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La marca de ropa Mango vuelve a Argentina de la mano de Grimoldi: dónde abrirá su primer local

Se trata de una empresa con presencia en más de 110 países, que dejó Argentina luego de la crisis de 2001. El plan detrás de su regreso
Por A.R.
19/03/2026 - 17:26hs
Mango vuelve a Argentina de la mano de Grimoldi

En un contexto donde el consumo aún muestra fragilidad pero empiezan a verse señales de mayor apertura y competencia, Grimoldi decidió avanzar con una jugada estratégica para diversificar su negocio.

La firma cerró un acuerdo para reintroducir en el país a Mango, la marca española que había dejado la Argentina en 2003, tras la crisis de 2001, y que ahora prepara su retorno con un esquema de crecimiento progresivo.

Cómo es el plan para traer de vuelta a la marca de ropa Mango a Argentina

El entendimiento con la casa matriz contempla la apertura de cinco locales en un plazo de cinco años. El primero está proyectado para septiembre en el shopping Alto Palermo, a lo que se sumará el desarrollo del canal de ventas online. La inversión rondará los u$s2,5 millones anuales, incluyendo tanto la puesta en marcha de las tiendas como el abastecimiento de mercadería.

En el mercado local, la marca operará bajo el nombre MNG, una denominación que suele utilizar cuando el nombre original ya está registrado. La propuesta abarcará ropa para hombre y mujer, con una oferta adicional de calzado. El lanzamiento, además, estará acompañado por promociones y facilidades de pago, en línea con las estrategias que hoy predominan para sostener el consumo.

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Mango es uno de los gigantes de la industria textil española

"La expectativa es grande, porque marcaría el ingreso de la compañía al mundo de la indumentaria de moda. Hasta ahora, el negocio de indumentaria de la empresa se circunscribe a The North Face y a Vans", explicó Hernán Grimoldi. También precisó que, en este caso, los productos serán completamente importados.

Con origen en España, Mango es uno de los principales jugadores del fast fashion europeo, con más de 2.900 puntos de venta, 18.000 empleados y una facturación superior a los 3.700 millones de euros. Su regreso coincide con un escenario en el que distintas marcas internacionales vuelven a mirar a la Argentina como un destino atractivo, impulsadas por un entorno más flexible en términos de importaciones y una mayor competencia en el retail.

Grimoldi busca ampliar su negocio, más allá del calzado

Para Grimoldi, el acuerdo implica ampliar su cartera más allá del calzado y consolidarse como operador de marcas globales en el país.

En este nuevo escenario, Mango competirá en el segmento de moda accesible, donde se medirá con gigantes como Zara. Su propuesta combina diseño contemporáneo, calidad y precios intermedios, apuntando a un público urbano que busca tendencias sin ingresar en el segmento de lujo.

La apuesta de Grimoldi se apoya en su estrategia reciente: priorizar volumen y participación de mercado. Durante 2025, la compañía vendió 2,48 millones de pares, un 16% más que el año anterior, aunque con márgenes más ajustados. Para sostener ese desempeño, recurrió a promociones, financiación y aumentos de precios por debajo de la inflación.

El plan de expansión prevé al menos tres locales en el Área Metropolitana de Buenos Aires y presencia en ciudades clave como Rosario y Córdoba, con una apertura inicial por año, aunque no descartan acelerar el ritmo si el contexto acompaña. Más adelante, incluso, analizan incorporar nuevas líneas como indumentaria infantil, juvenil o artículos para el hogar.

Mango se fue de Argentina en 2003, golpeado por la crisis

Mango decidió retirarse de la Argentina en marzo de 2003, tras concluir que su operación local no era rentable. La firma, que había desembarcado en el país en diciembre de 1998, no logró sostener sus números en un contexto económico adverso.

Según explicó por entonces su fundador, Isak Andic, "la operación local nunca llegó a ser rentable y con la devaluación del peso, el negocio no cierra". El empresario incluso viajó a Buenos Aires para comunicar personalmente la decisión a los 65 empleados de la filial. En ese marco, detalló: "No se justifica producir en Buenos Aires para cuatro puntos de venta ni tampoco hay margen para mantener los precios en dólares".

