Luciano Pereyra y su nuevo negocio lejos de la música
Luciano Pereyra atraviesa un presente inmejorable. Mientras su gira "Te sigo amando" rompe récords de convocatoria en todo el país y sus recientes colaboraciones con figuras de la talla de David Bisbal y Emanero se posicionan en lo más alto de los rankings, el músico decidió diversificar sus horizontes. En un movimiento que sorprendió tanto a sus fanáticos como al mundo empresarial, el artista oriundo de Luján presentó oficialmente su incursión en un sector que requiere paciencia, tiempo y una sensibilidad muy particular, alejada de las luces del espectáculo.
Esta nueva etapa lo encuentra sumergido en el universo de la vitivinicultura, una industria que, según sus propias palabras, tiene mucho en común con la composición musical: ambas disciplinas buscan perdurar en el tiempo y generar una conexión emocional con quien las recibe. Con un perfil bajo pero decidido, Luciano Pereyra se involucró activamente en la creación de vinos, con una propuesta que busca reflejar su identidad bonaerense y sus valores personales, demostrando que su capacidad creativa trasciende las melodías y los acordes que lo hicieron famoso.
El refugio mendocino de Luciano Pereyra: Re-Cordis
El ambicioso proyecto lleva el nombre de Re-Cordis, una bodega boutique que tiene su epicentro en el prestigioso Valle de Uco, en la provincia de Mendoza. El nombre elegido no es azaroso; proviene del latín y remite a la idea de "volver a pasar por el corazón", un concepto que atraviesa toda la discografía de Pereyra y que ahora se traslada a las botellas de vino. Esta nueva faceta no es solo una inversión financiera para el cantante, sino una extensión de su mundo emocional donde se permite explorar ritmos productivos muy distintos a los de una gira internacional.
Dentro de este emprendimiento, el artista participó activamente en la selección de los varietales y en la definición del estilo de los vinos, buscando que fueran elegantes, profundos y equilibrados. La propuesta de Re-Cordis incluye diferentes líneas que dialogan entre sí, pensadas para momentos de encuentro y celebración. Para el músico, el vino funciona como un puente entre la memoria y la amistad, una filosofía que intenta transmitir en cada presentación de su portfolio, el cual ya está generando interés entre los conocedores del sector.
Un proyecto forjado en la amistad y el deporte
Lo que hace que Re-Cordis sea un proyecto especial es su origen, ya que no nació como un frío plan de negocios, sino como una charla entre amigos. Luciano Pereyra no está solo en esta aventura; sus socios en este emprendimiento son el exfutbolista de Racing Club y actual jugador de Central Córdoba, Iván Pillud, y el empresario Javier Abrego. La relación entre ellos es tan estrecha que, según trascendió, la idea surgió a partir del vínculo entre sus familias. El proyecto se concibió como un sueño compartido entre tres matrimonios que buscaban plasmar sus valores de unión y pertenencia en una botella, contando además con el asesoramiento del reconocido enólogo Mariano Genzel para garantizar la excelencia en cada uno de sus Malbec.
Espejos, Miradas y Parpadeo: cómo son los vinos de Luciano Pereyra
La propuesta enológica de la bodega se apoya en la nobleza del Malbec, pero con tres interpretaciones bien marcadas que nacen en el prestigioso suelo de Gualtallary. La línea de entrada se denomina Espejos, un ejemplar que se destaca por su paso de nueve meses en tanques de concreto. Este proceso busca preservar la pureza de la uva, ofreciendo un vino vibrante, cargado de frescura y con un perfil frutal muy directo, ideal para quienes buscan una experiencia ligera y auténtica.
Un escalón más arriba se encuentra Miradas, una etiqueta que propone un equilibrio interesante entre la modernidad y la tradición. En este caso, el vino combina la crianza en concreto con el aporte del roble francés, lo que le otorga una estructura más firme y una complejidad aromática superior, pero sin resignar esa tensión y fluidez que caracteriza a los grandes tintos de altura. Es la opción pensada para quienes disfrutan de los matices y la elegancia en la copa.
Finalmente, el catálogo se corona con Parpadeo, considerado el vino emblema y la joya de la corona del emprendimiento de Pereyra. Se trata de un Malbec de guarda, con una crianza mucho más prolongada en barricas, diseñado específicamente para evolucionar con el tiempo. Es un tinto con cuerpo, profundidad y una gran capacidad de guarda, pensado para ser descorchado en ocasiones especiales.