Es argentino y creó algo inédito: productos de cuero ecológíco con los desechos de la elaboración de cerveza
La industria de los biomateriales suma un nuevo actor que busca integrar la ciencia profunda con la escalabilidad comercial. Mycorium Biotech, una empresa de base tecnológica, desarrolla materiales de alto rendimiento utilizando hongos modificados genéticamente y residuos orgánicos. Su primer producto es un material asimilable al cuero, diseñado para ofrecer una alternativa sustentable a la industria de la moda.
El origen: convergencia entre ciencia y estrategia
La base científica de la compañía se remonta a 17 años atrás, cuando Diana Romanini, PhD en Ciencias Biológicas, fundó un grupo de investigación enfocado en el comportamiento de los hongos para valorizar residuos. Durante la cuarentena, el equipo enfrentó el desafío de crear un biomaterial similar al cuero, logrando convertir residuos industriales en un producto funcional.
A este desarrollo técnico se sumó la visión de negocios. Agustín Schiavio, Licenciado en Economía y Finanzas proveniente del mercado de capitales, se unió al equipo conformado por Romanini y Adriana Clementz, PhD en Ingeniería en Alimentos y especialista en escalado de procesos. Schiavio explica el nacimiento de la firma como "la unión de ciencia profunda con visión estratégica, para construir un futuro donde producción e impacto positivo vayan de la mano".
Propuesta de valor y proceso productivo
El modelo de Mycorium Biotech se centra en la transformación de desechos. La empresa utiliza toneladas de residuos orgánicos, como paja de trigo o bagazo de cerveza -un residuo sólido fibroso que queda después de extraer los azúcares de los granos para la elaboración de cerveza- y los procesa mediante hongos para obtener un biomaterial.
Según Schiavio, esta tecnología atiende dos problemáticas simultáneas: la contaminación industrial y la falta de materiales responsables en la moda, ofreciendo una solución que no compromete la calidad ni el diseño. En esa línea, el CEO define la misión de la empresa: "Mycorium Biotech impulsa el crecimiento de la industria con soluciones científicas sostenibles que mejoran la vida de las personas y del planeta".
Inversión y validación comercial
La empresa inició operaciones con recursos propios de los fundadores para el desarrollo tecnológico inicial. Posteriormente, captaron aproximadamente u$s500.000 en inversión privada y u$s200.000 en fondos no reembolsables.
Esta inyección de capital permitió a la compañía triplicar su capacidad productiva, desarrollar y patentar tecnología propia, y concretar sus primeras ventas y avanzar hacia la validación de mercado.
"Arrancamos trabajando con nuestros propios recursos, desarrollando la tecnología mientras buscábamos inversión. Luego, conseguimos una primera ronda de u$s250.000 que nos permitió acelerar el crecimiento", detalla Schiavio a iProfesional sobre los inicios financieros.
Proyecciones y escalabilidad
Actualmente, la compañía produce 180 m² de material al año en instalaciones propias y se encuentra en etapa de validación comercial. La estrategia de crecimiento para los próximos años se basa en un modelo de producción tercerizada para evitar la carga de infraestructura pesada.
El plan de negocios establece hitos definidos para el corto y mediano plazo:
- En 2026 planea el lanzamiento de un piloto comercial con un socio externo para procesar el material en líneas industriales estándar. El objetivo es multiplicar la capacidad por ocho, alcanzando los 1.500 m² anuales, y lanzar una cápsula comercial con una marca relevante del mercado.
- De cara a 2027, el proyecto es lograr el escalado de capacidad y consolidación de un equipo comercial para globalizar el negocio.
En términos financieros, la compañía proyecta superar los u$s10 millones de facturación acumulada en los próximos cinco años.
Schiavio enfatiza la viabilidad del modelo híbrido entre rentabilidad y propósito: "No solo es posible, es el camino. El impacto real nace de modelos de negocio rentables, repetibles y escalables". En este sentido, la empresa busca demostrar que su desarrollo puede fluir como un sistema industrial, entregando materiales a marcas que requieren sostenibilidad sin resignar prestaciones.