El contexto económico fue determinante. Tras el colapso del esquema de convertibilidad y la fuerte depreciación del peso, se complicó seriamente la estructura de costos y precios de la compañía.

Como parte del proceso de salida, la empresa dispuso el cierre progresivo de sus locales. Primero cerraron los que estaban ubicados en distintos shoppings y quedó funcionando solo el de la peatonal Florida, hasta que en marzo de 2003 liquidaron los productos que tenía disponible y cerró definitivamente sus puertas.

Ahora, 23 años después, la marca española volverá al país.

La historia de Mango, el gigante textil español

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Ofrece distintos tipos de prenda, a precios accesibles

La historia de Mango está profundamente ligada a la vida de su fundador, Isak Andic, quien falleció a fines de 2024 en un accidente de montaña en las cercanías de Barcelona. Su recorrido personal, marcado por migraciones forzadas y reinvención, explica en gran medida el ADN global que hoy caracteriza a la compañía.

De origen sefardí, su familia había sido expulsada siglos atrás de la Península Ibérica y se había establecido en Turquía. Desde allí, Andic llegó a España a los 14 años junto a los suyos, luego de atravesar un nuevo golpe: la pérdida del negocio familiar en Estambul, en medio de tensiones políticas y militares.

Ya instalado en Barcelona, comenzó a construir su propio camino desde muy joven. Su primer emprendimiento consistió en importar camisas bordadas desde el Gran Bazar de Estambul para venderlas en ferias y mercadillos locales. Ese esquema le permitió reunir capital hasta dar el salto: en 1984 abrió su primer local en el Paseo de Gracia 38, una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Ese mismo año nació Mango.

El nombre no fue casual. Responde a una idea de simpleza y proyección internacional. "La filosofía del Grupo Mango está basada en un concepto muy definido: el concepto Mango nace de la interrelación entre un producto de diseño propio, de calidad y con una imagen de marca coherente y unificada", señala la compañía. La elección surgió de una experiencia personal de Andic, quien probó la fruta durante un viaje a Filipinas y quedó impactado por su sonoridad y facilidad de pronunciación en distintos idiomas.

Desde ese punto de partida, la empresa inició un crecimiento sostenido que la llevó a convertirse en uno de los grandes jugadores del negocio textil global. Actualmente factura más de 3.000 millones de euros anuales, emplea a más de 15.000 personas y tiene presencia en 115 países a través de unos 2.700 puntos de venta. El peso del mercado internacional es clave: desde 1997, las ventas fuera de España superan a las del mercado doméstico, que hoy representa apenas el 23% del total.

A lo largo de ese proceso, Andic mantuvo un perfil bajo. Evitó la exposición mediática y sostuvo el control de la compañía sin abrir el capital a inversores externos durante décadas. "Esto era una empresa familiar hasta hace poco y la hemos transformado en una empresa abierta con un profesional al frente", afirmó en una de sus escasas entrevistas. En la misma línea, el CEO Toni Ruiz definió el proyecto: "Nunca fue una empresa familiar al uso. Es el sueño de una sola persona: un accionista, un camino recto y un legado".

En sus primeros años, Mango logró consolidarse rápidamente en el mercado español, superando las 100 tiendas en apenas una década. Parte de ese crecimiento se apoyó en decisiones innovadoras, como la adopción del modelo "Just in Time", que permite ajustar la producción a la demanda y reducir costos de stock.

La expansión internacional comenzó en 1992, con la apertura de su primer local fuera de España, en Portugal. Desde entonces, el crecimiento fue constante, con desembarcos en Europa y Asia, incluyendo mercados como Taiwán y Singapur durante los años 90.

Entre los hitos más recientes se destaca la inauguración de su tienda insignia en Nueva York, ubicada en la Quinta Avenida, un espacio de gran escala que refleja la ambición de posicionarse como una marca global de referencia en el segmento de indumentaria.

El regreso de Mango, así, no solo implica la vuelta de una marca que se había retirado hace más de dos décadas. También refleja una transformación en el mercado local, con mayor apertura, más competencia y nuevas oportunidades para jugadores que buscan crecer en escala.

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