Como el kirchnerismo, Alberto Fernández logró meter al Estado en una empresa privada

Como el kirchnerismo, Alberto Fernández logró meter al Estado en una empresa privada
Tras el fracaso con la estatización de Vicentín, el Gobierno toma el control accionario de una de las mayores empresas metalúrgicas del país
Por Andrés Sanguinetti
28.05.2021 17.07hs Negocios

Tras desembolsar algo más de $1.362 millones, el Gobierno nacional se convierte en el mayor accionista de IMPSA, la principal empresa de Mendoza y una de las mayores metalúrgicas de la Argentina.

A partir de ese dinero, el Estado argentino asume el control del 63,7% del capital de la compañía fundada en 1903 por la familia Pescarmona, mientras que otro 21,2% del capital pasará a manos del gobierno provincial a partir de inyectar $454 millones a la compañía.

En este caso, los estados nacionales y provincial pasarán a tener el 74,9% del capital accionario de IMPSA mientras que el 15,1% restante permanecerá en manos privadas, de los cuales un 9,8% se mantendrá en manos del fideicomiso de acreedores y el otro 5,3% en la familia fundadora.

De esta forma, el presidente Alberto Fernández se quita la "espina" de no haber podido tomar, en junio del 2019, el control estatal todos los activos del Grupo Vicentín.

Si bien la idea partió de las usinas ideológicas del kirchnerismo, fue tomada como suya por el presidente Alberto Fernández bajo el planteo de encarar un "salvataje" financiero a un conglomerado agroindustrial que se encontraba camino a la quiebra a cambio de que su control pasara a manos estatales.

Sin embargo, la estrategia fracasó por falta de consenso político en las filas del propio Frente de Todos y por las críticas que la iniciativa cosechó en muchos sectores de la sociedad, incluyendo el gobierno de Santa Fe, donde Vicentín tiene su sede, que a pesar de pertenecer al oficialismo no avalaron la propuesta y se volcaron por otras opciones, como la búsqueda de un nuevo accionista privado.

Pero, a diferencia de lo que ocurrió con Vicentín, el traspaso del control de manos privadas a manos públicas se concretará por expreso pedido de los actuales accionistas de IMPSA y no por una medida compulsiva definida en las usinas ideológicas del movimiento que lidera la vicepresidenta, Cristina Kirchner.

De hecho, fuentes oficiales indicaron a iProfesioinal que se trata de un caso puntual que se lleva a cabo debido a que se considera "estratégica" a IMPSA, pero que no analizan encarar nuevas reestatizaciones o capitalizaciones estatales en otras empresas privadas.

En el caso del desembarco estatal en IMPSA se hizo público durante la tarde de este viernes 28 de junio mediante una videoconferencia liderada por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de la que participaron también el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suarez; el ministro de Economía y Energía provincial, Enrique Vaquié; el titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló y el CEO de IMPSA, Juan Carlos Fernández.

El aporte oficial conjunto llega a los u$s20 millones para que la compañía pueda recomponer su capital de trabajo e inicie un proceso que le permita posicionarse otra vez como una empresa de vanguardia en desarrollos tecnológicos.

Por lo menos así surge del plan que el Gobierno quiere encarar en IMPSA y que, como primer paso, estará enfocado en recomponer el directorio de la compañía mendocina para que se reflejen los porcentajes accionarios en los ejecutivos que deberán liderar a partir de ahora la toma de decisiones.

Si bien no hay mayores definiciones aún, se asegura que los ejecutivos que fueron designados en diciembre pasado lo hicieron por decisión del Gobierno. Se trata de Marcelo Kloster, presidente del Directorio; Alberto Aguiló, director Titular; Juan Manuel González Ferrer, director Suplente y Cecilia Da Dalt, Síndica.

Por ahora, Juan Carlos Fernández se mantiene como CEO, al igual que Fabián D’Aiello en su puesto de vicepresidente. Además, en Mendoza suena el nombre de Mario Esnal, un empresario cercano al kirchnerismo cuyo hijo, Facundo Esnal, fue funcionario del gobierno de Francisco Pérez.

Durante el anuncio oficial, Kulfas dejó algunas definiciones sobre el futuro de la IMPSA estatal al sostener que el objetivo será trabajar para que con profesionalismo se pueda volver a colocar a la empresa en los principales mercados del mundo.

"El país recupera las capacidades productivas de IMPSA y comienza una etapa que esperemos nos permita ofrecerle al mundo trabajo argentino con alto valor agregado", sostuvo el funcionario quien además dejó en claro el aval que a la operación le dio el presidente Alberto Fernández.

