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Tras la vorágine del dólar, empresas alimenticias frenan ventas y listas de precios para recalcular subas

Tras la vorágine del dólar, empresas alimenticias frenan ventas y listas de precios para recalcular subas
La disparada del valor de la moneda norteamericana congeló las operaciones entre fabricantes y proveedores de las cadenas de retail, hasta nuevo aviso
Por Andrés Sanguinetti
31.08.2018 04.22hs Negocios

“Estimados vendedores y clientes, debido los incrementos de los insumos importados por el fuerte aumento del dólar nos vemos en la obligación y necesidad de suspender el aumento informado el día de ayer”.

La frase tiene fecha de este miércoles y pertenece al fragmento de una carta enviada por una de las grandes empresas del sector alimenticio a su cadena de distribución y clientes luego de la vorágine que evidenció la moneda norteamericana durante ese día, cuando el dólar cerró en torno a los $34,50, pegando un salto de casi $2,5 con relación al valor del martes. La misiva se completa con una advertencia de parte del gerente que la firmó. “Quedo a la espera de que la dirección de la empresa me informe los nuevos precios de venta que luego les serán comunicados”. Y a modo de excusa, el ejecutivo pide “disculpas por la molestia ocasionada”, y anticipa que enviará la nueva lista “en el transcurso de los próximos días”.

Palabras más, palabras menos, la carta se repitió en el resto de las grandes empresas del sector alimenticio que eligieron este formato para frenar una suba de precios de sus productos que le habían anunciado a sus clientes y que se iba a poner en práctica a partir del mes próximo.

Pero un día después, es decir este jueves, la misma compañía que hizo punta en el retiro de las listas de precios tomó una decisión aún más drástica. La de suspender directamente las entregas sin fecha. "Se informa por decisión del Directorio de la empresa que se encuentra suspendida la venta de productos a partir del día de la fecha hasta nuevo aviso". 

Está claro que la determinación fue producto de otro día de pánico en los mercados y con un dólar imparable que en las pizarras del Banco Nación llegó a tocar los $41,10, con un riesgo país superior a los 800 puntos y un mercado que parece no creerle a las señales que brinda el Gobierno y que se basan en la fortaleza del acuerdo sellado y ampliado con el FMI en los últimos días.

Mayoristas que no toman órdenes ni pedidos de las grandes cadenas de supermercados, importantes grupos alimenticios que frenan la provisión de mercadería, otras compañías que cruzan llamadas telefónicas con sus pares para estudiar qué medidas tomar, fueron algunas de las postales que dejó la jornada de este jueves. Una día que disparó también tensiones entre los propios participantes de la cadena. Es decir, entre los supermercados y sus proveedores que obligaron a los grupos de retail a recurrir a su stock para no dejar sin mercadería sus góndolas.

Un escenario que se plantea incierto para los próximos días y que exige señales políticas en términos de confianza para poder calmar al mercado y estabilizar al dólar aunque conun márgen escaso para el Gobierno si se tiene en cuenta que la base de sustentación que tiene Cambiemos se reparte entre el mismo mercado y los empresarios que ahora buscan blindarse ante la escapada del dólar y la incapacidad oficlal por frenar el pánico que ya está viviendo gran parte de la sociedad.

En este marco, los  incrementos que ahora fueron frenados y que quedaron desfasados por la vorágine cambiaria, habían sido calculados la semana pasada en base a la reformulación de los costos de producción y laborales que asumen las compañías y que, en la gran mayoría, se encuentran atados a la evolución del dólar.

Tanto almacenes de barrio, como mayoristas, supermercados, kioscos y otros comercios del retail habían sido avisados de que los incrementos tenían un piso del 10% y un techo del 30%, con un promedio cercano al 20% según el producto. Más que nada, los atados a los valores de los commodities como el cacao, azúcar y harinas, entre otros.

Sin embargo, el “modo pánico” en el que se encuentra la cotización del dólar y la vorágine con la cual se comportó la moneda norteamericana durante las jornadas del miércoles y este jueves, cuando se revaluó hasta en casi $5 por unidad, obligó a estos grupos a recalcular todas sus estrategias de negocios. Desde frenar las nuevas listas de precios a pasara a no aceptar órdenes de compra de sus clientes.

Ocurre que los planes se habían calculado con un dólar cercano a los $30 y no a los casi $42 en el que cerró esta jornada. Semejante salto hizo que los departamentos de finanzas de los grupos fabricantes y proveedores volvieran a analizar los costos y a pedirle a los ejecutivos del área comercial que dieran marcha atrás con los anuncios a la espera de un nuevo revalúo.

Las grandes alimenticias habían anunciado nuevos precios a sus clientes el lunes pasado, con un promedio del 15%. Fabricantes de alimentos y de golosinas comenzaron a replicar la misma estrategia, anunciando a sus clientes un retoque en toda la línea de precios. Desde Arcor a Molinos Río de la Plata, pasando por lácteas como Mastellone y SanCor, hasta compañías pymes como El Paulista y fabricantes de bebidas gaseosas y con alcohol tenían las listas preparadas para ser aplicadas a partir del primer día de septiembre.

