04.12.2021

El congelamiento de precios y la recesión derrumban los ingresos de Molinos

El congelamiento de precios y la recesión derrumban los ingresos de Molinos
La alimenticia de la familia Perez Companc reporta caídas en sus ventas y resultados netos, afectada por los cepos a los precios y la situación económica
Por Andrés Sanguinetti
12.11.2021 06.26hs Negocios

A pesar de que en los primeros nueve meses del año logró cerrar un nuevo balance positivo, con una ganancia neta de $2.344 millones contra los $2.560 millones que ganó en igual período del 2020, Molinos Río de la Plata sigue sufriendo las consecuencias del escenario macro económico recesivo y de las medidas que viene tomando el Gobierno contra el sector de la alimentación al que responsabiliza de ser uno de los principales causantes de la disparada inflacionaria.

Como ocurrió ya durante el primer semestre de este año, el resultado positivo no le alcanza a la compañía de la familia Perez Companc para revertir la caída de ingresos que acumula desde hace varios años.

Por lo menos así surge del estado de resultados correspondientes al período que abarca desde enero hasta septiembre pasado que Molinos acaba de publicar en la Comisión Nacional de Valores (CNV) y en el que reporta una fuerte caída de ventas y resultados.

Se trata de un lapso en donde el consumo de las principales categorías de alimentos en el mercado doméstico también registró un sostenido descenso, a pesar de las diferentes variantes de cepos y congelamientos que viene aplicando la Secretaría de Comercio Interior con el supuesto objetivo de frenar la suba de los precios y mejorar el poder adquisitivo de la población.

En este contexto, la compañía reportó ingresos con una caída de 7,9% y resultados netos que disminuyeron un 8,5% respecto a igual período del año anterior.

En el primer caso, alcanzó los $46.859 millones y en el segundo, una ganancia neta de $ 2.344 millones, cifras menores si se las compara con los primeros nueve meses del año pasado y cuya desmejora se vincula al menor consumo de alimentos que, según la consultora especializada Kantar, cayó 11,5% comparado con el año anterior.

En tanto, el resultado neto informado por Molinos "es producto de la continuidad de una férrea disciplina financiera, un agresivo foco en los programas de eficiencia, un estricto control de gastos, la baja del costo financiero y la desaceleración del ritmo de devaluación de la moneda local", tal como la propia compañía sostiene en su balance.

Sin embargo, sus ejecutivos advierten que "permanece la imposibilidad de recuperar los importantes aumentos de costos, medidos a sus valores de reposición, asociados a la suba persistente de las materias primas impulsada a nivel internacional, como así también los costos locales, principalmente insumos y fletes, que continúan aumentando producto del sostenido proceso inflacionario".

A partir de ser considerada la compañía alimenticia más grande de la Argentina, Molinos aporta más de 100 productos al nuevo programa de Precios Congelados ampliado que lanzó el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y que continuará, por lo menos hasta el próximo 7 de enero.

El esquema oficial se suma a los factores que frenan una recuperación más activa de los números de Molinos junto con las dificultades del contexto que se hacen notorias en los niveles de consumo.

La alimenticia de Perez Companc reporta caídas en sus ventas y resultados netos, afectada por los cepos a los precios

De todos modos, en la compañía se manifiestan confiados en la recuperación paulatina de la economía, y a partir de allí, en poder alcanzar la rentabilidad acorde a la calidad de sus activos. "Por eso es que continuaremos enfocados en el consumidor, nuestras marcas, la productividad y la eficiencia", anticipan sus voceros.

Sin embargo, sus cifras evidencian otro escenario, tal como le ocurre a la mayoría de las empresas del sector alimenticio que vienen soportando un período de inestabilidad financiera precisamente producto de la fuerte caída del consumo y también del impacto que las medidas sanitarias para combatir el Covid-19 causaron en la economía del país, junto con decisiones más ideológicas que prácticas, como los cepos a los precios.

De hecho, la compañía es una de las más afectadas por la Resolución Nº 1050/2020, dictada el 19 de octubre pasado que estableció la fijación de precios máximos para un conjunto de casi 1.500 artículo, así como la obligación de mantener la producción hasta el máximo de la capacidad instalada y la implementación de las medidas conducentes para asegurar su transporte y provisión hasta el final de la primera semana de enero del 2022.

