Se profundiza la crisis en la dueña del negocio de los pollos: sigue el paro y aumenta la incertidumbre
El conflicto laboral en Granja Tres Arroyos atraviesa una nueva etapa de tensión y vuelve a exponer las debilidades del esquema de pagos de la principal empresa avícola del país. La situación se agravó en los últimos días a partir de la falta de acuerdo entre la empresa y los trabajadores, que reclaman el cobro de salarios y aguinaldos adeudados.
Mientras en la planta de Pilar, en la provincia de Buenos Aires, los operarios ratificaron la continuidad del paro tras rechazar una propuesta de pago en cuotas, en Entre Ríos el escenario permanece en estado de alerta. La medida de fuerza en Pilar comenzó el jueves de la semana pasada y se mantiene bajo una modalidad particular: los trabajadores permanecen dentro del establecimiento, pero sin realizar tareas, a la espera de una respuesta que modifique el esquema presentado por la empresa.
El reclamo central está vinculado a incumplimientos salariales. Según explicaron los delegados, Granja Tres Arroyos no respetó compromisos previos y acercó una propuesta considerada insuficiente. La falta de certezas sobre los plazos de cobro y las condiciones planteadas por la firma profundizaron el malestar y consolidaron la decisión de sostener el paro.
La propuesta que derivó en el conflicto
La oferta presentada por la empresa fue el eje del rechazo gremial. Granja Tres Arroyos propuso abonar el aguinaldo en cuatro cuotas y la primera quincena de enero en cinco pagos, con un cronograma que se extendería hasta el viernes 6 de febrero. Además, planteó pagar la segunda quincena de enero también en cuotas, con vencimiento total el 13 de febrero, e incluir dentro del esquema la reprogramación de deudas ya vencidas hasta el mes de mayo.
Desde el sector sindical señalaron que esta propuesta no resolvía el problema de fondo y trasladaba la incertidumbre hacia los trabajadores. "Se mantiene la medida hasta que se pague la totalidad de lo adeudado o al menos se proponga algo más lógico", sostuvo el delegado Diego Núñez al explicar los motivos de la continuidad del paro.
El representante gremial también cuestionó que el ofrecimiento estuviera condicionado. Entre los puntos más criticados se destacó que los pagos quedaran sujetos a la disponibilidad de fondos de la empresa y a la ausencia de nuevas medidas de fuerza o reclamos. Para los trabajadores, esas condiciones implican una transferencia del riesgo financiero hacia quienes dependen del salario para sostener su economía diaria.
"Nos deben la primera quincena de enero y alrededor del 50% del aguinaldo. Nos prometieron que nos iban a pagar y la empresa no cumplió", agregó Núñez, al detallar el origen del conflicto. La falta de cumplimiento de esos compromisos previos fue clave para endurecer la postura de los operarios y cerrar la puerta, al menos por ahora, a un acuerdo bajo las condiciones planteadas.
Los antecedentes de Entre Ríos
El conflicto en Pilar no se desarrolla de manera aislada y tiene un impacto directo en Entre Ríos, donde semanas atrás la situación alcanzó un punto crítico. En la planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, los trabajadores llevaron adelante un paro total de actividades durante diez días, lo que implicó la paralización de la faena y la amenaza concreta de un corte sobre la ruta nacional 14.
En ese caso, la intervención del gobierno provincial permitió destrabar de manera transitoria el conflicto. La mediación de la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos habilitó una tregua y posibilitó levantar la medida de fuerza, a partir del compromiso de la empresa de avanzar con un cronograma de pagos. Tras ese acuerdo, la planta retomó la actividad y actualmente faena cerca de 190.000 pollos por día, aunque desde el gremio advirtieron que la solución definitiva aún no llegó.
La propuesta presentada ahora en Pilar volvió a encender las alarmas en Entre Ríos. Los trabajadores de esa provincia siguen de cerca la evolución del conflicto y observan con preocupación la posibilidad de que se intente replicar un esquema similar de pagos escalonados, que ya generó tensiones en el pasado reciente.
El escenario laboral se inscribe en un proceso más amplio de reestructuración que Granja Tres Arroyos atraviesa desde hace tiempo. Durante 2025, la empresa avanzó con un procedimiento preventivo de crisis que derivó en la salida de alrededor de 400 trabajadores, entre despidos, retiros voluntarios y acuerdos. A esto se sumó el cierre del frigorífico Béccar, también en Concepción del Uruguay, y el traslado de unos 270 operarios a la planta de La China, donde la operación se concentró bajo un esquema de dos turnos.
Pese a estas medidas, el ajuste operativo no logró recomponer el flujo financiero ni evitar nuevos conflictos. Desde el plano económico, la empresa atribuye parte de la crisis a la pérdida del mercado chino tras el brote de gripe aviar de 2023. El cierre de ese destino implicó una merma estimada en u$s160 millones para el sector exportador y redujo la participación de Granja Tres Arroyos en las ventas externas, que pasó del 33% al 25% de su producción.
Con paros activos, plantas en alerta y negociaciones empantanadas, el panorama continúa abierto. La continuidad del conflicto en Pilar y el antecedente inmediato de Entre Ríos refuerzan la señal de alerta sobre una crisis que, lejos de resolverse, sigue condicionando el funcionamiento de toda la estructura productiva de la principal avícola del país.