Sin embargo, esa estrategia que ya es costumbre entre estas empresas proveedoras de las grandes cadenas de hipermercados y del retail, quedó congelada un día después, hasta nuevo aviso. Esto a pesar de ser un sector castigado por la caída del consumo y que no tiene demasiado margen para soportar nuevas correcciones en los valores de las góndolas.

De hecho, hasta ahora los incrementos aplicados no lograron equilibrar la suba de costos al punto que el dólar con el que se manejan en este sector en la actualidad sigue atrasado y llega a los $30 y no al nuevo techo de $39 que, por lo menos por estos días, parece imponer el mercado.

Así operan alimenticias de primer nivel, productores de golosinas y hasta fabricantes e importadores de electrodomésticos, en especial de televisores, que cada dos meses vienen anunciando retoques a sus precios.

El último había sido a principios de agosto, cuando por ejemplo, Molinos, la compañía de la familia Perez Companc, retocó sus valores un 10% en promedio por la presión ejercida por la cotización del dólar que por esos días se ubicaba en los $25.  En ese momento, las subas también estuvieron motorizadas por el valor internacional del trigo que aumentó casi un 13% producto de la preocupación que existe en Estados Unidos por el futuro de sus cultivos y ante una menor previsión de cosecha en Rusia.

Ese impacto provocó incrementos en los valores de sus marcas y no solamente en los derivados del trigo como son las pastas, margarinas, mantecas y galletas, por ejemplo.  La misma estrategia había sido aplicada por el resto de los grandes grupos de este sector, con listas atadas a la evolución del dólar y de los costos.

Pero los días de pánico cambiario que se viven luego de que el mercado respondió de manera negativa a los anuncios del presidente Mauricio Macri sobre el acuerdo con el FMI causó temor e incertidumbre entre los empresarios. Algunos aprovecharon para trasladar esta mirada al propio Jefe de Estado durante la reunión de la que participaron por la tarde del miércoles pasado en las oficinas de la empresa online Mercado Libre.

El encuentro se desarrolló con una jornada de tensión cambiaria a flor de piel tras el nuevo récord del dólar a $34,40 que se dio ese día, aunque lejos de los $39 del jueves, y del mismo participaron importantes ejecutivos como el supermercadista Alfredo Coto y el vicepresidente de Mercado Libre, Sean Summers, entre otros.

Hubo también referentes de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), entidad que este jueves organiza el Council of Américas en el cual también se promete como tema primordial el abordaje de los temas más sensibles para la economía del país.

Macri se sentó junto al ministro de Trabajo Jorge Triaca, según una nota del diario La Nación, y trató de explicar con mayores detalles el acuerdo con el FMI que anunció durante la mañana del miércoles para calmar parte de la incertidumbre que los empresarios tienen sobre el programa financiero del país.

Es que muchos empresarios esperaban que agosto fuera un mes con fuertes complicaciones y tormentas financieras. Pero la intempestiva corrida de 24 horas que generó el dólar no estaba en el radar ni siquiera de los más pesimistas o críticos.

De todos modos, provocó mucho enojo entre el mundo industrial con la UIA como vocera de ese descontento. Uno de sus principales voceros, Alberto Álvarez Saavedra, titular de la Conferencia Industrial de esta entidad empresarial sostuvo que la suba del dólar “es una devaluación sin plan”.

De hecho, el próximo martes la UIA organizará esta convención de la que participará el presidente Macri y en la cual la mayor preocupación para los industriales precisamente pasa por la crisis cambiaria y la situación de conflictos que atraviesan varios sectores de la industria, principalmente el alimenticio.

Los empresarios advierten que el país y el Gobierno sufren un problema de credibilidad y de desconfianza en el peso de parte de los mercados que hace que el instrumento de resguardo sea el dólar. Incluso y a pesar de lo que se pueda pensar, los industriales creen que el valor actual de la moneda norteamericana tampoco los beneficia porque no se trata de una devaluación competitiva sino de un efecto exagerado de esos mismos mercados con un país con historias de default como la Argentina como marco.

Por eso consideran que para evitar que se repitan días de furia como el de este miércoles y que no haya necesidad de volver a recalcular aumentos de precios le piden al Gobierno que sea más previsible, que muestre señales de liderazgo en el proceso de ajuste y que no solamente recurra a medidas cambiarias para tratar de licuar la crisis.

Admiten que el endeudamiento de las grandes empresas del sector es alto aunque todavía manejable. También advierten problemas con la cadena de pago, con plazos que se estiran más de lo normal y asumen que la caída de la actividad y la recesión serán todavía más profundas durante lo que resta del año.

De hecho, una nota de iProfesional sobre los balances de las empresas durante el primer semestre da cuenta de una acumulación de fuertes pérdidas que superan los $40.000 millones durante ese período.


De ese listado, las alimenticias fueron de las más perjudicadas con Arcor a la cabeza, con un pasivo de $3000 millones entre enero y junio. Lo mismo ocurre con Molinos Río de la Plata, que en el mismo período mostró un rojo mayor a los $1000 millones.



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