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El mayor grupo alimenticio de Brasil, detrás la marca Paty

El mayor grupo alimenticio de Brasil, detrás la marca Paty
El grupo Marfrig fue dueño de la fabricante de hamburguesas hasta el 2012. Ahora, presentó una oferta a BRF para recuperar la propiedad
Por Andrés Sanguinetti
04.12.2018 06.37hs Negocios

Luego de haber llevado a cabo un fuerte proceso de reestructuración en la Argentina, que incluyó la venta de varios de sus frigoríficos y la transferencia de sus más importantes marcas, el grupo brasileño Marfrig busca revertir el escenario y retomar planes de expansión en la Argentina.

El objetivo más importante del que es considerado el segundo mayor holding productor de alimentos del mundo es recuperar el control sobre la fabricante de hamburguesas local Paty de la cual se desprendió en el 2011 mediante un intercambio de activos con BRF, grupo también de origen brasileño.

Ese año, los consejos directivos de ambos grupos sellaron un pase de plantas y marcas en la Argentina mediante un swap de activos que consistió en la entrega, por parte de Marfrig, de la empresa Quicfkood, propietaria de la marca de hamburguesas más famosa del país que pasó a manos de BRF. A cambio, se quedó con la propiedad de Excelsior Alimentos, controlada en un 64,57% por la firma Sadia.

Del intercambio también formaron parte otras marcas de Quickfood. Es decir, Barny, Estancias del Sur y dos operaciones en Chile y Uruguay, además de un pago de u$s110 millones a BRF. A cambio, se quedó con la sociedad dueña de Sadia y con ocho centros de distribución de Brasil Foods y un frigorífico en la ciudad brasileña de Carambeí.

Ahora, y luego de haber encarado un proceso de reestructuración de sus pasivos y de cancelación de deudas contraídas a través de millonarios préstamos bancarios, Marfrig quiere retomar las operaciones de Quickfood y de Paty.

Esta semana liquidó un crédito puente de u$s900 millones que había obtenido para la compra de la sociedad National Beef Packing Company LLC.  Los recursos para cancelar esta línea provenieron de la venta de su subsidiaria norteamericana Keystone Foods, por u$s2.400 millones a Tyson Foods a fines de agosto pasado. De hecho, a fines de la semana pasada recibió u$s1.400 millones de ese total y todavía le deben ingresar otros u$s500 millones que también usará para pagar otras deudas.

Ahora, con una caja en situación confortable y un menor endeudamiento, fuentes del sector anticipan que Marfrig ya le acercó a BRF la propuesta para recuperar Quickfood y volver a procesar y comercializar Paty en la Argentina.

De hecho, el diario brasileño Valor asegura que la oferta fue bien recibida en el directorio de BRF que también estudia otras cinco propuestas y tiene como objetivo vender sus activos en Argentina antes de que finalice el año.

Recuperando protagonismo

Si la operación se concreta, Marfrig recuperará parte del poder operativo y comercial que supo tener en el sector cárnico local, donde llegó a controlar nueve plantas y liderar los segmentos de procesamiento y distribución de productos de carne bovina, porcina, ovina y avícola; naturales, procesados e industrializados.

Llegó a invertir u$s300 millones en desde 2006, controlar ocho establecimientos, dos de productos procesados en Martínez y Baradero, una de jerky beef en Pilar y una de vegetales congelados en Arroyo Seco. Además, comenzó a construir un feedlot en Córdoba, y controló los negocios ganaderos de Adecoagro, incluida la Cabaña Pilagá, que luego vendió.

Sin embargo, en 2010, cuando el sector comenzó a atravesar una fuerte crisis, Marfrig decidió reducir sus actividades y hasta amenazó con irse de la Argentina.
En esa etapa de achique, la mayoría de sus operaciones pasaron a manos del conglomerado chino Foresun Group por u$s75 millones. Solamente mantuvo la planta de Villa María, San Luis, con una capacidad de faena de 800 cabezas diarias. También cerró la planta de Vivoratá y la de Unquillo. Y en el 2012 concretó el intercambio de activos con BRF.

Pero el año pasado decidió cambiar su cúpula local para volver a potenciar sus negocios en el país. El cambio de idea tiene que ver con las políticas para el sector del actual gobierno, que generaron expectativas de recuperación de la faena y considerando que la Argentina es un mercado estratégico para sus operaciones a nivel mundial.

Con este objetivo, se reemplazó al CEO local, Martín Secco, por quien ocupaa la vicepresidencia de Finanzas y Relaciones con Inversionistas, Eduardo Miron.
Además, dividió en dos sus unidades internacionales. Por un lado agrupó Argentina, Brasil, Uruguay y Chile en la región América del Sur. Y por otro quedó Estados Unidos.

