Más artículos
Últimas noticias
Ahora en portada
Últimas noticias

Inyección de fondos, mayores ventas online y crédito barato, la fórmula del fondo Inverlat para reflotar Garbarino

Inyección de fondos, mayores ventas online y crédito barato, la fórmula del fondo Inverlat para reflotar Garbarino
La operación estaría encaminada y los bancos acreedores accederían a una fuerte quita de la deuda para que la cadena pueda recomponer sus negocios
Por Andrés Sanguinetti
13.01.2020 07.07hs Negocios

Si en las próximas dos o tres semanas Garbarino no logra cerrar un acuerdo con un nuevo dueño, la compañía corre riesgo de terminar en la quiebra. Así lo advierten a modo de presagio, quienes vienen siguiendo de cerca la operación por la cual el fondo inversor Inverlat podría desembarcar en la principal cadena de electrodomésticos de la Argentina.

Y si bien por estas horas existen versiones sobre la aparición de nuevos interesados, uno de origen regional y otro local, lo cierto es que el grupo financiero liderado por ex banqueros y los principales tenedores de la deuda de Garbarino estarían muy cerca de alcanzar un acuerdo.

Más allá de que la valuación de mercado de la compañía sea de un simbólico dólar, el acuerdo se basaría en que los bancos accedan a realizar una fuerte quita en la deuda del orden del 50% al 70% del total.

Si esto ocurre, el plan de Inverlat para dar vuelta la negativa situación de la compañía de manera inmediata pasa por una fuerte y millonaria inyección de fondos, potenciar las ventas online, mantener la actual estructura de sucursales físicas y ofrecer financiamiento a los clientes.

Se trata de una fórmula que el grupo liderado por ejecutivos vinculados al mundo financiero como son Carlos Giovanelli; Guillermo Stanley; Damián Pozzoli y Osvaldo Pieruzzin ya probó con éxito en otras empresas que forman parte de su pool de activos.

Un caso en este sentido es el de Havanna, que Inverlat adquirió en el 2003, cuando varios de estos banqueros adquirieron la tradicional fabricante de alfajores nacida en Mar del Plata a través del fondo de inversión Desarrollo y Gestión (D&G) en el cual también tuvo participación Crystian Colombo.

En ese momento, la empresa, que pertenecía al Exxel Group, se encontraba en proceso concursal, con un millonario pasivo de u$s35 millones, al borde de la quiebra y con sus acciones prendadas por un grupo de bancos acreedores entre los que se encontraban el Deutsche Bank, el Citi, el BI Creditanstalt, el Río y el Patagonia Sudameris.

Tras acordar una fuerte quita de la deuda cercana al 50% con las entidades financieras, el fondo llevó a cabo un proceso de reestructuración, fuertes inversiones y un profundo "turnaround" con el que dio vuelta la situación negativa, introdujo fuertes cambios y corrigió los problemas que afectaban el rendimiento comercial y financiero de Havanna.

De hecho, en la actualidad se trata de la segunda marca de retail gastronómico de la Argentina y una de las cadenas de cafetería líderes en Latinoamérica con 190 locales en Argentina y 70 en el resto del mundo.

Otro ejemplo similar que tiene también a los dueños de Inverlat como protagonistas es el de la compañía distribuidora energética de Río Negro, Edersa.

Se quedaron con las acciones del grupo chileno Saesa Overseas, subsidiaria de la norteamericana PSEG, que quería abandonar el negocio teniendo en cuenta los problemas de estructura de capital que atravesaba esta distribuidora, con una deuda que en ese momento ascendía a los u$s70 millones.

Tras cerrar un acuerdo, los dueños del fondo inversor realizaron una fuerte capitalización sobre Edersa, encararon un proceso de reestructuración y finalmente la vendieron.

Similar camino recorrieron con la compra del edificio Esturión en Punta del Este, más precisamente en la zona de Montoya. El fondo adquirió la deuda, se hizo cargo del pago a los titulares de los tiempos compartidos del complejo y luego se dedicó a la venta de los departamentos.

De igual manera procedieron en el 2017, cuando compraron Aspro, compañía especializada en equipos para GNC y con presencia en estaciones de servicio.
Su situación era muy complicada, con un abultado endeudamiento y una facturación en caída que Inverlat heredó de sus anteriores dueños, los brasileños de Lupatech, que habían entrado en Aspro en el 2008.

Al igual que en los anteriores ejemplos, iniciaron un proceso de recomposición financiera, administrativa y comercial con el que lograron reestructurar la compañía y volver a ponerla en operaciones.

Una nueva estrategia

Ahora, en el caso de Garbarino el objetivo no está puesto en ordenar la cadena de electrodomésticos para después volver a ponerle el cartel de venta. La estrategia pasa por rearmar el negocio, invertir varias decenas de millones de dólares, recomponer la relación con los proveedores, potenciar el sistema de ventas online y volver a seducir a los consumidores.

En este caso, quienes lideran la operación ya no forman parte de DyG, que en el 2013 dividió sus negocios, sino los responsables de Inverlat, pero cuya esencia de negocios y forma de operar sigue siendo la misma.

En el fondo saben que Garbarino es la principal cadena de venta de electrodomésticos de la Argentina, que tiene una marca potente, que su tamaño físico no es un problema con sus 200 locales y que el market place por el cual utilizan el canal online sólo es superado en fortaleza por Mercado Libre.

Es decir, una joya a la cual, dicen, están en condiciones de reflotar con un plan cuyo primer eslabón es el de negociar y alcanzar un acuerdo para lograr fuerte quita de su deuda que, en total se acerca a los $12.000 millones, entre bancos acreedores y empresas proveedoras.

