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ALERTA

Mientras acumula pérdidas, crece el conflicto por el control de la dueña de La Serenísima

La principal láctea de la Argentina mantiene su crisis financiera y la disputa entre Arcor y Danone con los socios fundadores por la toma de control
09/03/2026 - 10:47hs
Mientras acumula pérdidas, crece el conflicto por el control de la dueña de La Serenísima

Las finanzas de Mastellone Hnos. siguen atravesando períodos de fuerte inestabilidad al punto que en los últimos dos años, la principal empresa láctea de la Argentina acumula un rojo cercano a los $100.000 millones. De hecho, en el balance finalizado el 31 de diciembre del 2024, las pérdidas se situaron en los $50.761 millones, mientras que en el 2025 mostraron una pequeña disminución al posicionarse en los $44.994 millones.

La última vez que la dueña de la marca La Serenísima ganó dinero fue en el 2023, cuando su balance dio positivo en $57.172 millones, resultado que no pudo sostener en los años siguientes a pesar de que nunca dejó de generar millonarios ingresos con su operación diaria (vender leche).

En la actualidad, pierde dinero principalmente por su mochila financiera en dólares y por un mercado interno que todavía no tiene la fuerza suficiente para convalidar precios que cubran tanto los costos de producción como los financieros.

De hecho, cerca del 90% de su deuda financiera está nominada en dólares (principalmente por sus Obligaciones Negociables) y cada vez que el peso se devalúa, el valor de esa deuda en el balance aumenta.

Aunque la empresa no tenga que pagar toda la deuda hoy, contablemente debe registrar esa "pérdida" por la diferencia de valor del tipo de cambio.

Mercado doméstico afectado

Además, al tener una deuda elevada y un escenario de tasas de interés volátiles, los costos para mantener y refinanciar sus pasivos han crecido. El ratio de Deuda/EBITDA se ha mantenido en niveles de tensión (entre 3,5x y 5,8x según el trimestre), lo que consume el flujo de caja que genera la operación. ​Y si bien ha logrado vender más en volumen (un crecimiento del 2,4% en 2025), las operaciones en el mercado interno aún sufren por el bajo poder adquisitivo de los consumidores, lo cual se traduce en menor comercialización de sus productos.

​Para no perder ventas en este contexto de caída del consumo masivo, la empresa no siempre puede trasladar la totalidad de la inflación o la suba de costos logísticos a los precios finales de góndola. Además, sus ejecutivos tienen en cuenta que el consumidor suele migrar de productos de mayor valor agregado (postres, yogures premium) a productos básicos (leche fluida), que tienen márgenes de ganancia mucho más bajos para la compañía.

​A diferencia de 2024, donde Mastellone tuvo ganancias extraordinarias debido a una situación cambiaria específica que la favoreció contablemente, en 2025 y lo que va de 2026 esos ingresos extra desaparecieron, dejando al descubierto la fragilidad financiera que el negocio arrastra históricamente.

​De todos modos, el año pasado Mastellone logró un Resultado Operativo positivo, lo cual significa que es eficiente. Además, sigue procesando más de 3,6 millones de litros diarios y mejorando su productividad, además de que el 21,5% de sus ingresos ya proviene del exterior. Se trata de dólares considerados claves para la operación de la compañía porque están "calzados" con su deuda.

Es decir, usa esos fondos de las ventas en el exterior para pagar los intereses de su deuda en moneda extranjera, gracias a se observan precios internacionales favorables para los commodities lácteos, lo que permitió que las ventas al exterior compensaron parcialmente la debilidad del mercado local.

Desafío 2026

Además, la gestión del pasivo financiero fue prioritaria durante el año con una deuda financiera total a finales de 2025 se proyectó en el rango de los u$s190 millones. Para este año, la compañía prevé una mejora climática que impulsará la producción primaria de leche.

El desafío seguirá siendo la recuperación del margen de rentabilidad neta, supeditada a un rebote del consumo masivo en las góndolas locales.

Por otro lado, un factor determinante del clima corporativo se evidencia en el estancamiento en la venta del 51% de su capital a una sociedad formada por el Grupo Arcor y la multinacional francesa Danone.

Se trata de una alianza que ya controla el 49% de Mastellone y que manifestó su intención de ejercer la opción de compra total en abril del año pasado, aunque las negociaciones se mantienen estancadas, generando expectativa sobre el futuro de la gobernanza de la empresa.

Es más, la situación actual de la operación se encuentra en una etapa de alta tensión legal y estratégica, tras el rechazo formal de la oferta por parte de los accionistas fundadores de Mastellone (la familia Mastellone y el fondo Dallpoint), a mediados del 2025.

Control dividido

En ese momento, calificaron la propuesta como una "oferta hostil", alegando que el precio ofrecido no respeta las pautas de valuación y los términos técnicos establecidos en el contrato original firmado en 2015.

Por ese motivo, el control de la mayor láctea del país sigue dividido entre ​Arcor/Danone con el 48,68% de las acciones y la familia Mastellone y el fondo Dallpoint reteniendo el 51,32% restante y, por ende, el control administrativo de la compañía.

Tras el fracaso de las negociaciones directas en 2025, el proceso ha entrado en una fase de disputa legal a partir de los términos del contrato de 2015 que prevé que, ante una falta de acuerdo en el precio, se debe recurrir a instancias de arbitraje o a la intervención de bancos de inversión independientes para fijar un valor de mercado.

