Colapsa famosa cadena de panaderías top: entró en concurso, acumula cheques rechazados y cierra locales
Pan Danés, la cadena de panificación artesanal que llegó a operar 25 locales en la Ciudad de Buenos Aires, entró en concurso preventivo tras una caída de ventas superior al 50%, cierre de sucursales y un fuerte deterioro financiero. La empresa, que había escalado su modelo con producción centralizada y fuerte presencia en barrios porteños, quedó atrapada en un combo de consumo en retroceso, costos en alza y falta de financiamiento.
El quiebre no fue gradual sino abrupto. En pocos meses acumuló 56 cheques rechazados por unos $55 millones, redujo su red comercial y perdió capacidad para sostener su operatoria diaria. La presentación judicial, impulsada por la propia firma, apunta ahora a reordenar pasivos y evitar una paralización total del negocio.
Pan Danés S.R.L., que llegó a emplear a más de 150 trabajadores y montar una planta industrial de 1.700 m² con capacidad para abastecer hasta 50 locales, enfrenta hoy un escenario crítico marcado por la falta de liquidez y la ruptura de la cadena de pagos.
De emprendimiento artesanal a cadena con 25 locales
Pan Danés nació en 2017 impulsada por la danesa Lise Lundme Funch, quien comenzó elaborando pan de centeno de manera artesanal tras radicarse en el país. El proyecto dio sus primeros pasos desde una cocina alquilada en San Telmo, con producción a pequeña escala y distribución a puntos específicos como cafeterías y espacios gastronómicos.
Con la incorporación como socio de Klaus Riskaer Pedersen, el negocio se profesionalizó y ganó escala. La empresa pasó a consolidar un modelo de producción centralizada con distribución directa, combinando elaboración propia con una red de comercialización tanto en tiendas como en clientes gastronómicos.
Ese esquema le permitió posicionarse en dos frentes: por un lado, la venta minorista en locales propios, con una propuesta basada en panificados de masa madre, sin aditivos ni conservantes; y por otro, el abastecimiento a restaurantes, hoteles y cafeterías, un canal clave en su etapa de expansión.
El crecimiento fue sostenido. De una primera fábrica de menor escala pasó a una planta industrial de 1.700 m², diseñada para acompañar un plan de expansión agresivo. Hacia mediados de 2023, la empresa alcanzó su punto máximo con 25 locales operativos en CABA, además de una estructura que integraba producción, logística, administración, tiendas y canal comercial B2B.
Ese desarrollo, sin embargo, quedó rápidamente tensionado por el cambio en el contexto económico. A partir de la segunda mitad de 2023, la empresa comenzó a enfrentar una caída sostenida de la demanda, tanto en tiendas como en el canal gastronómico.
Ventas en caída y cierre de locales
El impacto del contexto se refleja con claridad en los propios números de la empresa. "La incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos ocasionaron una caída abrupta y persistente del consumo, que supera el cincuenta por ciento (50%) del volumen histórico de la empresa", señala en su presentación judicial.
Ese retroceso afectó directamente un modelo que depende de la rotación diaria de productos frescos. La menor circulación en locales, sumada a la retracción del consumo en gastronomía, redujo el volumen de ventas y obligó a ajustar la operación.
A nivel sectorial, la tendencia es similar: el consumo de pan cayó hasta 55% en los últimos dos años, mientras que productos como facturas y pastelería registraron desplomes de entre 80% y 85%, con miles de locales cerrados en todo el país.
Frente a ese escenario, la empresa intentó sostenerse con distintas medidas. "Se implementaron múltiples medidas correctivas: optimización de costos, renegociación de alquileres, cambios de proveedores, ampliación del surtido de productos, acuerdos impositivos y reorganización operativa", detalla.
Sin embargo, el ajuste incluyó el cierre de sucursales. En ese proceso, la empresa dio de baja locales en Echeverría 1677, Ciudad de la Paz 2024 y Cuenca 3459, todos en la Ciudad de Buenos Aires, como parte de una estrategia para reducir estructura frente a la caída de ingresos.
Sin crédito y con cheques rechazados: el quiebre financiero
En este marco, el deterioro del negocio derivó en una crisis financiera que terminó de precipitar la presentación en concurso. La empresa reconoce que desde principios de 2025 comenzó a evidenciar un decaimiento de su liquidez y solvencia, en un contexto donde el financiamiento se volvió cada vez más limitado.
El punto de inflexión se produjo el 15 de octubre del año pasado, cuando se registró el primer rechazo de un cheque por más de $3,8 millones, lo que marcó el inicio formal de la cesación de pagos.
"Los cheques emitidos para cumplir nuestras obligaciones superan nuestra capacidad de recaudación", admite la firma, que también advierte sobre la imposibilidad de cubrir descubiertos bancarios y sostener el financiamiento operativo.
A eso se sumó el peso de compromisos corrientes:
- Pagos a proveedores
- Obligaciones impositivas
- Salarios
- Costos fijos asociados a una estructura que había sido diseñada para un nivel de actividad significativamente mayor
"La caída en la facturación, el incremento generalizado de costos, las restricciones financieras del mercado y la imposibilidad de acceder a nuevas líneas de crédito han profundizado de manera crítica el desequilibrio económico", sostiene la empresa.
El expediente fija ahora los próximos hitos del proceso, con la verificación de créditos en marcha y una audiencia informativa prevista para 2027. Hasta entonces, el futuro de Pan Danés quedará atado a su capacidad de reorganizar su estructura, sostener las ventas en los locales activos y alcanzar un acuerdo con sus acreedores que evite un escenario de mayor deterioro.