El plan de las empresas de electrónica para frenar el impacto de la guerra en los precios
âEn un escenario de caída de consumo, de paritarias activas y de impacto de la guerra de Medio Oriente en el costo logístico, las terminales y retailers del sector electrónico local apelan a la "creatividad financiera" para no enfriar la demanda.
Se trata de un sector que transita un equilibrio delicado, a pesar de que el año pasado fue beneficiado por la entrada en vigencia del arancel cero para la importación de productos terminados (especialmente celulares y notebooks).
Si bien el mercado esperaba una caída estrepitosa en los precios de vidriera, la realidad durante estos primeros meses del 2026 muestran un escenario mucho más complejo.
No sólo los precios no bajaron al ritmo esperado, sino que las consecuencias económicas del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzaron a presionar sobre algunos de los costos operativos de estas empresas.
En especial, entre los gigantes de Tierra del Fuego y los grandes retailers como Frávega, que se encuentran en una carrera de obstáculos para evitar que el incremento de esos gastos y servicios impacte de lleno en el ticket final y termine por planchar el consumo.
A pesar de que el decreto 333/2025 eliminó los aranceles de importación, el alivio fiscal fue rápidamente absorbido por este frente.
Costos cambiantes para empresas de electrónica
Según datos del sector, los costos logísticos registraron una suba superior al 2% mensual en el arranque del año, impulsados por patentes, tasas y la paritaria de transporte.
A ese incremento, ahora se suma la presión sobre el transporte marítimo, afectado por las consecuencias bélicas y el incesante aumento del precio de los combustibles a partir de los cambios en el valor del barril del petróleo a nivel global.
Por lo menos así se desprende de un informe que circula entre las empresas de electrónica
De allí que las empresas que se dedican a la electrónica en el que se señala que el incremento de costos "tensiona los precios de venta al público (PVP), ya que las compañías enfrentan el desafío de absorber parte de estos aumentos para sostener la demanda en un contexto de consumo sensible".
El reporte también agrega que la suba de los costos se ubica en un rango que va del 15% al 30%, más que nada por el incremento en los costos logísticos.
"La suba sostenida del precio de los combustibles, sumada a disrupciones en las rutas comerciales globales, está impactando de manera directa tanto en el transporte de insumos como en la distribución de productos terminados", señala el reporte.
Logística en la mira
El paper plantea también que en las últimas semanas se han registrado aumentos relevantes en los fletes internacionales, con fuertes subas de tarifas por parte de algunas navieras en el orden de hasta u$s1.200 por contenedor.
El reporte observan además recargos asociados al combustible con incrementos en el orden de hasta u$s300 por contenedor, "reflejando una presión más estructural sobre los costos logísticos".
A modo de conclusión, el trabajo asegura que "ambos factores evidencian una tendencia alcista, con perspectivas de nuevos ajustes en el corto plazo, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas que afectan tanto el precio de la energía como la normalidad de las principales rutas marítimas".
A este escenario, el trabajo suma el aumento en el precio internacional de materias primas clave como el cobre y el aluminio, "insumos esenciales para la fabricación de componentes eléctricos y estructuras".
En el caso del cobre, el precio pasó de un promedio cercano a u$s4,6 por libra hace un año a niveles actuales en torno a u$s5,5 o u$s5,8 por libra, lo que representa una suba significativa con impacto directo en productos como aires acondicionados.
Por su parte, el aluminio registró incrementos desde niveles de u$s2.400 por tonelada a valores actuales superiores a u$s3.200, "afectando alternativas productivas que buscan sustituir otros materiales".
Manual de supervivencia
En este contexto, âel arancel cero no se convirtió en un aliciente para el margen de ganancia, sino en un salvavidas para no trasladar el aumento de los costos fijos al precio de lista de los electrodomésticos.
El manual de supervivencia de las empresas está basado en tres pilares como la guerra de los descuentos agresivos.
