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ALERTA

Intercargo, cerca de ser privatizada: qué cambiará en los aeropuertos cuando deje de ser estatal

La empresa estatal que domina los servicios de rampa podría pasar a manos privadas mientras el Gobierno abre el mercado y crece el tráfico aéreo
09/03/2026 - 14:35hs
Intercargo, cerca de ser privatizada: qué cambiará en los aeropuertos cuando deje de ser estatal

Este mes, Intercargo, la empresa estatal que durante más de tres décadas tuvo el control casi exclusivo de los servicios de rampa en los aeropuertos del país, podría finalmente pasar a manos privadas. La inminente venta de la compañía forma parte de la estrategia del Gobierno de desinvertir en compañías públicas y reducir la participación del Estado en la operación de distintos sectores de la economía.

Si bien el anuncio del proceso se realizó en marzo del año pasado, según lo previsto, la operación se concretaría mediante una licitación pública nacional e internacional este mes. En este contexto, el Ejecutivo deberá definir el valor de referencia de las acciones y avanzar con la convocatoria formal a los interesados.

De acuerdo con valuaciones realizadas en el marco del proceso, el Estado podría recaudar alrededor de u$s30 millones por la venta de la compañía. Bajo la metodología de Flujo de Fondos Descontado (DCF), utilizada para estimar el valor de empresas en funcionamiento, Intercargo fue calculada en torno a los u$s30,1 millones. Sin embargo, otros enfoques que contemplan criterios patrimoniales y comparaciones de mercado arrojan cifras más elevadas, en un rango que se ubicaría entre los u$s55 millones y los u$s61 millones.

Estas diferencias responden principalmente a un factor central: la pérdida del privilegio histórico que tuvo la empresa. En paralelo al proceso de privatización, el Gobierno avanzó con la desregulación del mercado de servicios de rampa, lo que implica que Intercargo dejará de ser el operador dominante que fue durante décadas.

Durante años, la compañía fue objeto de fuertes críticas por su posición dominante en los aeropuertos argentinos. Al concentrar la mayor parte de las operaciones de asistencia en tierra —como la carga y descarga de equipaje, el movimiento de aeronaves o el embarque de pasajeros—, cualquier conflicto sindical o interrupción del servicio tenía impacto directo en toda la operación aeroportuaria. Cada paro o medida de fuerza generaba demoras masivas, cancelaciones de vuelos y complicaciones para miles de pasajeros.

Ese escenario comenzó a cambiar a fines de 2024, cuando el Gobierno inició un proceso de apertura del mercado que puso fin al esquema de cuasi monopolio que había regido desde comienzos de los años 90.

Apertura del mercado, pero sin competencia efectiva

La desregulación del sector comenzó con la aprobación de un nuevo sistema para otorgar autorizaciones a empresas que quieran prestar servicios aeroportuarios operacionales y de rampa. La medida permitió que compañías privadas puedan competir con Intercargo en las terminales aéreas del país. Desde entonces ya fueron habilitadas 11 empresas para operar este tipo de servicios. Entre ellas aparecen firmas locales vinculadas a logística y operaciones aeroportuarias, así como compañías internacionales con experiencia en handling.

Sin embargo, a pesar de la apertura regulatoria, en la práctica el mercado todavía no mostró cambios significativos. La mayoría de las empresas autorizadas aún no comenzó a prestar servicios de forma efectiva, por lo que Intercargo continúa concentrando gran parte de las operaciones en los aeropuertos.

Entre las empresas que aparecen en el radar del sector figuran la argentina Paolini Grúas, que a través de su división Escalum obtuvo habilitaciones para prestar servicios de rampa en aeropuertos, y la francesa Alyzia, una compañía con trayectoria en servicios aeroportuarios en Europa que ofrece asistencia en tierra, manejo de carga y otras operaciones vinculadas a la actividad aérea.

Pese a estas autorizaciones, el sector todavía se encuentra en una etapa inicial de transición. La entrada efectiva de nuevos operadores requiere inversiones en equipamiento, infraestructura y personal especializado, lo que explica en parte la demora en la puesta en marcha de los servicios.

En ese contexto, la privatización de Intercargo se produce en paralelo a un mercado que formalmente fue abierto a la competencia, pero que todavía no muestra cambios estructurales en la operación diaria de los aeropuertos.

La privatización se inscribe en el plan de venta de empresas públicas

La venta de Intercargo forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno orientada a reducir la presencia del Estado en empresas públicas. Dentro de ese esquema también aparece en el radar Aerolíneas Argentinas, cuya eventual privatización fue mencionada en varias oportunidades por funcionarios del Ejecutivo.

La línea aérea de bandera atraviesa actualmente un proceso de reorganización de sus finanzas que, según el propio Gobierno, apunta a sanear sus cuentas y hacerla más atractiva para una eventual venta.

De acuerdo con datos oficiales, la empresa acumula dos períodos consecutivos con resultados positivos y no requirió transferencias del Tesoro para su funcionamiento desde la reestatización. Sin embargo, el historial financiero de la compañía sigue siendo un punto de debate: desde que volvió a manos del Estado en 2008 y hasta 2024, Aerolíneas Argentinas demandó cerca de u$s8.000 millones en aportes públicos.

En ese marco, el caso de Intercargo aparece como una de las primeras pruebas del plan oficial para avanzar con la privatización de compañías estatales vinculadas al sector del transporte y la logística.

Un negocio en crecimiento

El debate sobre el futuro de Intercargo se da en un momento de fuerte expansión del mercado aerocomercial argentino, impulsado por el aumento del turismo, la mayor conectividad y la incorporación de nuevas rutas tanto de cabotaje como internacionales.

Según datos de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), más de 50,6 millones de pasajeros pasaron por los aeropuertos del país en 2025, el nivel más alto registrado hasta el momento para el sistema aerocomercial argentino.

La cifra representó un crecimiento del 9% respecto del récord previo alcanzado en 2023 y un incremento interanual del 12%, lo que confirma la tendencia de expansión del sector tras la recuperación de la actividad aérea en los últimos años.

En este contexto, los servicios de rampa se consolidan como una pieza clave para la operatoria diaria de los aeropuertos, dado que cada vuelo que despega o aterriza requiere este tipo de asistencia. De esta manera, el crecimiento del número de pasajeros y de operaciones aéreas también amplía el volumen de negocio para las empresas que prestan estos servicios.