Fuentes del sector indican que la relación societaria está "empantanada" y que, mientras Arcor busca consolidar su liderazgo en el mercado de alimentos masivos, la familia Mastellone busca defender el valor de su legado en un contexto de balances que, aunque operativos, muestran desafíos financieros.

Este frente impide a la sociedad entre Arcor y Danone poner en marcha el plan maestro para fusionar sus activos lácteos bajo una nueva estructura denominada provisionalmente "La Serenísima Unida".

​El objetivo es integrar la potencia logística de Arcor, el know-how en frescos de Danone y la capacidad de procesamiento de Mastellone para crear un gigante regional exportador.

Sin embargo, esta integración está frenada hasta que se resuelva la titularidad del 51% del capital de Mastellone Hnos, crisis que de todos modos no altera la vida diaria de la dueña de La Serenísima, que continúa con su plan de inversiones en sostenibilidad y eficiencia productiva, habiendo logrado hitos como la certificación de su huella de carbono a fines de 2025.

Caso de estudio

​Pero está claro que la disputa ha dejado de ser una simple negociación privada para convertirse en un caso de estudio para los inversores internacionales.

Para el inversor externo, la mayor señal de alarma no es el desacuerdo en el precio —algo común en cualquier transacción— sino la impugnación de un contrato de opción firmado hace una década.

Los analistas entienden que si un acuerdo diseñado en 2015 con cláusulas de salida claras puede ser judicializado o tildado de "oferta hostil" 10 años después, el mercado interpreta un aumento en el riesgo de ejecución.

Esto penaliza la valuación de otras empresas locales que buscan socios extranjeros, mientras que los inversores exigen una prima de riesgo más alta si sospechan que los mecanismos de salida (exit strategies) no se cumplirán según lo pactado.

Sin embargo, los mercados de deuda han mostrado una resiliencia notable al punto que las ON Clase G de Mastellone, con vencimiento en junio próximo siguen operando con paridades sólidas (superiores al 100% en algunos tramos).

Este proceso puede ser "leído" como que el inversor internacional de renta fija separa la "pelea de los dueños" de la capacidad operativa de la empresa.

Mientras Mastellone siga generando dólares vía exportaciones y mantenga su eficiencia productiva, el bonista se siente seguro.

Sin embargo, una judicialización prolongada podría afectar las futuras calificaciones de riesgo si la gobernanza (G en ESG) se ve comprometida.

Garante creíble

Además, la presencia de Danone en ambos lados de la mesa (como socio de Arcor y aliado operativo de Mastellone) añade una capa de complejidad.

Para los analistas globales, se trata de un ejemplo de "inversión atrapada": multinacionales que, tras décadas en el país, encuentran dificultades extremas para consolidar o desinvertir sus activos.

Se anticipa que, si Arcor y Danone no logran cerrar la compra, el mensaje para las casas matrices será que Argentina es un mercado donde entrar es difícil, pero salir o crecer es un laberinto legal.

El único factor que sostiene la confianza es la reputación del Grupo Arcor que, al ser un emisor recurrente y respetado en los mercados internacionales (recientemente emitió ON por $80.000 millones sin contratiempos), actúa como un garante implícito.

El mercado confía en que el grupo de la familia Pagani no llevará la disputa a un punto que destruya el valor de la compañía que desea comprar.

Si el problema se resuelve mediante un arbitraje técnico y profesional, el mercado lo verá como un proceso institucional saludable.

Pero si, por el contrario, escala a una batalla judicial de años, Mastellone podría transformarse en un recordatorio de por qué los capitales de largo plazo a veces miran de reojo a las grandes joyas corporativas argentinas.

Ruido en el agro

​La disputa también mantiene en vilo a toda la cuenca lechera central al punto que la demora en el traspaso del 51% de las acciones de Mastellone Hnos. frena las inversiones en tecnología de secado y valor agregado que la industria requiere para dar el salto exportador definitivo.

Se advierte que sin una conducción unificada, la capacidad de respuesta de "La Serenísima" ante las fluctuaciones de los precios internacionales de la leche en polvo se vuelve más lenta.

​Para el tambero, Mastellone es el "comprador de última instancia" y el referente de precio, por lo que una transición hostil o judicializada genera ruido en la relación con los proveedores de materia prima, teniendo en cuenta que el productor busca previsibilidad.

Se entiende que la integración permitiría que el "frío" de Mastellone y la "seca" de Arcor viajen juntos, optimizando costos logísticos que hoy representan hasta el 30% del valor del producto puesto en góndola.

Mientras la compra no se concrete, esa sinergia de costos —que beneficiaría a toda la cadena— sigue siendo un potencial desperdiciado.

​En el sector del agro saben que las plantas se valoran por su capacidad de procesamiento y su cercanía a la cuenca, no solo por el balance del año.

En tanto en el mercado internacional de agri-food observa si Argentina es capaz de valorar sus activos estratégicos más allá de la coyuntura macro.

Por esos motivos, se asegura que la resolución de este conflicto definirá el mapa lácteo de la próxima década.

Si el arbitraje es exitoso, nacerá una potencia agroindustrial con una espalda financiera inédita para el país.

Si escala el conflicto, el sector primario podría enfrentar un periodo de incertidumbre en el actor que más tracciona la demanda de leche fluida en la Argentina.