Dejó su trabajo y ahora vive de YouTube: cuánto gana por cada 1.000 vistas y cómo construyó su comunidad
En plena expansión de la economía digital, cada vez más personas se preguntan si es posible convertirse en youtuber, monetizar sus videos y ganar plata sin depender de un empleo tradicional. La respuesta corta es que sí, pero con matices.
Para entenderlo mejor, iProfesional conversó con Pablo Lafourcade, un periodista deportivo que durante 20 años fue editor de contenidos digitales en TyC Sports, donde también escribió la columna Rincón Azulgrana durante una década. A fines de 2024 dio el salto y hoy vive exclusivamente de su canal de YouTube dedicado a San Lorenzo de Almagro, con más de 70.000 suscriptores. Su experiencia resulta una hoja de ruta para cualquiera que quiera entrar al mundo de la creación de contenido y entender cómo funciona —de verdad— el negocio detrás de la plataforma.
Requisitos, algoritmo y el poder del nicho
Lafourcade subió su primer video en noviembre de 2020 con la intención de contar lo que en TyC Sports, por cuestiones de tiempo o espacio, no podía. No empezó con un plan de negocios ni con la intención de generar ingresos. "Es más, cuando arranqué, no sabía ni que YouTube pagaba", admite.
Lo grabó de manera improvisada, sin micrófono, sin iluminación y sin pensar demasiado en el título ni en la miniatura. "Lo tiré ahí en crudo y me olvidé", recuerda. Dos semanas después, cuando volvió a revisar el canal, tenía mil vistas sin haber promocionado nada en sus redes sociales. "Yo dije: ¿qué pasó acá? Para que haya 1000 tipos que hayan visto esto, yo ni lo vendí". Esa señal fue suficiente para tomárselo en serio.
Pero antes de hablar de ingresos, hay que hablar de requisitos. Para poder monetizar un canal, YouTube exige llegar a 1.000 suscriptores y acumular 4.000 horas de reproducción, todo dentro de un mismo año calendario. Si ese plazo vence sin cumplir la meta, el contador de horas vuelve a cero. Para quienes apuestan por los Shorts —los videos verticales cortos—, la vara es distinta: se necesitan 10 millones de reproducciones en ese formato. Y hay una etapa intermedia en la que con solo 500 suscriptores y 3.000 horas de visualización se puede acceder al programa de membresías, antes de alcanzar la monetización completa.
El caso de Lafourcade fue inusualmente rápido, llegó a la monetización en menos de un mes, pero reconoce que tuvo ayuda del azar. "Justo jugó Argentina contra Paraguay y Ángel Romero, un jugador de San Lorenzo que es paraguayo, le pegó a Exequiel Palacios y lo lesionó malamente", cuenta. A raíz de ese episodio grabó un video defendiendo al futbolista paraguayo y el canal se llenó de suscriptores de ese país.
Ese golpe de suerte, sin embargo, estuvo acompañado de una decisión estratégica: elegir un nicho. En ese momento, había apenas dos creadores de contenido hablando de San Lorenzo en YouTube. Él fue el tercero. "Ser original y encontrar un nicho son claves", sintetiza.
Otro factor determinante es la frecuencia de publicación. Lafourcade sube entre tres y cuatro videos por semana y realiza dos transmisiones en vivo, siempre atado al calendario deportivo. "El consejo es tener regularidad, pero cuando no hay nada para decir, no hagas nada, porque le estás haciendo gastar el tiempo a la gente", advierte. La constancia, además, no admite pausas: incluso en vacaciones, el canal exige actividad.
Cuánto paga YouTube y de dónde vienen los ingresos
La pregunta que todos quieren responder es ¿cuánta plata paga YouTube? La respuesta depende de varios factores, pero Lafourcade compartió cifras reales de su propio canal.
En marzo, el promedio fue de u$s1.40 por cada 1.000 visualizaciones. Ese número no es fijo: en diciembre, época de fiestas y alto consumo publicitario, puede subir a 2 dólares por cada 1000 vistas. En enero, el mes más flojo del año, puede caer a apenas 50 centavos. "La diferencia es radical", subraya.
La explicación está en cómo funciona el sistema por dentro. YouTube no le paga directamente al creador. En realidad, quien paga es el anunciante. La plataforma actúa como intermediario entre el canal y los anunciantes, que compiten en una subasta por aparecer en los videos que llegan a su público objetivo. A más marcas pujando, mayor el precio.
"En eventos como Black Friday el precio se dispara, porque aparecen grandes marcas y eso empuja el valor de las visualizaciones", explica.
Importantes es aclarar que el youtuber no decide qué anuncios se muestran en su canal —eso lo resuelve el algoritmo según el perfil de la audiencia—, pero sí puede poner límites. En su caso, por ejemplo, evita publicidades de casas de apuestas.
Pero la publicidad de YouTube no es la única fuente de ingresos, ni siquiera la única que ofrece la plataforma. Las membresías o "socios del canal" permiten que los seguidores aporten una suma mensual a cambio de beneficios exclusivos como emojis especiales en los vivos o acceso a contenido diferenciado. YouTube retiene el 30% de esos pagos y el 70% va al creador.
Lafourcade tiene tres niveles de membresía, a los que bautizó con nombres de ídolos del club, pero reconoce una trampa del sistema: una vez creada, no puede modificarse su precio. "Cuando hice las del canal hace un año y medio, una costaba $4000 pesos. Ahora no tomás ni un café con leche por esa plata".
Las transmisiones en vivo son otro pilar importante y, según explica, generan más ingresos que los videos grabados. Hay dos razones, por un lado porque el tiempo de permanencia es mayor; por otro, porque habilitan los llamados "superchats", mensajes pagos que los espectadores envían para destacarse. Cuanto mayor el monto, más llamativo el color. "Te mandan 100 pesos y aparece en amarillo, te mandan 5000 y aparece en rojo. Yo lo pincho, lo muestro y le contesto a ese particularmente." YouTube también cobra el 30% de los superchats.
A esto se suman los acuerdos comerciales por fuera de YouTube. Se trata de sponsors que pagan por aparecer en los contenidos, sin intermediación de la plataforma. En su canal, Lafourcade tiene anunciantes de los rubros más variados: desde una inmobiliaria hasta una casa funeraria.
Además, muchos creadores suman ingresos a través de transferencias directas de los seguidores durante las transmisiones en vivo. "Publicás tu alias y la verdad es que hay quien te donan $100 y otro $30.000 la misma noche. Por supuesto, a veces nada", cuenta.
¿Y todo eso junto alcanza para vivir? Lafourcade no duda: cuando dejó TyC Sports a fines de 2024, lo hizo con la certeza de que el canal podía sostenerlo. "Yo no lo hubiese hecho ese salto si no tenía lo de YouTube. Estaba clarísimo eso", afirma.
Y ante la pregunta de si es posible alcanzar un sueldo promedio argentino —un millón o millón y medio de pesos mensuales— su respuesta es un sí rotundo, aunque para monetizar y ganar plata de manera sostenida como Youtuber, antes hay que construir una audiencia fiel y para ello se requiere paciencia, estrategia y, sobre todo, tener algo genuino para decir.