Mega operación: qué impacto tiene en Argentina la posible fusión de Glencore y Río Tinto
Los grupos Río Tinto y Glencore habrían retomado las conversaciones sobre una posible fusión para crear la que sería la mayor compañía minera del mundo.
Las negociaciones se retomaron algo más de un año después de que fracasaran las primeras charlas, a fines del 2023.
Ambos grupos confirmaron la información mediante la publicación de un comunicado divulgado este viernes 9 de enero en la página web de la empresa anglo-australiana.
En el paper, se admite que las empresas mantienen discusiones "preliminares" sobre una "posible combinación de parte o de todos sus negocios", que incluiría una "fusión" entre ambas compañías.
La expectativa -subraya el texto-, pasa porque la transacción quede efectuada a través de la adquisición de Glencore, fundada en Suiza y uno de los principales productores de carbón y metales comunes del mundo, por parte de Río Tinto, de mayor tamaño y con operaciones en decenas de países.
De producirse, el valor de la compañía fusionada sería de más de u$s260.000 millones, según un artículo publicado por el diario Financial Times de los Estados Unidos.
Posible fusión de Glencore y Río Tinto y su impacto en Argentina
De concretarse, la operación también tendrá un impacto significativo en la Argentina, donde ambos grupos poseen operaciones.
Por caso, Glencore, considerada una de las mayores empresas suizas productoras de materias primas, atraviesa un momento clave en el mercado local.
Es que tras varios años de mantener un perfil enfocado en la agricultura y el mantenimiento de yacimientos, la empresa ha activado un plan de inversión masivo que busca posicionar al país como un exportador de cobre de clase mundial.
Para lograrlo, sus ejecutivos han solicitado formalmente la adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) para financiar sus dos megaproyectos de cobre, con una inversión estimada que supera los u$s13.500 millones.
En este sentido, la empresa ha sido enfática en sostener que la estabilidad fiscal y los incentivos del nuevo marco legal argentino fueron determinantes para acelerar inversiones que estuvieron "congeladas" por más de una década.
El proyecto de mayor envergadura es el llamado "Proyecto MARA", ubicado en la provincia de Catamarca y considerado como "la gran apuesta de corto y mediano plazo", del conglomerado suizo.
La iniciativa integra el yacimiento Agua Rica con la infraestructura de la antigua mina Bajo de la Alumbrera y actualmente se encuentra en fase de factibilidad avanzada.
De hecho, Glencore anunció la reactivación de las instalaciones de Alumbrera para finales de este 2026, con el objetivo de iniciar la producción formal en el primer semestre de 2028.
Se espera una producción anual de 75.000 toneladas de cobre y 317.000 onzas de oro que se sumarán al otro gran proyecto de Glencore en el país, como es El Pachón, en la provincia de San Juan.
Ubicado en el departamento de Calingasta, es uno de los depósitos de cobre no desarrollados más grandes del mundo, en donde la compañía proyecta iniciar la construcción en 2029, con una puesta en marcha estimada para 2034.
En su fase de máxima expansión, podría producir hasta 625.000 toneladas de cobre anuales, lo que transformaría radicalmente la balanza comercial argentina.
En este sentido, durante los últimos meses, Glencore está llevando a cabo inversiones por u$s18 millones en perforaciones para completar estudios geotécnicos y ambientales.
Y si bien el mundo asocia a Glencore con la minería, su presencia en el agro argentino es histórica a través de Viterra (anteriormente Glencore Agriculture).
Se trata de una empresa que es considerada como la principal operadora de molienda de soja local, que controla, junto a sus socios, la planta Renova en Timbúes (Santa Fe), considerada la aceitera más grande y eficiente del mundo.
A esto se le suma su fusión global con Bunge, consolidada entre el 2024 y el 2025 y que ha creado un gigante exportador que compite directamente con ADM y Cargill por el primer puesto en el ranking de exportadores de granos y subproductos del país.
Río Tinto, líder indiscutido
En el caso de la presencia de Río Tinto en Argentina, ha dado un giro radical en los últimos años, pasando de ser un actor con potencial a convertirse en el líder indiscutido del mercado del litio en el país.
A inicios de este 2026, la compañía logró consolidar su operación en el llamado "Triángulo del Litio" como la piedra angular de su estrategia de expansión en el país.
Tras la adquisición de Arcadium Lithium en 2025 por u$s6.700 millones, el grupo tomó el control de las operaciones más maduras del país y actualmente, su cartera se divide en tres provincias clave.
Una es Salta, donde lleva adelante el Proyecto Rincón, su estrategia insignia "desde cero" (greenfield) en el país.
