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La Justicia española investiga a un ex CEO de la cadena de mercados Día en la Argentina

La Justicia española investiga a un ex CEO de la cadena de mercados Día en la Argentina
Es por un pedido de la propia cadena. Denuncia la existencia de "prácticas irregulares" en la contabilidad de sus balances cometidas por ex ejecutivos
Por Andrés Sanguinetti
09.02.2019 00.05hs Negocios

En la misma jornada en la cual anunció millonarias pérdidas durante el año pasado y el despido de 2.000 empleados, la cadena de supermercados Día presentó ante la justicia española una denuncia para que se investiguen irregularidades contables que habrían cometido varios de sus ex ejecutivos de alto rango.

Entre los mencionados por la denuncia figura Antonio Coto, quien fue el responsable del desembarco de Día en Argentina en 1997 y estuvo a cargo de la Dirección Ejecutiva para América latina desde 1999 hasta octubre del año pasado cuando fue nombrado Consejero Delegado del grupo con sede en España.

Según el directorio de Día, tanto Coto como su antecesor, Ricardo Currás, habrían cometido "irregularidades contables" que obligarían a revisar los resultados de la cadena durante años anteriores para recalcularlos.

A través de un comunicado, la compañía explica que la decisión se produce luego de haber finalizado una "investigación forense" sobre el resultado del balance del 2017 en los cuales se analizaron los impactos de esas presuntas irregularidades en España y Brasil, aunque también se detectaron otros "errores" de cálculo encontrados en los estados financieros del 2016 y también del 2017.

En el informe de Día, se hace referencia a la memoria de su empresa auditora, KPMG, referente a sus cuentas y en la cual se advierte sobre la existencia de "prácticas irregulares" que habrían sido cometidas por empleados y altos ejecutivos del grupo con un fuerte impacto negativo en sus resultados globales.

De hecho, en su último balance presentado en esta jornada, la cadena admite pérdidas por 352 millones de euros durante el año pasado frente a ganancias por 102,2 millones de euros del 2017 y con un patrimonio neto negativo de 166 millones de la misma moneda, lo cual la ubica en situación de quiebra técnica. Además, sus ventas cayeron un 11,3%, hasta los 7.288,8 millones de euros contra los 8.217,6 millones del año anterior.

Tras conocerse las cifras, la cadena anunció que despedirá a 2.100 empleados en España y cerrará 600 tiendas, 300 de este año. En la actualidad, Día da trabajo a 40.384 empleados directos entre España, Portugal, Argentina y Brasil y se encuentra inmersa en una grave crisis financiera y comercial que también impacta en las operaciones locales, donde en los últimos meses ya cambió en tres oportunidades de CEO, tras la partida de Coto a España en octubre del año pasado.

El ejecutivo había sido nombrado como el máximo referente global de la cadena pero solamente duró cuatro meses en su puesto. Y ahora ha sido puesto bajo la lupa de la justicia por supuestas maniobras irregulares que se habrían cometido durante su gestión y que, en algunos casos, tendrían vinculación con sobreestimación de los descuentos comerciales que percibieron sus proveedores en España y Brasil, con un efecto negativo global para la cadena de 52,6 millones de euros.

Según el informe que involucra a Coto, "la investigación ha puesto de manifiesto la existencia de prácticas irregulares que habrían sido realizadas por determinados empleados y directivos (incluyendo algunos de los anteriores miembros de la alta dirección del Grupo), eludiendo los controles internos", asegura el documento en el cual se anticipa que la cadena "reforzará los protocolos de vigilancia para evitar que vuelva a ocurrir".

Como parte de la investigación, la empresa también analiza la posibilidad de reclamar a los ex consejeros delegados involucrados en la investigación que devuelvan los bonus percibidos en caso de que se demuestre que los cobraron en base a información "falsa o inexacta" o por la existencia de errores que afectaron las cuentas de la empresa.

En el caso de Coto, apenas estuvo cuatro meses en el cargo, hasta el 28 de diciembre del año pasado con un salario mensual de 208.000 euros y bonos percibidos por otros 261.000 euros.

Antes de ser despedido en diciembre pasado, Coto tenía 30 años de experiencia en el segmento supermercadista y fue quien lideró el desembarco de Día en Argentina y Brasil entre 1997 y 1999.

Nacido en Cádiz en 1960, Coto comenzó su carrera como consultor en Arthur Andersen & Co para dar el salto a DIA en 1986 como director de plan estratégico y control de gestión en España.

Más tarde asumió el cargo de director general adjunto del grupo, desde donde gestionó el departamento de fusiones y adquisiciones y ascendió a director general de DIA en Latinoamérica en 1997.

En cuanto a su antecesor, fue consejero Delegado de Día entre el 2011 y agosto del 2018 cuando fue despedido y reemplazado por Coto. Ese año cobró un total de 2,55 millones de euros de los cuales 1,64 millones fueron como indemnización por su despido y otros 497.000 euros por salario mensual. De manera adicional, percibe otros 606.600 euros mensuales a modo de compensación económica por su obligación contractual de no asumir funciones similares en otra cadena de supermercados.

Los casos de Coto y Currás vienen a incrementar la grave crisis financiera y comercial que atraviesa Día y que han llevado a uno de sus principales accionistas a lanzar una Oferta Pública de Acciones (OPA) para intentar quedarse con el control total y poner en marcha un plan de salvataje.

El proyecto es idea del magnate ruso Mijail Maratovich Fridman uno de los hombres más ricos de Rusia con una fortuna personal de u$s15.000 millones y dueño de la multinacional rusa Alfa Group, un conglomerado que abarca desde negocios industriales a financieros.

Con nacionalidad ucraniana e israelí, Fridman es quien quiere comprar ahora la cadena de supermercados Día y convertirla en Argentina en uno de los principales players de este sector que hoy dominan grandes retailers como los franceses de Carrefour y los norteamericanos de Walmart.

A través de su empresa inversora LetterOne (L1), que tiene sede en Luxemburgo, Fridman acaba de lanzar una Oferta Pública de Acciones (OPA) sobre el capital de Día a un precio de 0,67 euros por título.

Fridman acaba de asegurar que su objetivo es llegar a controlar el 100% del capital y llevar a cabo un plan de negocios que le va a permitir a Día volver a liderar el mercado español y, a la vez, convertirse en un jugador importante del mundo del retail en Argentina, Brasil y Portugal.

En el caso local, las ventas de Día representan un poco más del 17% del volumen global de la cadena, lo cual hace que se trate del segundo mercado en importancia detrás del español y que, por la devaluación y la caída del consumo, le genere en la actualidad más dolores de cabeza que beneficios.

En este marco, el multimillonario ruso pretende igualmente recomponer los números de Día que, además de la OPA, incluye un aporte de 500 millones de euros destinado a desarrollar una estructura de capital viable a largo plazo.

Pero ese flujo de fondos está condicionado a la compra de las acciones y a obtener un acuerdo de reestructuración de deuda satisfactorio con los bancos acreedores de Día.

La propuesta de Fridman podría cambiar el rumbo de Día si es que finalmente se concreta. Cuando ingresó al capital de la cadena, en febrero del año pasado, el magnate ruso sufrió casi de manera inmediata los problemas de la crisis de Día. Sus acciones cayeron y la empresa presentó un balance con ganancias un 37% menores por la caída de las ventas en España y en Argentina.

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