenta significativamente si se consideran beneficios como la obra social, licencias pagas, cobertura por accidentes, enfermedades profesionales, indemnización por despido, seguro de desempleo, etc.

    En otras palabras, la informalidad laboral es una causa principal de incertidumbre e inequidad social.
  • 2) Elevación del capital humano
    La calidad y crecientemente la posibilidad misma de la inserción en el mercado de trabajo, depende no sólo de la disponibilidad de empleos sino de la empleabilidad de las personas. No hay muchos -y cada vez habrá menos- buenos empleos para los poco educados o con escasas calificaciones.

    Por  otro lado, va a ser difí­cil aprovechar los beneficios del progreso tecnológico y construir una economí­a competitiva, sin una fuerza de trabajo mucho más educada y calificada.

    Junto con el desempleo, la informalidad laboral y la incertidumbre en el mercado de trabajo, la concentración del capital humano ayuda a explicar la acumulación de desequilibrios sociales. Una fuerte inversión en el capital humano de los sectores postergados es una condición para quebrar la reproducción intergeneracional de la pobreza y el punto de partida para lograr una sociedad moderna con una productividad media elevada.
  • 3) Reforma de los planes sociales
    Desde el comienzo de la reactivación, 4 millones de personas salieron de la indigencia; pero todaví­a 5 millones -es decir 1 de cada 6.5 habitantes- siguen en esa situación. Esta cifra es después de recibir los subsidios; si éstos se eliminaran, 1 millón más caerí­a debajo de la lí­nea. Los planes asistenciales deberán continuar por mucho tiempo. La erradicación del clientelismo es una condición para la eficacia del gasto (los recursos deben llegar sin desví­os a quienes los necesitan) como para mejorar la calidad institucional del paí­s.
  • 4) Universalización de la seguridad social
    Casi la mitad de la población no tiene acceso a la seguridad social, pero cerca de dos tercios de los gastos de ésta se financian con recursos tributarios y transferencias del Tesoro, es decir con los impuestos pagados por todos. Es necesaria una reforma profunda que garantice a los ciudadanos, con independencia de su relación laboral especí­fica, un paquete básico de prestaciones de salud, asistencia familiar y retiro.

    Esta desvinculación del mercado de trabajo, permitirá terminar con la segmentación creciente entre seguridad social y asistencia social.

5) Seguridad jurí­dica para la creación de empleo
Para crecer y generar empleos, hay que crear un ambiente favorable a la inversión. Sin más inversión, toda otra iniciativa no sirve. La polí­tica económica debe ser consistentemente pro-empleo. Esto se refiere a incentivos y acciones en favor de la actividad productiva y la competitividad, como a la construcción de un soporte institucional para facilitarlo y estimularlo .

La eliminación de la incertidumbre jurí­dica (un claro ejemplo es la situación actual en materia de accidentes de trabajo) es una condición para lograr ese ambiente pro-empleo.