Empresarios exigen un Previaje "a lo Milei" para incentivar el turismo: qué beneficios proponen
El cierre de la temporada de verano pasada dejó un balance con una paradoja central: hubo récord de viajeros, pero con bolsillos mucho más cautelosos.
Según el informe final de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el período consolidó un cambio estructural en el consumo turístico nacional.
Turismo nacional: más viajeros, pero menos gastos
Aunque el volumen cuantitativo fue positivo, el comportamiento del viajero mostró un ajuste quirúrgico para enfrentar los costos.
Si bien hubo récord de movilización, con 30,7 millones de turistas, lo que representa un crecimiento del 9,5% respecto al 2025, el promedio de estadía bajó a 3,65 noches.
Para dimensionar la caída, en 2022 el promedio era de 4,65 noches, con lo cual se puede decir que en cuatro años la estadía se redujo un 21%.
âCon respecto a los ingresos, alcanzaron los $11.000 millones, que marcan un aumento real del 4,5% interanual, pero con un gasto diario real (descontando inflación) que cayó un 3,3%, situándose en un promedio de $97.101.
La Costa Atlántica, con Mar del Plata y Pinamar, lideró el volumen, con picos de ocupación superiores al 80% durante el Carnaval.
Escapadas de fin de semana
âY, a diferencia de otros veranos, la temporada 2026 fue de "menor a mayor" con un enero donde el flujo se estabilizó gracias a políticas comerciales agresivas; promociones de "4x3" en noches y financiamiento en cuotas sin interés, entre los principales dinamizadores del consumo.
âTambién creció la tendencia de "escapadas" de fin de semana en lugar de las tradicionales quincenas, beneficiando a localidades del interior de la Provincia de Buenos Aires y el Delta del Tigre.
Los operadores del sector, entienden que durante este verano pasado el turismo demostró resiliencia, pero con una rentabilidad para los prestadores de servicios que se vio ajustada.
A partir de este escenario, empresarios de esta industria vienen reclamando al gobierno nacional que implemente medidas que permitan dinamizar la temporada de invierno.
Previaje: un viejo conocido
Uno de los pedidos más concretos es el relanzamiento del Previaje para apuntalar la temporada alta invernal.
Representantes de esta industria intentan que la Secretaría de Turismo de la Nación que encabeza Daniel Scioli, âtenga en cuenta este pedido ante la caída del consumo y la búsqueda de previsibilidad para el sector.
La idea sería implementar una versión focalizada del programa de preventa para julio y agosto con el objetivo de garantizar un piso de ocupación en los destinos de nieve y termas, mitigando el impacto de la inflación en los servicios de transporte y hotelería.
Fuentes del sector privado entienden que la confirmación del modelo "Previaje de Invierno" no debería leerse simplemente como la vuelta de un viejo conocido.
Modelo libertario
Si bien el nombre es el mismo, el contexto macroeconómico y los objetivos de fondo marcan una ruptura necesaria con las ediciones que se conocieron durante la pos pandemia, cuya génesis se le atribuye al gobierno del ex presidente Alberto Fernández.
La administración actual, pretende que no se vincule esta nueva edición como un "subsidio al turismo" sino como una verdadera "inversión en competitividad".
De hecho, el propio presidente Javier Milei, anunció en el 2024 el fin del programa tal como se lo conocía e impulsó el lanzamiento del plan Viaja a través del Banco Nación.
Por eso, en el mundo empresario proponen un Previaje versión libertaria, al entender que en el invierno sería una medida anticíclica.
Agregan que, en un momento donde el consumo privado puede mostrar signos de fatiga, el Estado podría intervenir no regalando dinero, sino estimulando el consumo en una cadena de valor que emplea a más de un millón de personas en todo el país.
Sostienen que, a diferencia del modelo kirchnerista, la clave del éxito sería la sintonía fina, con menos masividad y más foco en la eficiencia del gasto público.
De Matías Lammens a Daniel Scioli
âLa creación del Pre viaje fue el resultado de un trabajo en equipo dentro del entonces Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación durante la gestión de Matías Lammens, quien asumió el cargo en diciembre de 2019.
El ex funcionario fue quien impulsó la decisión política de buscar una herramienta disruptiva para salvar al sector turístico tras el parate total de la pandemia en 2020.
âLa idea fue establecer una alternativa a los subsidios directos (como el ATP), con la premisa de otorgar incentivos "para que la gente compre hoy lo que va a usar mañana".
âSe diseñó como un esquema de "preventa" para inyectar liquidez inmediata en un sector que tenía facturación cero y fue trabajado en conjunto con las cámaras empesarias del sector, lo que garantizó que los prestadores se anotaran masivamente.
âEl gran argumento técnico que convenció al Ministerio de Economía de aquel entonces fue que el programa se "autofinanciaba" en gran medida a través de la formalización (IVA y otros impuestos) de transacciones que antes eran informales.
