Orgullo argentino: 4 científicos emprendedores que pasaron del laboratorio a crear startups innovadoras
En los últimos tres años, el presupuesto nacional destinado a Ciencia y Tecnología cayó un 46% y alcanzó el piso del 0,15%, el más bajo de los últimos 30 años, según un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia Tecnología e Innovación (CIITI). Este contexto no parece el mejor para crear y gestionar empresas de base científico-tecnológica. Sin embargo, contra viento y marea, cada vez hay más investigadores y científicos que apuestan a llevar sus desarrollos al mercado, creando sus propios emprendimientos.
Galtec, la startup biotecnológica fundada por el doctor en Química e investigador del Conicet Gabriel Rabinovich es un caso emblemático. La firma desarrolla terapias innovadoras contra el cáncer y las enfermedades autoinmunes, e inició sus operaciones a fines de 2023. Pero sus orígenes se remontan a principios de los años 90, cuando Rabinovich estaba haciendo su tesis doctoral en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Entonces identificó y purificó una proteína, llamada Gal-1, con la capacidad de silenciar linfocitos T (células del sistema inmune responsables de atacar tanto a patógenos como a células tumorales).
Tres décadas más tarde creó su propia empresa para elaborar fármacos capaces de aumentar o bloquear la Gal-1, con el fin de modular la respuesta inmune frente a enfermedades oncológicas y autoinmunes.
A pesar del panorama incierto, la compañía continúa investigando y desarrollando terapias en el país. "Nuestro objetivo es transformar los descubrimientos científicos en tecnologías y productos que mejoren la vida de las personas", asegura Rabinovich.
Ir a la TV para financiar la investigación
La doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del Conicet Marina Simian se hizo famosa cuando en 2019 ganó el concurso televisivo Quién quiere ser millonario, e invirtió los $500.000 del premio en su proyecto: el desarrollo de un kit de diagnóstico oncológico llamado Oncoliq.
Se trata de un método de detección temprana del cáncer basado en la "biopsia líquida", que permite identificar células tumorales con un simple análisis de sangre.
Luego de esta primera inversión, la firma fue incubada en la aceleradora de empresas biotecnológicas SF500, de capital mixto entre Bioceres y la provincia de Santa Fe, y recibió fondos por más de u$s4 millones.
"La idea de crear la empresa surgió cuando con mi colega -también investigadora del Conicet- Adriana de Siervi, estábamos colaborando en una investigación que empezó en ratones y luego pasó a personas, que demostró que se pueden detectar formas de cáncer tempranas al identificar unas moléculas llamadas «micro RNA», y analizar los datos mediante machine learning", cuenta Simián. "De este modo se puede hacer una detección temprana de cáncer de mama, con mayor precisión que la mamografía", explicó.
Hoy trabajan en la compañía diez personas, utilizando técnicas de biología molecular, bioinformática, e Inteligencia Artificial para desarrollar tests no invasivos de detección de cáncer de mama y próstata. "Queremos que lo que hacemos en el laboratorio llegue a la sociedad", sostiene Simian y agrega: "Ojalá podamos hacerlo desde Argentina".
ADN emprendedor
Fundada por el Químico, Biofísico e investigador del Conicet Adrián Turjanski, GEN360 es un laboratorio de test genéticos para tratamientos médicos personalizados.
"Hace ya un par de décadas que podemos leer nuestro ADN. Eso dio lugar a la medicina genómica, personalizada o de precisión, que usa estos datos para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades", explica Turjanski. Al principio, las muestras para estos test debían mandarse a Estados Unidos. Por eso el investigador decidió crear un laboratorio para hacerlo en Argentina.
Los test genéticos permiten determinar desde una predisposición al colesterol elevado, hasta un gen cuya mutación provoca sordera. Recientemente, un equipo de investigadores de GEN360 logró descifrar mutaciones en un gen que codifica la otoferlina, proteína clave para que las células internas del oído "entreguen" la señal sonora al nervio auditivo. De esta forma, desarrollaron una copia 'funcional' del gen en el oído para que las células vuelvan a producir la proteína y se restablezca la transmisión del sonido. Lo probaron en 12 niños con sordera de 10 meses a 16 años. 11 mostraron mejoras en la audición y algunos de ellos lograron audición normal en semanas.
"Nuestro objetivo es que cualquier persona pueda hacerse un test genético completo que analiza más de 700.000 variantes y más de 80 rasgos de salud, nutrición y medicamentos. La prevención basada en ADN está disponible y puede marcar una diferencia enorme en la vida de las personas", afirma Turjanski.
Tesoros del mar
Surgida en la localidad de Puerto Madryn, ERISEA es una firma biotecnológica que produce suplementos vitamínicos a partir de los erizos de mar. Fue fundada por la bióloga marina e investigadora del Conicet Tamara Rubilar y la ingeniera Química y en Alimentos Lucía Barja.
Su primer producto fue un suplemento dietario con vitamina B,elaborado a partir de huevos no fecundados de erizo de mar y alga Chlorella, presentes en el mar patagónico. Entre sus beneficios, potencia el sistema inmunológico, ayuda a la recuperación muscular, reduce la hipertensión y los signos visibles del envejecimiento de la piel.
La firma también desarrolló un nutracéutico (producto que, sin ser un medicamento, aporta beneficios comprobados a la salud) y un antioxidante que contribuye a controlar el colesterol y la glucosa, y bajar la inflamación celular.
Todo el proceso productivo, desde la cría de los animales, hasta la elaboración sin generar desechos, busca reducir al mínimo el impacto ambiental. La firma adhirió al Protocolo de Nagoya para la protección de la diversidad genética. Se trata de un acuerdo complementario al Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, que regula el acceso a los recursos genéticos y la participación justa y equitativa en los beneficios que deriven de su utilización en países en desarrollo.
De este modo, la provincia de Chubut, que aporta el recurso de los erizos de mar, también obtendrá regalías por el uso sustentable de este esta especie silvestre, evitando la biopiratería, que ocurre cuando un laboratorio o empresa extrae recursos biológicos de un territorio para elaborar productos comerciales, sin reconocer ni pagar derechos.