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Emblemática pizzería de Buenos Aires ya cerró cuatro sucursales: ¿sus empleados temen más bajas?

El cierre de cuatro locales refleja la fuerte caída de ventas en el rubro gastronómico y la preocupación por el futuro laboral en el sector
Por A.L.
19/03/2026 - 19:36hs
Emblemática pizzería de Buenos Aires ya cerró cuatro sucursales: ¿sus empleados temen más bajas?

La Continental, una pizzería emblemática de Buenos Aires, ya lleva cerrados cuatro locales en los últimos meses. La cadena fundada en 1898 bajó la persiana en Liniers, Villa Crespo, Lomas de Zamora y Almagro. La familia Jamardo, propietaria de la marca desde hace más de un siglo, enfrenta la peor crisis de consumo que golpea al sector gastronómico en décadas.

La recesión no perdona. Los locales de pizza que cerraron eran puntos de referencia para vecinos y turistas. 

Hoy La Continental mantiene 14 sucursales operativas. Primera Junta, Recoleta, San Nicolás, San Telmo, Villa Crespo, Balvanera, Barrio Norte, Congreso, Flores, Montserrat, Núñez, Parque Lezama, Pompeya y Quilmes conforman el mapa actual de la cadena.

Quilmes es la única sucursal que quedó en pie en el conurbano bonaerense. El resto se concentra en la Ciudad de Buenos Aires.

Los cierres que sacudieron a la cadena de pizza centenaria

El primer golpe llegó en 2025. La pizzería de Liniers en Rivadavia 11350 cerró sus puertas de forma definitiva. Ese local era un clásico antes y después de cada recital en Vélez Sarsfield.

A fines de febrero cayó la sucursal de Corrientes y Serrano en Villa Crespo. Al principio circuló el rumor de que era por reformas. El cierre resultó permanente.

En marzo llegaron dos cierres más. El local de Laprida 267 en Lomas de Zamora bajó la persiana después de más de 40 años en esa esquina. 

El otro cierre de marzo fue en Corrientes y Mario Bravo, pleno Almagro. Ocupaba una gran esquina con dos pisos y varios años de presencia en el barrio.

Dónde sigue operando La Continental 

La cadena conserva presencia en zonas estratégicas de Buenos Aires. Los 14 locales activos se distribuyen entre barrios tradicionales y puntos con alto tránsito peatonal.

En el centro porteño mantiene sus pizzerías de San Nicolás, Congreso y Montserrat. También sigue en pie la sucursal de Recoleta y la de Barrio Norte.

Los barrios del sur de la ciudad conservan sus locales de San Telmo, Parque Lezama y Pompeya. En la zona oeste, Flores y Primera Junta siguen operativos.

Villa Crespo todavía tiene una sucursal activa, pese al cierre de la de Corrientes y Serrano. Balvanera y Núñez completan el mapa porteño de La Continental.

El único local del conurbano que resiste es el de Quilmes. El cierre de Lomas de Zamora dejó un vacío en la zona sur del Gran Buenos Aires.

Los empleados de La Continental, al igual que los de gran parte del sector, están inquietos ya que la caída del consumo no cede y ni las mejores ubicaciones garantizan salones llenos. Pero esta crisis no es solo en La Continental.

Crisis en el sector gastronómico

Una encuesta de Management & Fit de noviembre del año pasado reveló que 8 de cada 10 argentinos modificaron sus hábitos de consumo, y las salidas a comer figuran entre los primeros recortes. Según Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), "la crisis golpea a todos, aunque de manera diferente y por distintas causas". En Puerto Madero, la menor presencia de turistas afectó fuertemente las ventas, mientras que en el Microcentro, donde predominan las oficinas, la actividad comercial solo se mantiene hasta los primeros días del mes, coincidiendo con el cobro de salarios.

Los bodegones, por su parte, registran un mayor nivel de consumo, en parte porque sus platos abundantes permiten ser compartidos, haciendo que la salida sea más accesible. Este tipo de locales logran mantener el flujo de clientes gracias a su relación precio-calidad y al valor cultural que representan para los porteños.

Gustavo Levinson, de la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas (Apyce), explicó a fines del año pasado que desde marzo las ventas mostraban una tendencia descendente, aunque en octubre y los primeros días de noviembre se observó cierta recuperación. "Hay que ver si se consolida como tendencia, pero estacionalmente a fin de año siempre aumentan los pedidos. Además, se ve más turismo, sobre todo de Estados Unidos y Brasil", afirmó.

Sin embargo, Levinson advirtió que el ticket promedio sigue siendo bajo. "No se pide una segunda bebida, no siempre se elige postre ni se opta por un buen vino. La salida se mantiene, pero con restricciones: el consumo se ajusta y, por ejemplo, ya no se prefieren las variedades de pizza más caras", detalló.

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