âA lo largo de sus cinco ediciones originales (entre 2020 y 2023), fue evolucionando desde un plan de emergencia nacional hacia una herramienta de desestacionalización (para fomentar viajes en temporada baja), que es el modelo que se está discutiendo retomar en este 2026.
Ejes diferenciales
El modelo que perfilan en el sector empresario para este invierno propone algo distinto, como es la segmentación.
Entienden que la discusión actual no pasa por llenar hoteles a cualquier costo, sino por sostener la actividad en un escenario de precios altos y bolsillos castigados.
La diferencia clave radica en tres ejes:
- âFocalización geográfica: No se trata de incentivar el viaje a cualquier punto del mapa, sino de apuntalar aquellos destinos donde la estacionalidad de nieve es el único motor económico.
- âEficiencia tributaria: Con un ojo puesto en las metas de equilibrio fiscal, el esquema busca que el retorno vía IVA y formalización de servicios (especialmente en alquileres temporarios) cubra casi la totalidad del gasto operativo del programa.
- âTope al abuso: Mientras que en ediciones anteriores la disparada de precios previa al lanzamiento fue una crítica constante, la propuesta actual exige acuerdos de precios máximos más rígidos con las cámaras hoteleras.
Otra diferencia se observa en la convivencia con una realidad de transporte compleja, con una conectividad aérea que busca estabilizarse y costos logísticos en ascenso.
Incentivar y no subsidiar
Por eso, se sostiene que el Previaje 2026 no puede ser solo un beneficio para el usuario final, sino también un incentivo para que, por ejemplo, las aerolíneas mantengan frecuencias hacia el sur y el interior del país durante los meses más crudos.
âEs más, los hombres de negocios del sector turístico analizan el plan bajo la consigna de que "no es lo mismo subsidiar el ocio que incentivar la producción".
Explican que si el programa logra que un prestador en Malargüe o Esquel mantenga su plantilla de empleados durante julio y agosto sin necesidad de recurrir a deudas o despidos, el Previaje habrá cumplido una función social que trasciende el descuento en un pasaje.
âAdemás, destacan que la sociedad ya conoce la herramienta, por lo que ahora el mercado exige que sea previsible.
Si el esquema es aceptado por el Gobierno y llega a tiempo para la ventana de mayo, señalan que Argentina "podría demostrar que aprendió a usar el incentivo estatal no como una muleta permanente, sino como un motor de arranque para una de las industrias más dinámicas de nuestra economía".
Debate y argumentos
âEn la práctica, los puntos clave que se sostienen ante el programa kirchnerista incluyen el âreintegro del 50% que se mantendría a modo de devolución en una tarjeta prepaga para ser utilizada en servicios turísticos (gastronomía, excursiones, traslados).
âEn cuanto al tope de devolución, se busca que sea actualizado debido a la dinámica de precios, por lo cual ese límite de reintegro por persona se ajustaría para mantener el poder de compra frente a la temporada 2025.
Otro de los argumentos es intentar que el beneficio tenga un diferencial para quienes elijan destinos menos saturados, evitando el colapso de las plazas tradicionales como Bariloche o San Martín de los Andes.
"El Previaje no es solo un subsidio al viajero, es una herramienta de formalización de la economía y una garantía de flujo de caja para las PyMEs turísticas antes de que empiece la temporada", señalaron fuentes empresarias.
âSin embargo, no todos ven la medida con optimismo ya que algunos sectores advierten que el programa podría presionar la emisión monetaria o generar un aumento preventivo de precios por parte de los prestadores.
"Es fundamental que el programa venga acompañado de un acuerdo de precios máximos para que el beneficio llegue realmente al bolsillo del turista", advierten en este sentido. â
Cómo funcionaría el nuevo programa turístico
Si los reclamos tienen éxito y hay tiempo para lanzar el Previaje libertario, podrían participar personas físicas mayores de 18 años a través de su CUIT o CUIL, que tengan cuenta en la plataforma oficial y domicilio en la Argentina.
âEl registro se realizaría exclusivamente de forma digital abriendo una cuenta en la aplicación oficial del gobierno (nivel de seguridad 3).
Antes de comprar, el usuario deberá verificar que el hotel, agencia o aerolínea esté inscripta en el programa. Si no lo están, las facturas no serán validadas.
Una vez realizada la compra, se deberán cargar las facturas, tickets de ómnibus o pasajes aéreos en el panel de control de la web oficial.
Para esta edición de invierno, se estima que el cronograma (sujeto a confirmación oficial), abarque compras realizadas entre el 1 de mayo y 31 de mayo de este año.
Se podrá realizar la âcarga de comprobantes hasta el 5 de junio y el periodo de viaje sería del 15 de ese mismo mes hasta el 31 de agosto.