Se estima que en esa iniciativa, el grupo invertirá u$s2.700 millones, bajo el amparo del RIGI, al igual que lo hace Glencore.
Su meta es producir unas 60.000 toneladas de carbonato de litio grado batería anuales en una planta que se encuentra en fases finales de pruebas, y se espera que la producción comercial a gran escala comience en 2028 y con una vida útil de la mina que se estima en 40 años.
En el caso de Catamarca, la apuesta de Río Tinto es al Salar del Hombre Muerto, al que llegó a través de la compra de Arcadium.
Por medio de este deal, la compañía ahora opera el Proyecto Fénix, una de las plantas con más trayectoria en el país, que se encuentra en proceso de expansión para sumar 10.000 toneladas adicionales a su capacidad actual de 30.000.
También controla Sal de Vida, un proyecto que ha sido presentado al RIGI con una inversión cercana a los u$s650 millones.
A los proyectos de Catamarca y Salta, le suma los de Jujuy, a partir del proyecto Salar de Olaroz, yacimiento que ya alcanzó récords de producción durante 2025, consolidando a la empresa como el principal productor de litio del territorio nacional.
Además, y aunque el litio es el protagonista de sus inversiones, Río Tinto ha comenzado a diversificar su presencia hacia el cobre, metal crítico para la transición energética, con un proyecto en San Juan.
Sinergia de peso
A finales de 2024 y durante 2025, la empresa anunció desembolsos por u$s250 millones para ingresar al megaproyecto de cobre Altar, en sociedad con Aldebaran Resources y la automotriz Stellantis.
En este sentido, Río Tinto utiliza su tecnología propia de lixiviación bacteriana (Nuton), que permite una extracción más ecológica y eficiente del cobre.
A partir de la presencia de ambos grupos en la Argentina, una posible fusión para Argentina significa, principalmente una sinergia entre activos de cobre y litio, con Río Tinto aportando liderazgo en el segundo de los sectores, mientras que Glencore posee activos estratégicos en cobre, como Bajo de la Alumbrera y El Pachón.
Expertos consultados por iProfesional entienden que una fusión de este calibre daría a la nueva entidad una escala sin precedentes para negociar infraestructuras (energía, caminos y logística) en la Puna y los Andes.
Además, para el mercado local, esta posible fusión puede definir directamente el futuro de sus proyectos de cobre y litio, minerales críticos para la transición energética.
La unión de ambas compañías concentraría algunas de las iniciativas más ambiciosas del país bajo una sola estructura de toma de decisiones.
Glencore aportaría su agresiva política minera, sumando sus activos estrella como son El Pachón y el Proyecto MARA, que es la unión del yacimiento Agua Rica con la infraestructura de la antigua Alumbrera.
En tanto, Río Tinto, suma sus iniciativas en el negocio del litio y a exploración de cobre, donde ha mostrado un renovado interés en el cobre andino, buscando diversificar su actual dependencia del hierro australiano.
Mega inversiones
Además, la operación global podría acelerar las inversiones que ambos grupos apalancan con el llamado "Efecto RIGI", ya que bajo una entidad fusionada, la disponibilidad de capital aumentaría drásticamente.
Es decir, el compromiso de Glencore con el RIGI podría verse fortalecido por la sólida espalda financiera de Río Tinto, acelerando los cronogramas de construcción en El Pachón y MARA.
Además, la transacción posicionaría a la Argentina como un centro neurálgico para esta nueva super-compañía ya que, mientras que en otras regiones la fusión enfrentaría retos por activos de carbón, en el país la cartera es puramente de "metales de transición" (cobre y litio), lo que la convierte en el activo más atractivo de la unión de ambos grupos.
La fusión generaría también una entidad con un control sin precedentes sobre la oferta de cobre que le daría a la Argentina un mayor peso en las cadenas de suministro globales.
Pero también plantea desafíos regulatorios locales en términos de competencia y control de exportaciones que obligarían a intervenir al gobierno nacional a partir de varios organismos de regulación de monopolios y concentración de mercado.
Este escenario muestra la existencia de factores que podrían alterar el escenario local, ya que si la operación se concreta, Argentina pasaría de tener dos grandes inversores a tener al dueño de la mayor cartera de cobre y litio del planeta operando en su territorio.
Con el precio del cobre superando los u$s13.000 por tonelada en enero de 2026, la presión por poner en marcha los proyectos sanjuaninos y catamarqueños será máxima.
Además, la fusión también valida a la Argentina como la frontera minera más relevante de la década para el mundo occidental.