Ante la imposibilidad de bajar los precios de lista nominalmente, las marcas optan por "ofertas permanentes".
Hoy es común ver productos con un 25% o 30% de descuento sobre un precio de lista que se mantiene congelado desde diciembre.
En el caso de las líderes también están implementando herramientas de Inteligencia Artificial para la gestión de stocks y logística de "última milla".
El objetivo es reducir las ineficiencias operativas que hoy representan entre un 15% y 20% del costo de distribución.
Del mismo modo y a partir de la estabilidad cambiaria relativa, el foco volvió a estar en la financiación.
Margen "finito"
La estrategia en este sentido es clara. Si el precio no puede bajar, hay que facilitar el acceso al producto, teniendo en cuenta que la mayoría de los consumidores no se detiene tanto en el precio del producto sino en la cuota mensual.
De hecho, la mayoría de las cadenas ofrece planes de hasta 18 cuotas sin interés en productos seleccionados.
Las empresas saben que el margen de maniobra es finito, ya que si los costos logísticos y los servicios públicos continúan su senda alcista por encima de la inflación general, el "veranito" de precios estables podría verse amenazado antes de que termine el invierno.
El riesgo también se observa en el salto de los valores de los fletes marítimos y el recargo por "riesgo de guerra" que amenazan con licuar el beneficio del arancel cero.
âEl conflicto disparó el precio del barril de crudo hacia los u$s100 y, lo que es más crítico para el sector, desató un caos logístico en las rutas que conectan a los proveedores de componentes en Asia con los centros de ensamblaje y distribución en el país.
Precios estables
Según fuentes del sector logístico consultadas por iProfesional, el transporte de contenedores desde China y el Sudeste Asiático —origen de la mayoría de los chips y pantallas— sufrió un encarecimiento drástico debido a los desvíos de rutas y el aumento de las primas de seguro.
Además, las navieras aplican subas de hasta u$s300 por contenedor, además de haberse triplicado las primas de los seguros para buques que transitan zonas de tensión, sumando costos de entre u$s1.500 y u$s 4.000 por TEU (unidad de medida de contenedor).
Pese a este combo explosivo de costos, los precios en las grandes cadenas de retail y tiendas oficiales se mantienen estables o con subas muy por debajo de la inflación logística.
Marcas líderes como Samsung, Motorola, Xiaomi, entre otras, aportan a este "plan de congelamiento" al haber decidido absorber gran parte del sobrecosto logístico.
En la mayoría de los casos, prefieren ganar menos por unidad pero mantener el flujo de ventas que se activó con la baja de aranceles.
Además, muchas empresas, anticipando una posible escalada del conflicto tras los primeros ruidos en enero, adelantaron pedidos de importación.
Ahorro que compensa
Esto les permite trabajar hoy con un stock "pre-guerra" que actúa como amortiguador de precios durante al menos 60 a 90 días.
âY la eliminación del derecho de importación (que era del 16% al 35% según el producto) generó un "colchón" impositivo adicional.
Originalmente, ese ahorro debía ir directo al consumidor, pero actualmente, las empresas prefieren usarlo para compensar el aumento del flete y los insumos internacionales sin tener que retocar el precio final.
Sin embargo, el consenso en el sector es que la situación es "administrable" en el corto plazo, pero tiene fecha de vencimiento.
Incertidumbre para el invierno
Si el bloqueo en rutas clave como el Estrecho de Ormuz se prolonga y el petróleo se asienta por encima de los tres dígitos, la presión será insostenible.
"Si la tregua en Medio Oriente se consolida, habremos pasado el bache sin afectar el bolsillo de la gente, pero si la tensión escala, el beneficio del arancel cero se terminará diluyendo en el costo del gasoil y los barcos", advierten desde una terminal electrónica.
Por ahora, el consumidor argentino parece estar a salvo de la geopolítica global, protegido por esta estrategia empresarial que prioriza la recuperación del mercado interno sobre la rentabilidad inmediata.