El beneficio se acredita en una Tarjeta Precargada (física o virtual) emitida por el Banco Nación y no será necesario tener una cuenta previa en dicho banco, ya que el sistema la genera automáticamente al validar los primeros $10.000 en comprobantes.
âEl crédito no se puede retirar en efectivo y sólo se puede utilizarse mediante la tarjeta o código QR en cualquier comercio del rubro turístico y cultural como gastronomía (restaurantes, bares, cafeterías); excursiones y agencias de viajes.â
También en alquiler de equipos de esquí o ropa de nieve; cines, teatros y museos; artesanías y productos regionales.
A modo de aclaración se sostiene que no será obligatorio usar el crédito en el destino del viaje y que se podría utilizar el saldo sobrante en la ciudad de residencia hasta la fecha de vencimiento del programa (usualmente fijada para fin de año).
Si se cancela un servicio turístico cargado en el sistema, el turista tendrá que anular el comprobante en la plataforma porque, de lo contrario, podría ser sancionado y excluido de futuras ediciones por fraude.
La incertidumbre como amenaza
En algunos despachos oficiales, entienden que la implementación de un programa de este tipo en invierno no es solo una medida de alivio para el bolsillo, sino una herramienta de política económica estratégica.
âEn el contexto argentino de 2026, la mayor amenaza para el turismo no es solo la inflación, sino la incertidumbre.
En este sentido, el Previaje actuaría como un "seguro de cambio" a partir de que incentiva la compra en mayo para viajar en julio, lo que le permite al Estado garantizar a los prestadores un flujo de caja anticipado.
De esta forma, hoteles y transportistas pueden cubrir sus costos operativos fijos antes de que empiece la temporada, reduciendo la necesidad de aumentos preventivos de último momento.
âOtro de los argumentos usados para potenciar el programa es su capacidad de formalización, teniendo en cuenta que para que un turista reciba el 50%, el prestador debe emitir una factura electrónica legal.
Esto obliga a miles de establecimientos que operan en la informalidad (especialmente en alquileres temporarios y gastronomía regional) a inscribirse en AFIP y transparentar sus ingresos.
De este modo, gran parte de la inversión que hace el Estado en el reintegro vuelve de inmediato a través del IVA y otros impuestos nacionales y provinciales generados por esa venta declarada.
Además, el programa funciona como un efecto derrame en las economías regionales que, durante el invierno, suelen atravesar escenarios críticos.
Es decir, el beneficio no se queda solo en el hotel. Al ser una tarjeta que se usa en el destino, el dinero circula en el comercio local, en el kiosco, el alquiler de ropa de nieve, el guía de montaña y el artesano.
También garantiza una ocupación base que permite mantener las plantillas de empleados temporales, fundamentales en la Patagonia y Cuyo.
Si bien la nieve es el gran imán, un Previaje de invierno bien diseñado puede redireccionar el flujo turístico hacia destinos "emergentes" o no tradicionales (como las Yungas en el Norte o las Termas en Entre Ríos).
Este escenario evitaría el posible colapso de precios y servicios en sitios tradicionales como Bariloche, distribuyendo mejor a los viajeros por todo el mapa nacional.
Modelo provincial
âComo forma de cubrirse las espaldas si a nivel nacional no hay quorum para el retorno del Previaje, empresarios hoteleros de la provincia de Buenos Aires hicieron llegar una propuesta similar al gobernador Axel Kicillof.
La intención de este sector es asumir el costo del descuento y que el gobierno bonaerense se haga cargo de la difusión y evalúe la posibilidad de incluirlo entre los beneficios de la Cuenta DNI.
Tras escuchar la propuesta, el presidente del Banco Provincia Juan Cuattromo se mostró dispuesto a avanzar en la iniciativa mientras que Kicillof también tomó la propuesta.
La iniciativa local partió de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata que, durante un encuentro con el mandatario provincial, presentó un diagnóstico de la situación actual, pidió medidas de alivio fiscal y propuso formar una mesa de trabajo para diseñar políticas que impulsen la actividad.
"Llevamos dos temporadas consecutivas con promedios por debajo de los objetivos deseados que, combinado con la caída porcentual del resto del año, están haciendo inviable la actividad para la mayoría de nosotros", destacó la entidad en un comunicado firmado por su presidente, Hernán Szkrohal.
La Asociación pidió una serie de medidas fiscales como una exención por el periodo de seis meses del impuesto inmobiliario y la reducción de ingresos brutos por el mismo período.
"Esta disminución del consumo requiere tomar medidas urgentes respecto a la baja de distintos impuestos, pero fundamentalmente haciendo eje en: IVA, ingresos brutos, impuesto inmobiliario y la Tasa de Seguridad e Higiene", argumentó.
Respecto a los pedidos de los empresarios, el gobernador se comprometió a hacer "todos los esfuerzos posibles" aunque focalizó en los efectos del modelo económico.