• 13/4/2026
ALERTA

Otra cadena cierra sucursales y se profundiza el mal momento que atraviesa la venta de electrodomésticos

La compañía se ve afectada por la merma en la venta y el alza de los costos operativos, un combo letal para todo el retail. Baja de persianas en Córdoba
13/04/2026 - 11:24hs
Otra cadena cierra sucursales y se profundiza la crisis en la venta de electrodomésticos

La caída que muestra el poder adquisitivo y la capacidad de compra, combinada con los cambios de hábitos de los consumidores y el alza de los costos operativos, no deja de asestar golpes al nicho de las cadenas de retail y las grandes superficies comerciales. Semejante combo, intensificado sobre todo en el último año, se hace sentir en la continuidad operativa y comercial de varias cadenas de nichos como la venta de electrodomésticos, que con el correr de las semanas no deja de incrementar sus luces rojas. El cierre de sucursales, los planes de ajuste, los concursos de acreedores y, en casos extremos, las quiebras, se multiplican en un sector que históricamente supo crecer apalancado en el financiamiento al consumo y en la expansión del retail físico. Los casos de Frávega y Garbarino se ubican como los graves en ese sentido, pero en días recientes se sumaron otros nombres que confirman el mal momento que atraviesa el segmento.

En esa línea, una muestra reciente del presente complejo que atraviesan las cadenas está en Pardo, que sólo en Córdoba y en apenas días ya bajó las persianas en Río Cuarto y General Deheza, y ya el año pasado aplicó ajustes en algunos de sus locales en la provincia de Buenos Aires.

En la provincia mediterránea, la cadena disparó la sorpresa con una baja de persianas por demás súbita. Así lo reconocieron en ese distrito desde fuentes comerciales hasta representantes de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio de Córdoba (AGEC).

Pardo bajó las persianas en Río Cuarto

En Río Cuarto, se indicó, Pardo mantuvo su presencia durante el lapso de 5 años. "La cadena había abierto a fines de 2021 en la ciudad y en los últimos meses se fue achicando. Finalmente, quedaron sólo cuatro empleados", precisaron medios locales.

Según portavoces de AGEC, los empleados de la cadena se enteraron del cierre en el inicio de abril, en momentos en que arribaron a la sucursal y se encontraron con que el local nunca levantó sus persianas. Al parecer, la firma rápidamente ofreció indemnizaciones pero con cifras que sus ahora exempleados rechazaron de plano.

"El cierre es consecuencia de la caída del poder adquisitivo. Las cadenas de electrodomésticos plantean que bajaron mucho las ventas y que no les cierran los números. No es la única empresa que está en esa situación", declaró al respecto José Luis Oberto, titular de AGEC.

"Este tipo de situaciones nos genera preocupación porque no se trata de una complicación puntual que tiene una empresa. Hay una situación que se extiende a toda la cadena comercial. Nosotros estuvimos hablando con los directivos del CECIS (Centro Empresario Comercial, Industrial y de Servicios de Río Cuarto) y son muy pocos los rubros que no están peor. Incluso los supermercados venden menos y también las casas de comidas. Es alarmante", manifestó, en dichos al medio Puntal.

La misma fuente señala que en la página oficial de Pardo las sucursales de Río Cuarto y General Deheza ya no están, aunque 12 sucursales en toda la provincia de Córdoba siguen apareciendo como operativas.

Sin embargo, en AGEC afirman que la cadena ya desactivó o avanzó con la fusión de locales en determinadas plazas comerciales. Expusieron como ejemplo el caso de Bragado, en la provincia de Buenos Aires, donde la firma concentró actividades en un único punto comercial desde septiembre del año pasado.

Cruje el modelo de las grandes cadenas

Hoy por hoy, el modelo tradicional de venta física en el retail muestra signos evidentes de agotamiento. El punto de partida de la crisis es la fuerte caída de la demanda. En un escenario de pérdida sostenida del poder adquisitivo, los electrodomésticos —bienes durables por definición— se convierten en uno de los primeros gastos que los hogares postergan.

A la espera de los últimos datos, el sector viene de sufrir una caída del 18,6% interanual en las ventas en el último trimestre de 2025, con retrocesos generalizados en todas las categorías, desde línea blanca hasta pequeños electrodomésticos y tecnología.

Pero lo más llamativo del fenómeno es que el desplome del consumo se da incluso en un contexto de baja de precios relativos. A contramano de lo que ocurre en la mayoría de los rubros de la economía argentina, los electrodomésticos mostraron una caída promedio del 6,6%, mientras la inflación general superó el 30 por ciento.

El dato refleja un cambio profundo: el problema dejó de ser el precio y pasó a ser el ingreso disponible. En otras palabras, aunque los productos sean relativamente más baratos, los consumidores no tienen margen para financiar compras de ese tipo.

Deterioro del crédito, otra complicación

Si el consumo es el primer factor de la crisis, el segundo —y quizás más determinante— es el deterioro del crédito.

Históricamente, el negocio de los electrodomésticos en la Argentina se sostuvo sobre la financiación en cuotas. El acceso al crédito permitía ampliar la base de clientes y sostener niveles de venta incluso en contextos de debilidad económica.

Sin embargo, ese pilar comenzó a resquebrajarse con fuerza en el último año. La morosidad en el sector se disparó desde niveles del 14,8% hasta superar el 40%, una cifra sin precedentes recientes. En algunas cadenas, incluso, los niveles de incumplimiento duplican o triplican los registros históricos.

El impacto es doble: por un lado, reduce el flujo de ingresos efectivo de las empresas. Por otro, encarece y restringe el acceso a financiamiento, en un contexto de tasas elevadas.

El encarecimiento en el costo de los créditos pegó muy duro al interior de las cadenas comerciales, incluso en aquellas que ya tienen décadas funcionando en el mercado.