"Ha estado al tanto de todo este proceso, me ha hecho llegar su satisfacción con la capitalización de IMPSA", agregó Kulfas.

Para el Gobierno, el dinero aportado a la ex empresa de la familia Pescarmona es vital para el plan de recomposición de la estructura de capital, que se inició con la reestructuración de la deuda y continuó con la asistencia oficial primero con el sistema ATP y luego con el "Programa de Asistencia a Empresas Estratégicas en proceso de Reestructuración de Pasivos" (PAEERP), mediante el cual se cual pagó el 75% de los salarios de los trabajadores de la empresa hasta diciembre del año pasado.

El objetivo es transformar la identidad de la compañía a partir del modelo INVAP, una sociedad estatal con gerencia profesionalizada que se dedica a desarrollar y ejecutar proyectos tecnológicos en diferentes campos de la industria, la ciencia y la investigación aplicada tanto para satisfacer necesidades nacionales como para insertarse en mercados externos a través de la exportación.

La idea es utilizar el know how de esta sociedad estatal para replicar su modelo en una compañía que desde Desarrollo Productivo ven con un gran potencial para sus mercados específicos como el de la hidroelectricidad.

El aporte de IMPSA se observa en los proyectos que está ejecutando, como varios contratos para centrales hidroeléctricas, nucleares, eólicas y solares, como los de equipamientos para la industria del petróleo y gas.

También está diseñando y fabricando las nuevas turbinas de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá, los aerogeneradores del Parque Arauco (La Rioja), equipamientos para la Central Hidroeléctrica El Tambolar (San Juan), equipos para YPF, además de la fabricación del primer reactor nuclear argentino para generación de energía, el CAREM. A su vez, competirá para llevar a cabo proyectos en Latinoamérica, Estados Unidos, India y el sudeste de Asia.

Pero los planes no se frenan en esta lista de iniciativas y operaciones aportadas por el mangement actual ya que desde el Gobierno entienden que IMPSA puede ser un jugador importante en el futuro de las concesiones de las mahyores represas hidroeléctricas que fueron otorgadas a grupos extranjeros en los 80 y que vencen en el 2023.

El planteo oficial es sumar negocios para IMPSA a partir de la actualización de la vida útil de las turbinas, con ampliación en la capacidad de generación que se considera como una caja muy atractiva por los millones de dólares que suponen esas modernizaciones.

Otros funcionarios, con mayores ambiciones, hasta se animan a diagramar la creación de un mega grupo estatal con IMPSA; YPF y IEASA que se haga cargo de las concesiones revirtiendo las privatizaciones diseñadas por el menemismo.

Largo proceso

En todo este proceso, el gobierno nacional vino consultando a diferentes organismos sobre la viabilidad o no de ingresar como accionista entre los que se encuentran el Comité Asesor del Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP); la Secretaría de Industria; la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores (SEPYME); el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI); al Tribunal de Tasaciones de la Nación; y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES.

Según Kulfas, se trató de una larga etapa, que siempre tuvo como prioridad encontrar un camino que permita la continuidad de una empresa que tiene más de 720 empleados y genera trabajo a más de 100 PyMEs mendocinas.

Por su parte, el gobernador Suarez destacó lo que representa IMPSA en materia de trabajo "para tantas empresas que giran en su entorno generando empleo indirecto y la importancia que tiene para el país estratégicamente".

Además, y a pesar de militar en la oposición, puso de relieve el trabajo conjunto con el gobierno nacional "para poner en valor IMPSA en estos tiempos tan difíciles, de tanta grieta".

El ministro Matías Kulfas lideró el desembarco estatal en el capital accionario de IMPSA
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, lideró el desembarco estatal en el capital accionario de IMPSA

Del mismo modo se refirió Caló para quien la capitalización estatal de IMPSA es de vital importancia teniendo en cuenta la magnitud y relevancia que tiene y que le permitirá volver a ponerla en marcha.

Por su parte, el CEO de IMPSA, Juan Carlos Fernández hizo referencia al apoyo de ambos estados para que la empresa "vuelva a producir y exportar talento, promover empleo y potenciar una cadena productiva de más de 100 PyMES.

A partir de ahora, agregó, "IMPSA vuelve a ser un referente internacional en materia de energía para la exportación de productos industriales de alto valor agregado y reafirma su liderazgo en materia de diseño y fabricación de equipamientos hidroeléctricos, eólicos, nucleares y para la industria del oil & gas. Su alto nivel de especialización y calificación es reconocido a nivel mundial".

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