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Las promesas no siempre se cumplen: qué "telcos" mantienen inversiones y cuáles dejaron sus dólares en el freezer

El Gobierno sabe que las  telecomunicaciones son las que pueden dinamizar inversiones más rápidamente. La definición del marco regulatorio fija condiciones

05/10/2016
Actualizado 16:07hs

A finales de 2015, las empresas de telecomunicaciones se habían erigido como las principales impulsoras de las inversiones en la Argentina.Obligadas a cumplir con el despliegue de las redes 4G, los compromisos de las grandes compañías superaban los $30.000 millones para este año.El mismo monto, aunque ajustado por inflación, era el que se estimaba para los dos años posteriores, 2017 y 2018.Sin embargo, la situación en el mercado de las telecomunicaciones ha tenido varios cambios desde aquellos anuncios que tuvieron lugar durante los días siguientes a la asunción del Gobierno de Macri.Junto con esas modificaciones -en general de índole normativa- también han variado las previsiones de esos desembolsos. En particular, los de los "peso pesado" de la actividad, como Telefónica, Telecom, Claro y Cablevisión.El decreto 267/2015 (que introdujo reformas en las leyes N° 26.522 y Argentina Digital N° 27.208) provocó comportamientos disímiles entre los diversos actores.Telefónica había hecho referencia a inversiones por $36.000 millones entre 2016 y 2018 y que -a lo largo de este año- iba a cumplimentar un tercio de esa cifra ($10.000 millones).Al menos así lo aseguró José Luis Rodríguez Zarco en diciembre de 2015, quien en ese momento ocupaba en este país el cargo de Relaciones Institucionales y Asuntos Públicos del grupo español.Las previsiones de la firma era que en los años siguientes esos aportes iban a tender a incrementarse, en parte por la demanda de un público ávido por disponer de una mayor velocidad y, por otro lado, a raíz de la inflación.Telecom, sin haber realizado un anuncio específico, anticipaba un monto similar. En su caso, simplemente para mantener el ritmo de desembolsos concretados en años anteriores, cercano a los $10.000 millones anuales.La compañía demoró en cerrar el presupuesto de 2016 por diversas cuestiones. Entre ellas influyó el hecho de que Telecom Italia terminó de retirarse de la compañía para que ingresara -ya sin obstáculos- el fondo Fintech, del mexicano David Martínez.Por el lado de Claro, se observó un comportamiento parecido en cuanto al mantenimiento de su nivel de desembolsos respecto del de años previos.Concretamente, en torno de los u$s400 millones anuales y en base a dar cumplimiento a un objetivo primordial: fortalecer su red 3G a partir de la compra de espectro en esa tecnología, para luego sí robustecer su servicio 4G.El comportamiento de Cablevisión, otro de los grandes players, venía en línea con el de los anteriores: la inversión se mantuvo en los u$s450 millones, si bien este año su prioridad es el lanzamiento de la plataforma Flow, de la que viene dando cuenta iProfesional.Está previsto para el 1° de noviembre y proveerá a sus usuarios de un amplio abanico de servicios de entretenimiento, además de su clásica prestación de TV, aunque a través de otras pantallas.Por detrás de estos cuatro actores se ubican otros, menores en tamaño pero con influencia suficiente en sus áreas de cobertura, como el caso de Telecentro, que comprometió desembolsos por u$s150 millones para 2016.Para esta empresa resulta más difícil especular acerca de cómo será su futuro inmediato, ya que crecen los rumores de la compra de una "telco" con base regional o de su competidora, ubicada del otro lado del charco.En paralelo, aparecen las firmas independientes que, al menos hasta ahora, han venido efectuando inversiones para el mantenimiento de sus servicios y para el desarrollo de nuevas aplicaciones.Este grupo es el que promete inyecciones de capital mucho más fuertes que las hasta ahora efectuadas, siempre que el Gobierno las habilite a dar nuevos servicios -como el de la telefonía móvil- tal como lo vienen solicitando desde hace años.Incluso, hasta han puesto sobre la mesa la cifra que prevén invertir: u$s500 millones y de manera inmediata, si el Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones) les da el aval para ser Operador Móvil Virtual (OMV).¿Qué empresas conforman este pelotón? Las nucleadas en CATIP, CATEL, CABASE y ATVC.

