La familia Neuss, los dueños de Havanna y los de Newsan buscan quedarse con una empresa estratégica
El Gobierno avanzará el próximo 23 de marzo con la apertura de sobres para desprenderse del 50% de la Compañía Inversora en Transmisión Eléctrica (Citelec), la sociedad que controla a Transener. La operación podría reportar alrededor de u$s200 millones y se inscribe en la estrategia oficial de reorganización del sector energético.
Transener es la principal transportista de electricidad del país: opera el 85% de las líneas de alta tensión y supervisa el 15% restante. Entre los potenciales interesados aparece Edison Energía, un vehículo de inversión que en los últimos dos años protagonizó una fuerte expansión.
El grupo está integrado por los hermanos Patricio y Juan Neuss; los socios del fondo Inverlat -Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli, Guillermo Stanley y Federico Salvai- que son los dueños de Havanna, entre otras firmas; y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, vinculados al Grupo Newsan.
Durante marzo de 2025, Edison Energía adquirió activos que incluyeron la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET), la Empresa Jujeña de Energía (Ejesa), la transportista Líneas de Transmisión del Litoral (Litsa) y la central hidroeléctrica Potrerillos, en Mendoza. Más adelante, hacia fines de ese mismo año, sumó dos de las cuatro represas del Comahue concesionadas por el Gobierno por 30 años: Alicurá y Cerros Colorados, por un total de u$s226 millones.
Cómo es el reparto accionario de Transener
En el caso de Transener, el Estado conserva una participación indirecta del 26,32% a través de Energía Argentina (Enarsa), que posee el 50% de Citelec junto con Pampa Energía, fundada por Marcelo Mindlin. A su vez, Citelec controla el 52,64% de las acciones clase A de Transener. El resto del capital se reparte entre la Anses (19,57%) y el capital flotante que cotiza en la Bolsa porteña (27,79%).
La concesión de Transener comenzó en 1993. Actualmente, la compañía tiene a su cargo la operación y mantenimiento de 15.000 kilómetros de líneas de 500 kV, que constituyen la columna vertebral del sistema eléctrico nacional. Sin embargo, el esquema tarifario y los sucesivos períodos de emergencia impactaron en el ritmo de inversiones: el sector estuvo bajo emergencia económica durante 20 de los últimos 33 años.
El director general de la firma, Pablo Tarca, advirtió el año pasado en audiencia pública sobre la presión creciente sobre la red: "La demanda de electricidad creció 117% entre 2002 y 2024, mientras que el sistema de transporte se expandió apenas 54%. Desde el punto de vista cuantitativo, el diagnóstico es claro: tenemos un sistema fuertemente saturado". Según explicó, esa sobrecarga eleva los costos de mantenimiento y obliga a realizar tareas fuera del horario habitual, encareciendo la operación.
En paralelo a esta privatización parcial, el Gobierno tiene pendiente la licitación de tres grandes obras para ampliar la red de alta tensión. Se trata de AMBA I, para reforzar el abastecimiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires; la línea de 500 kV Río Diamante – Charlone – O’Higgins, clave para evacuar generación de Cuyo y del Comahue; y la línea de 500 kV Puerto Madryn – Choele Choel – Bahía Blanca, que fortalecerá la integración de la Patagonia con el sistema troncal.
En conjunto, estos proyectos demandarán más de u$s1900 millones. El esquema previsto establece que las empresas adjudicatarias financien, construyan y operen las líneas, recuperando la inversión mediante un canon que se trasladará a los usuarios beneficiarios una vez que las obras entren en servicio.
El Gobierno busca recaudar más de u$s200 millones por la venta de Transener
El Gobierno quiere desprenderse del 50% de las acciones de Citilec, la sociedad controlante de la mayor transportista de energía de la Argentina, para lo cual realizó la tasación oficial a través del Banco BICE, por la cifra que el Ejecutivo espera embolsar antes al cierre del primer trimestre de 2026.
Este ingreso de divisas resulta vital para el programa financiero oficial, especialmente considerando los fuertes vencimientos de deuda que la Argentina debe afrontar en enero. Al transferir el paquete accionario que actualmente está en manos de Enarsa, el Estado no solo busca reducir su peso en la economía real, sino también capitalizar la mejora en la valuación de la empresa, cuyos ingresos experimentaron un incremento por encima de la inflación del último año.
Para garantizar que el ingreso al Tesoro sea efectivo y no se diluya en la competencia, el portal especializado EconoJournal reveló que el Gobierno cerró una compleja negociación previa con Pampa Energía, el socio privado de la Argentina en Citilec.
El holding que preside Marcelo Mindlin aceptó renunciar a sus derechos de preferencia y de acompañamiento, cláusulas que históricamente blindaban la sociedad. Con esta maniobra, el Ministerio de Economía despejó el terreno para que nuevos inversores internacionales puedan pujar libremente por el activo, elevando potencialmente el precio final por encima del piso de tasación.
Los pliegos, que desde están disponibles en la plataforma Contrat.ar, imponen requisitos financieros estrictos para los oferentes. Se estableció que cualquier interesado debe acreditar un patrimonio neto que sea, como mínimo, igual al valor de la tasación oficial de US$ 205 millones.
Este filtro busca asegurar que el comprador posea la espalda financiera necesaria para gestionar una empresa cuya valuación bursátil total ronda hoy los u$s800 millones y que opera más de 15.000 kilómetros de líneas de alta tensión.