De hecho, desde el comienzo de la pandemia y durante la vigencia del congelamiento de precios, Molinos realizó diferentes presentaciones ante las autoridades para informar sobre el impacto que genera en sus negocios el aumento sostenido del precio de las materias primas y demás insumos relevantes frente a esos cepos.

En este marco, solicitó varias veces autorización para ajustar los valores con el objetivo de evitar pérdidas relevantes, sin haber logrado éxito.

"La sociedad está llevando a cabo las gestiones oportunas con el objeto de hacer frente a la situación y minimizar su impacto, considerando que se trata de una situación coyuntural que, conforme a las estimaciones más actuales, no compromete la aplicación del principio de empresa en funcionamiento", señala el comunicado de Molinos enviado a la CNV.

El escenario actual que atraviesa la alimenticia es similar al que sufrió durante todo el 2020 cuando logró mitigar en parte la situación de crisis a partir de la venta de sus oficinas centrales en la localidad bonaerense de Victoria y de esa forma equilibrar su balance general.

Se trata de un establecimiento que se encuentra ubicado en la calle Uruguay 4075 de la localidad de Victoria, en la provincia de Buenos Aires, que llegó a funcionar como un centro de almacenamiento.

Ese centro operativo fue cedido, en julio del año pasado, a un grupo inversor a cambio de u$s20,7 millones, aunque la empresa acordó con los nuevos dueños mantener sus oficinas comerciales y administrativas.

La operación le aportó ingresos por $2.027 millones, que se suman a otros $1.169 millones que obtuvo a partir de políticas de control y recorte extraordinario de gastos y a un riguroso manejo no recurrente del capital de trabajo que derivó en una reducción de la deuda en dólares, y por ende, en menores cargos financieros.

Pero, más allá de esta operación inmobiliaria, la compañía viene atravesando períodos en los que debió soportar una exponencial suba de costos asociada, principalmente, al aumento de sus materias primas y fuertes devaluaciones del peso que no ha podido trasladar a los precios de sus productos y han sido determinantes en los resultados.

Al punto que entre el 2017 y el 2020, acumuló pérdidas por $5.000 millones, situación que recién parece comenzar a revertirse este año a partir de los resultados que viene informando sobre la evolución de sus actividades.

De hecho, el anterior balance con ganancias fue el del 2016, cuando cerró con un saldo positivo de $880 millones.

En ese año, la empresa todavía no había escindido su negocio a granel que luego separó para operar con el nombre de Molinos Agro. De hecho, en el 2016 fue el segmento de mayor desempeño, con exportaciones agroindustriales que le reportaron los mayores ingresos y un área de marcas afectado por incrementos de costos, no trasladados a precios.

Mejora en commodities

Es más, durante estos primeros nueve meses, Molinos Agro logró una ganancia neta de $2.541 millones contra los $3.172 millones del 2020.

En este periodo la compañía informa haber operado en un contexto de altos precios y volatilidad de los mercados internacionales, con un volumen de 4.3 millones de toneladas que implica un incremento del 20% respecto del año anterior que, combinado con los altos precios internacionales, derivó en una facturación de $189.954 millones.

De esta manera, el semestre concluye con un record de actividad para Molinos Agro y, por lo tanto, de liquidación de divisas y contribución de derechos de exportación para el país.

El negocio de granos reporta mejores resultados para la familia Perez Companc

Sin embargo, a pesar del mayor volumen operado, la compañía advierte en su balance que como consecuencia de menores resultados financieros y un mayor cargo de impuesto a las Ganancias, "el resultado neto por el período de seis meses finalizado el 30 de septiembre de 2021 fue de una ganancia de 2.542 millones de pesos, lo que representa un 1,34% de la facturación y un 20% inferior que el mismo período del año anterior".

En este contexto, la estrategia a largo plazo de la sociedad "radica en consolidar y potenciar su rol de proveedor internacional de productos derivados de la molienda de oleaginosas y cereales para clientes independientes de escala relevante".

Dicha estrategia es acompañada en todo momento con altos niveles de eficiencia operativa y de productividad en su planta industrial, instalaciones de acopio y puerto de embarque, así como también en la cadena de originación de materia prima.

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