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El drama de los kioscos de diarios y revistas: polirubro o cierre

Los puestos de diarios atraviesan su crisis más profunda. Entre la caída de ventas y las nuevas regulaciones, la reconversión parece ser la única salida
Por P.L.
05/03/2026 - 08:03hs
El drama de los kioscos de diarios y revistas: polirubro o cierre

El paisaje urbano de la Ciudad de Buenos Aires está sufriendo una transformación drástica que se percibe en cada esquina. Aquellas estructuras metálicas que durante décadas fueron el punto de encuentro de los vecinos y el termómetro de la realidad política y social del país, hoy enfrentan su etapa más crítica. Los tradicionales puestos de diarios y revistas, que supieron ser un símbolo del patrimonio cultural porteño, se encuentran en una encrucijada marcada por el avance tecnológico y el cambio en los hábitos de consumo de información de la sociedad.

La situación llegó a un punto de no retorno que obligó a las autoridades locales a intervenir de manera directa sobre el espacio público. En los últimos meses, el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad inició un proceso sistemático de remoción de aquellas estructuras que se encontraban en estado de abandono, vandalizadas o que directamente habían dejado de prestar servicio hace tiempo. Esta medida no es solo una cuestión de estética urbana, sino una respuesta a un fenómeno económico que está borrando del mapa a un oficio histórico.

El operativo oficial para despejar las veredas porteñas

En el marco de un plan de ordenamiento del espacio público, el Gobierno de la Ciudad ya retiró más de cien puestos de diarios que se encontraban inactivos. Estos operativos se concentran principalmente en zonas de alto tránsito peatonal donde las estructuras oxidadas y grafiteadas representaban un obstáculo para la circulación y un riesgo para la seguridad de los transeúntes. Según los relevamientos oficiales, muchos de estos puestos llevaban años sin abrir sus persianas, convirtiéndose en depósitos de basura o focos de contaminación visual en barrios con alta densidad poblacional.

El proceso de remoción no es arbitrario, sino que responde a un protocolo que se activa cuando se detecta que la parada perdió su vigencia comercial y el titular no realizó las actualizaciones correspondientes. Una vez retirados, estos armatostes de hierro son trasladados a depósitos municipales, liberando metros cuadrados de vereda que son fundamentales para mejorar la accesibilidad.

Esta limpieza profunda del mobiliario urbano es el síntoma más visible de una crisis que afecta a miles de familias que durante generaciones vivieron del reparto y la venta de ejemplares impresos, que tuvieron su pico de rendimiento entre las décadas de los 80 y 90. La Ciudad llegó a tener más de 8.000 puestos de diarios y revistas y en la actualidad, según estimaciones oficiales, no sobreviven más de 1.200.

La reconversión a polirubros como última tabla de salvación

Para aquellos canillitas que todavía resisten, la única alternativa viable fue la transformación total de su modelo de negocio. La caída estrepitosa en la venta de diarios y revistas, desplazados por la inmediatez de las redes sociales y los portales digitales, hizo que el ingreso por la venta de papel sea insuficiente para mantener la estructura. Ante esta realidad, una normativa reciente permitió ampliar el espectro de productos y servicios que pueden ofrecer estas paradas, convirtiéndolas en verdaderos polirubros de cercanía.

Hoy en día, es habitual encontrar puestos donde los titulares ofrecen desde servicios de cafetería al paso y venta de bebidas, hasta la posibilidad de funcionar como puntos de retiro para compras realizadas en plataformas de comercio electrónico. La incorporación de artículos de regalería, papelería y pequeños dispositivos tecnológicos permitió que muchos puestos evitaran el cierre definitivo. Esta diversificación es lo que mantiene con vida a un sector que busca desesperadamente su lugar en una ciudad cada vez más digitalizada, donde el contacto físico con el diario de papel se convertió en un hábito residual de las generaciones mayores.

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