De esta forma, sus máximos ejecutivos lograron convertir a Marfrig en una empresa más simple, con foco en carne bovina y con una plataforma global de producción y distribución, además de generar una sustentabilidad financiera e integración a nivel global.

En el caso de BRF, la decisión de vender Quickfood forma parte de un plan para achicar deuda global. Con ese objetivo contrató dos bancos de su país que ya estudian la propuesta de Marfrig y de otros grupos locales e internacionales por sus activos en el país.

De acuerdo a los planes del holding del país vecino, la operación debe quedar concretada antes de que finalice el año. De hecho, las ofertas ya se encuentran en una “fase final” y la expectativa de sus ejecutivos es la de obtener entre u$s800 millones y u$s1.000 millones, incluyendo las desinversiones que también están llevando a cabo en Tailandia y en Europa.

Pero en el caso local, la determinación fue potenciada por los problemas que sus controladas sufren y que se vinculan con la situación de la economía, la caída de las ventas, la recesión y las últimas devaluaciones.

De hecho Quickfood sigue acumulando fuertes pérdidas que le van quitando atractivo y que se suman al contexto recesivo que ofrece la economía del país. Es más, en el último trimestre acumuló pérdidas por $61 millones a pesar de haber realizado un incremento de precios tanto en el mercado interno como en el externo.

De todos modos y gracias a la suba del tipo de cambio logró recuperar el margen bruto con un desfasaje temporal con el incremento de los costos. Además, recibió un aporte irrevocable de capital en agosto pasado con el cual canceló las deudas a corto plazo, lo que le permitirá una mejora en el costo financiero. Sin embargo, la suba de la tasas de interés doméstica reducirá el impacto positivo de la cancelación de ese tipo de endeudamiento.

También como parte de su operativo salida de Argentina, BRF llevó a cabo un proceso de suscripción de nuevas acciones de Quickfood, dueña de la marca Paty, con la intención de capitalizar el frigorífico y maquillar sus números.

BRF es tenenedor de más del 90% de las acciones de la empresa local, mientras que el resto está en manos de accionistas minoritarios, y por ende ejerció su derecho proporcional para la toma de los nuevos títulos que fueron emitidos en octubre y mediante los cuales recaudó cerca de $950 millones. Con ese dinero, Quickfood financió el pago de pasivos, integración de capital de trabajo y recomposición de su patrimonio.

En este contexto, las dos entidades financieras brasileñas comenzaron la tarea de analizar las ocho propuestas presentadas por el frigorífico que además de Paty, entre sus activos agrupa reconocidas marcas como las hamburguesas GoodMark, las salchichas Vienissimas, los fiambres Bocatti y Campo Austral, y las margarinas Manty y Delicia, entre otras.

Actualmente, Quickfood opera con un capital de trabajo negativo de $649 millones, que incluye deudas con el accionista controlante por $222 millones. Esto se debe a que BRF viene soportando financieramente su operación local desde hace ya varios años con el objetivo de que su controlada pueda cumplir con sus obligaciones comerciales, financieras y legales y asegurar sus operaciones.

También tuvo que recurrir al Gobierno para poder achicar su estructura de personal mediante la apertura de un procedimiento preventivo de crisis autorizado por el Ministerio de Trabajo. Hasta la fecha, Quickfood debió pagar $40 millones en concepto de indemnizaciones a trabajadores despedidos de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Baradero.

Según datos de la propia empresa, su activo total alcanza los $4.182 millones; su pasivo, aumentó en $578 millones debido a un incremento de $637 millones en el pasivo corriente y una disminución de $59 millones en el no corriente. En este marco, su patrimonio neto se redujo un 31% y se ubicó en los $412 millones respecto al informado en diciembre del año pasado.

Además de las marcas de Quickfood, el grupo brasileño se desprenderá de otros negocios locales que se reparten entre varios frigoríficos, empresas avícolas y establecimientos porcinos, en especial en Córdoba. En esa provincia es dueña de Avex, avícola con sede en Río Cuarto y donde emplea a casi 600 trabajadores y en el cual viene llevando a cabo un duro ajuste para evitar su cierre y la depreciación de su valor de cara a encontrarle un nuevo propietario.

Actualmente, Avex opera a menos del 30% de su capacidad y BRF habría iniciado conversaciones con la avícola local Granja Tres Arrojos para sumarla como accionista y así descomprimir el imacto negativo que genera en todo el grupo al ser la unidad de negocios más problemática del grupo brasileño en Argentina.









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