En este sentido, las conversaciones con los bancos, que poseen $5.000 millones de ese pasivo total, se habrían encaminado, más que nada con el Galicia y el Santander, que lideran el proceso para encontrarle un nuevo dueño a Garbarino.

Junto con los bancos provinciales de Córdoba y de Buenos Aires (Bapro), poseen el 75% de la deuda bancaria total. El otro 35% se reparte entre el HSBC, el Patagonia y otros bancos más pequeños.

"Garbarino es una compañía que si le resolvés el problema de su deuda y le inyectás capital de trabajo para recuperar mercado es fácil de dar vuelta su situación", dicen cerca de Inverlat a modo de ejemplo del proceso futuro que los ejecutivos del fondo tienen en mente si es que terminan cerrando la transacción.

También creen que el nuevo contexto económico de la Argentina puede ayudarlos. Más que nada si las medidas tomadas por el Gobierno para fomentar de manera rápida el consumo tienen efecto porque parte de esos fondos irían a parar a la compra de electrodomésticos.

Algo también favorecido por el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos y por las recientes restricciones a las importaciones. De hecho, estiman que la agencia de viajes y la tarjeta de crédito que también opera Garbarino serán de ayuda para llevar a cabo este proceso de recuperación de market share.

Por eso son optimistas en cuanto a los tiempos en los cuales la operación puede llegar a concretarse con los bancos en el marco de una posible reducción del pasivo cercana a índices que oscilarán entre el 50% y el 70% del total.

Con un menor endeudamiento, la marca puede dejar de pagar altos intereses y dedicar parte de esos fondos ahorrados a eficientizar sus estructuras y negocios. Por eso la quita es importante y se enmarca en tatios que los responsables de Inverlat ya lograron cuando, con el anterior fondo D&G compraron Havanna.

Una vez concretado este paso, el próximo será el de negociar con los proveedores titulares de una deuda por $7.000 millones. Con este grupo de empresas, el objetivo es también normalizar las relaciones, ya que en la actualidad las empresas dejan a Garbarino mercadería en consignación.

Para los responsables de Inverlat no se trata de un estilo adecuado de lazo comercial, más allá de que la fórmula minimiza los riesgos de incobrabilidad.

La operación de rescate de Garbarino contempla otra mirada. La de capitalizar los vínculos comerciales para que sean estables con esos proveedores y ofrecerles las 200 sucursales y el canal online para que puedan potenciar sus marcas de la mano de ofertas, promociones y planes de cuotas dirigidos a los consumidores.

Es decir, convencer a los acreedores bancarios y empresarios de que se trata del camino más adecuado para que recuperen parte de lo que ya perdieron debido a la crisis de Garbarino, para luego arrancar con la segunda etapa del plan para reflotar la marca.

En ese marco, otra de las principales medidas pensada por Inverlat en este camino es la de recomponer la compra de productos y dejar de que la mercadería llegue a consignación o se complemente con el stock de la propia cadena.

El objetivo es volver a los números del 2018, cuando los niveles de mercadería eran elevados para que el camino de la recuperación de Garbarino arranque casi de manera automática.

Una deuda en renegociación

La decisión de cambiar de accionistas se dio luego de que los actuales dueños de Garbarino cerraron un acuerdo para reestructurar una deuda financiera cercana a los $4.000 millones.

En ese momento, la empresa que dirige Carlos García acordó sellar un pacto de renegociación mediante el cual las entidades bancarias se comprometieron a permitirle un ahorro de $200 millones por mes durante un año.

Además, postergaron para mediados del 2020 la aplicación de las tasas de interés sobre el total del pasivo financiero que Garbarino había acumulado producto de la fuerte recesión del mercado y caída de las ventas que también afecta a otras grandes marcas de este sector como Musimundo, Ribeiro y Frávega.

En este marco, García contrató los servicios de la firma First como asesor financiero y la cual llevó a cabo las negociaciones, principalmente con los bancos Galicia y Santander como líderes de este proceso de reestructuración del cual también participaron el HSBC, Patagonia y Bancor, entre otros.

Producto de las negociaciones, logró estirar los plazos para normalizar su situación que se había comprometido por el negativo escenario de mercado y por las altas tasas de interés que debía hacer frente para ir solventando su deuda con los bancos.

Así pudo convencer a los bancos para que le bajen la carga de esos intereses aplicando las tasas de mercado recién después de 12 meses en los cuales el nivel de endeudamiento de firma debe bajar de los actuales $4.000 millones a $1.600 millones.

El convenio le permite pagar una tasa del 20% mensual contra los niveles anteriores de hasta el 90%. En el mismo plazo, los bancos deben ir recapitalizando la diferencia de la tasa para, cuando llegue el momento volver a negociar las condiciones del acuerdo.

Es en este marco en el cual se están dando las conversaciones con Inverlat, teniendo en cuenta que el acuerdo de reperfilamiento de su pasivo le permite a los bancos acreedores convertir su deuda en acciones de Garbarino o acercar un comprador.

Además de Havanna y Aspro, en la actualidad el fondo Inverlat también es dueño de Fenoglio, uno de los productores líderes de chocolate en la Argentina con una fuerte presencia en la zona de la Patagonia.

Operan además el holding Degasa, que tiene a su cargo las master franquicias de KFC, Wendy’s y China Wok en países como Argentina y Chile. Y a estos activos le suman Icsa, una de las imprentas de seguridad líderes en Argentina, así como la marca de indumentaria para surf Reef mediante una master franquicia para la distribución, venta y producción de estos productos en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

Enterate lo último sobre economía digital, startups, fintech, innovación corporativa y blockchain. CLICK AQUÍ
Temas relacionados
Negocios en tu mail
Suscribite a nuestro newsletter y recibí diariamente las últimas noticias en finanzas personales. Economía, impuestos, tecnología y buenos negocios:
Más sobre Negocios
Te puede interesar