Pero, las empresas identifican al invierno como un posible punto de inflexión en este sentido.
Si el conflicto en Medio Oriente se extiende más allá de agosto próximo, la posibilidad de mantener los precios estables es altamente improbable.
Amortiguador con techo
âPor un lado, las empresas que adelantaron compras para cubrirse de la incertidumbre global están operando hoy con mercadería que entró al país con costos logísticos "viejos".
Pero estos inventarios suelen durar entre tres y cinco meses, por lo cual para septiembre, la rotación obligará a las terminales a reponer insumos con los nuevos valores de fletes (que ya incluyen el recargo por riesgo de guerra), lo que impactará directamente en el costo de reposición.
Además, el "amortiguador" obtenido con el arancel cero tiene un techo porcentual.
Si el costo del flete internacional y los seguros sigue subiendo, llegará un punto en que el ahorro impositivo (que promediaba un 20-30%) sea totalmente absorbido por el costo logístico.
âUna vez que el costo de traer el producto supere el ahorro fiscal, las empresas no tendrán más "espalda" para absorber las pérdidas sin pasar a rojo.
De manera adicional, después del invierno, entran en juego dos variables domésticas.
Una es el valor de los combustibles, ya que si el petróleo se mantiene en u$s100 por el conflicto, los aumentos en los surtidores locales (gasoil) se trasladarán con más fuerza al transporte terrestre interno.
El segundo factor se dará a partir de la presión salarial porque, en el segundo semestre, las paritarias del sindicato de Comercio y la UOM (metalúrgicos) suelen tener cláusulas de revisión.
Los expertos entienden que un aumento en la masa salarial, sumado a fletes internacionales caros, cierra el camino a la estabilidad.
A modo de conclusión, los analistas anticipan que si el conflicto no escala pero se vuelve crónico (una "guerra de desgaste"), las empresas empezarán a retrasar lanzamientos o a aplicar aumentos graduales de entre el 2% y el 4% mensual.
El impacto por producto
Lo harán a partir de la primavera, terminando con la era de los precios "congelados" de la primera mitad del año.
Sin embargo, no todas las categorías de tecnología tendrán una reacción similar ante la presión logística.
En el sector proyectan que la suba de costos golpeará primero a los productos con menor margen de ganancia por unidad y a aquellos con mayor rotación de inventario.
En este sentido, notebooks y tablets serían las primeras en ajustar precios ya que se trata de productos con márgenes de ganancia muy delgados (especialmente las de gama media y entrada).
Al ser livianas, muchas veces se traen vía aérea ante faltantes por lo cual, si el combustible aeronáutico sube por el petróleo a u$s100 y las rutas se complican, el costo de envío puede representar hasta un 10% o 15% adicional del valor del equipo.
El impacto estimado sería de ajustes de entre 5% y 8% apenas se agoten los stocks actuales.
En el caso de los celulares (gama media y baja), el precio es el principal motor de venta.
Los procesadores y pantallas vienen casi exclusivamente de Asia, lo cual hace que cualquier demora en el Estrecho de Ormuz o desvíos navieros termine encareciendo esos componentes básicos que se ensamblan localmente o se importan directo.
âAl tener arancel cero desde enero, los equipos tienen un "colchón" mayor para absorber costos, aunque los modelos de menos de $300.000 serán los primeros en retocar etiquetas para no trabajar a pérdida.
En el rubro de televisores (gama alta y gran formato), se podria dar la paradoja de que aunque son los más caros de transportar por su volumen (ocupan mucho espacio en los contenedores), serían los últimos en subir.
Por ejemplo, los de 65" o más tienen márgenes de rentabilidad mucho más altos que un celular lo que permite a las empresas "licuar" el aumento del flete marítimo dentro del precio final, que ya es elevado.
Además, las marcas suelen usar los TV como "anzuelo" para las cuotas sin interés y prefieren sacrificar rentabilidad en este rubro antes que perder el volumen de ventas que genera el financiamiento.