Empresa china se queda con el control de una legendaria marca deportiva con presencia en Argentina
Una empresa china volvió a sacudir al mercado global del deporte al quedarse con el control de Puma, una de las compañías de indumentaria y calzado deportivo más grandes del mundo. Se trata de Anta Sports, que anunció la compra del 29,06% del capital de la firma alemana por €1.500 millones (u$s1.800 millones), una participación que le permitirá convertirse en su principal accionista.
La operación se cerró con Groupe Artémis, el holding de la familia francesa Pinault, y marca un nuevo paso en la ofensiva internacional de los grupos chinos sobre marcas históricas del consumo global. Con este movimiento, Anta refuerza su estrategia de expansión y consolida su posicionamiento entre los grandes jugadores del negocio deportivo a nivel mundial.
El acuerdo no implica, al menos por ahora, una oferta pública de adquisición. Desde ambas compañías dejaron en claro que Puma mantendrá su autonomía operativa, su equipo de gestión y la identidad de marca que la caracteriza desde hace décadas. El objetivo estratégico compartido es ambicioso: llevar a Puma al podio de las tres marcas deportivas más importantes del planeta.
Qué implica la operación para Puma en la Argentina
Desde la conducción de la compañía alemana explicaron que el ingreso de Anta apunta a potenciar el valor de la marca y su legado, con una mirada de largo plazo enfocada en consumidores y stakeholders a escala global. En la misma línea, desde el grupo chino destacaron que la compra se inscribe en su plan de globalización multimarca, con la expectativa de generar sinergias, aprendizaje mutuo y una aceleración del crecimiento en los principales mercados deportivos, incluida China.
La adquisición también despierta atención a nivel local. Puma tiene una presencia consolidada en la Argentina, con sede en Pilar, una red de tiendas propias, e-commerce local y un plan de expansión que incluye producción nacional. La compañía emplea a cientos de trabajadores y opera una planta de calzado en la provincia de La Rioja, que en los últimos años recibió inversiones millonarias para ampliar su capacidad.
Actualmente, esa fábrica produce más de un millón de pares de zapatillas por año y viene incrementando su dotación de personal, tanto en la planta industrial como en sus oficinas de Buenos Aires. Hasta el momento, no se anunciaron cambios en la operatoria local como consecuencia del ingreso de Anta, y el mensaje oficial apunta a la continuidad del negocio y al fortalecimiento de la marca.
Anta Sports y su ofensiva global
Anta Sports no es un jugador nuevo en este tipo de movimientos. Además de su marca principal, el grupo administra un amplio portafolio internacional, que incluye los derechos de Fila en China, Descente, Kolon Sport, Maia Active y Anta Kids. También es el principal accionista de Amer Sports, el conglomerado dueño de marcas premium como Arc’teryx y Salomon.
Con esta compra, Anta profundiza su presencia en el mercado global del deporte y suma a Puma, una marca fundada en 1948 en Alemania, que cotiza en la Bolsa de Fráncfort desde 1986 y cuenta con una fuerte presencia en disciplinas como fútbol, atletismo, básquet, entrenamiento y automovilismo.
La red internacional de Puma abarca Europa, América Latina, África e India, lo que convierte a la operación en una jugada clave para la estrategia de expansión internacional de Anta y confirma el creciente protagonismo de los grupos chinos en el negocio global de las grandes marcas deportivas.