Tire y aflojeLas inversiones del sector privado ocupan los primeros lugares en el ranking de prioridades de los funcionarios.El sector de las telecomunicaciones es uno de los pocos que, sin anuncios rimbombantes, puede dar cumplimiento a esa necesidad.En realidad, no tanto por la mayor o menor "sintonía" que puedan tener con el Gobierno, sino porque no les queda otro camino que aportar capital para mantener fidelizados a sus clientes que, por cierto, son cada vez más exigentes.Además, porque les resulta más caro perder a uno de ellos que "robárselo" a la competencia.Así como las inversiones anunciadas para 2016 fueron la mejor recepción que pudo tener Macri, las decisiones gubernamentales tomadas en estos casi diez meses han modificado los planes de acción de las "telcos".Telefónica, que había comprometido $36.000 millones (2016 - 2018), ahora se limita a ratificar apenas $9.000 millones para este año.Por cierto, esta compañía viene sembrando grandes interrogantes sobre su nivel de desembolsos de cara a los próximos dos años.Más aun, en mayo pasado le hizo saber al Gobierno su malestar por el decreto 267/2015, que establece la fecha de ingreso de las "telcos" al mercado de la TV paga.Según ese decreto, esa posibilidad se habilitará recién en 2018 o 2019, en caso de que se dé un año más de prórroga.Telefónica quería que esa posibilidad le fuera habilitada desde ahora, aun cuando no parece estar preparada tecnológicamente para transitar "ya mismo" ese camino.No obstante, sostiene que el hecho de que el Gobierno dé una mayor certeza sobre esa fecha de inicio alentaría a los accionistas a redoblar sus esfuerzos de inversión. En el actual contexto, esto no parece posible.Más aun, en Telefónica aseguran que las actuales reglas de juego son "asimétricas" y que las grandes beneficiadas por las decisiones que viene tomando el macrismo son las operadoras de TV por cable.En la firma interpretan que la fecha prevista para incursionar en este nuevo negocio no está del todo clara. A raíz de ello, dejará sus inversiones "en suspenso" hasta que no se redacte la ley y se sancione en el Congreso.Por lo pronto, en el Ejecutivo no quieren suspenso sino más bien acción y de manera constante. "Este es un sector estratégico", asegura el ministro Oscar Aguad.En su visión, el mercado de las telecomunicaciones "es el que más va a aportar a la productividad de la economía argentina"."Más productividad a más gente con menor energía y con impacto también en el sector educativo", expresa.El jefe de las Comunicaciones también se ocupa de marcar límites al asegurar que "no habrá más plazos" para que el sector de los cableros siga siendo el único en seguir explotando el negocio de la TV cerrada.Con el "no hay más plazos" debe interpretarse que, como máximo, las empresas de telefonía podrán dar televisión por suscripción a partir de 2019.Telefónica quiere que el ingreso a este segmento esté rubricado, con fecha y sello.Según fuentes consultadas por iProfesional, esa es la única manera de que puedan confirmarse las inversiones. De lo contrario, sólo se efectuarán los desembolsos necesarios para mantener a la filial argentina.De este modo, la compañía de origen español mete presión a un Gobierno ávido y ansioso por la llegada de dólares.Sin embargo, el freno de Telefónica contrasta con el de los otros players del mercado, como Telecom, que ya ratificó su plan de inversiones por $40.000 millones para 2016-2018."El tráfico crece a nivel exponencial y se prevé que se incrementará entre ocho a treinta veces en los próximos años", expresa Germán Vidal, quien explica que esa variabilidad está dada por quién realiza el informe y qué variables económicas tiene presente."El propio sector obliga a realizar inversiones fuertes en infraestructura. Nosotros desembolsaremos $40.000 millones en los próximos tres años, equivalente a varias veces la ganancia anual de la empresa", completa.La empresa Claro, en tanto, mantiene el nivel de aportes en una cifra similar a la de los últimos años.La diferencia con el resto de las compañías es que no tiene infraestructura fija que mantener en la proporción en la que sí deben hacerlo Telefónica y Telecom.Cuando construye red fija lo hace directamente con fibra óptica. Y eso involucra costos distintos a los de sus competidoras que -mientras siguen explotando su red de tecnología de cobre-, avanzan con más despliegues de fibra óptica (aunque más lentamente).El esfuerzo de Claro se concentra en mejorar la disponibilidad de su red 3G y 4G y en sumar servicios de valor a lo que va ganando en términos de infraestructura.En una situación idéntica, aunque transitando otra etapa, se encuentra Cablevisión, que en el primer semestre ya "sacó de su billetera" más de $5.500 millones.El proceso de reorganización en el que se encuentra inmersa (quedará separada de las empresas de medios y de las productoras de contenidos del Grupo Clarín) apunta a dotarla de más flexibilidad y que esté en mejores condiciones para acudir al mercado de capitales.De esa mayor disponibilidad de dinero para volcar a infraestructura y a nuevos servicios dependerá su futuro en un negocio muy competitivo.Finalmente, está el grupo conformado por las pequeñas empresas de telecomunicaciones independientes, que incluye a las cooperativas.Cuentan con un capital cercano a los u$s500 millones para desplegar nuevas redes, una cifra tan atractiva como las de las mayores operadoras.No obstante, en este caso requieren de un Estado que debe "marcar la cancha" para así definir de qué manera pueden competir para que no sean fagocitadas por los grandes jugadores.El sector invertirá, no hay dudas. De las decisiones que vaya tomando el Estado dependerá si los montos inicialmente previstos se elevan o se reducen.Y, claro está, de cómo será su rol como regulador en un escenario que reúne a un puñado de "peso pesados" y a cientos de Pymes de distintos tamaños y con menos espalda financiera.