Rizobacter lanza ambicioso canje de deuda por u$s42 millones para estirar plazos
La nave insignia del grupo Bioceres busca reestructurar sus pasivos de corto plazo mediante la emisión de una nueva serie de Obligaciones Negociables que se ofrecerán al mercado en tres tramos.
Se trata de la Serie XI por un monto total de u$s42,6 millones con la que Rizobacter propone un canje a tenedores de otros títulos similares para despejar su pasivo financiero hasta 2029.
De acuerdo a un informe enviado por la empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV), las nuevas ON serán distribuidas en tres clases.
Por un lado, las Serie XI clase A, denominadas en dólares buscarán ser canjeadas por las ON Serie IX Clase A y las ON Serie X Clase A, a una tasa de interés fija nominal anual del 9% con vencimiento el 3 de septiembre de 2029.
La segunda serán las ON Serie XI Clase B que reemplazarán a las ON Serie IX Clase B, a la misma tasa anterior y con el mismo vencimiento.
La oferta se completa con las ON Serie XI Clase C que reemplazarán a las ON Serie X Clase B, con las mismas condiciones de tasa y vencimiento que las otras dos opciones.
La propuesta se completa con una solicitud de consentimiento ante los tenedores elegibles de estos títulos para realizar algunas modificaciones a los términos y condiciones de las respectivas ONs.
El umbral que Rizobacter debe superar
Para que el pedido tenga éxito, Rizobacter debe obtener el apoyo de al menos el 70% del capital pendiente de pago de cada una de las clases o series a ser canjeadas, según se desprende del prospecto enviado por la empresa a la CNV.
En el mercado, este proceso es analizado como un movimiento estratégico de la líder global en soluciones microbiológicas para el agro para blindar su estructura de capital.
La operación se da en un contexto desafiante para el sector, donde la empresa intenta desacoplar su perfil de vencimientos de las tensiones financieras que han afectado a su controlante directa, Bioceres Solution Corp, y los ruidos en torno a la estructura del holding.
La trama detrás del canje: qué une a Rizobacter con Bioceres
La relación entre Rizobacter y Bioceres es de controlante y controlada, operando bajo una estructura de integración vertical que es fundamental para el sector de la biotecnología agrícola en la región.
En realidad, Rizobacter es la principal subsidiaria operativa de Bioceres Crop Solutions Corp (que cotiza en el NASDAQ bajo el ticker BIOX).
Bioceres adquirió el control mayoritario de la empresa con sede en la localidad de Pergamino en 2016, y desde entonces Rizobacter se ha consolidado como el motor financiero del grupo.
Dentro del holding, cumple el rol de principal generadora de ingresos y gracias a su liderazgo en el mercado de inoculantes (donde ostenta más del 20% del market share global) y su red de comercialización en más de 40 países, aporta el flujo de fondos necesario para sostener las investigaciones de largo plazo del grupo.
Pero la relación no es solo financiera, sino también productiva ya que Bioceres aporta la tecnología de avanzada, como el gen de tolerancia a la sequía (HB4), mientras que Rizobacter utiliza su capacidad industrial para el tratamiento de semillas y su red de distribución para llevar esos productos al mercado.
Además, ambas compañías comparten riesgos de mercado.
Si bien Rizobacter es operativamente sólida, su calificación crediticia y sus condiciones de financiamiento en el mercado de capitales están ligadas a la situación financiera de Bioceres.
Por ese motivo, las estrategias de canje de deuda de Rizobacter suelen ser vistas por el mercado como movimientos para proteger la operación de la firma ante la volatilidad de su casa matriz.
En el caso de este nuevo canje de ON, se espera que tenga un impacto directo y crítico en la salud financiera de Bioceres Crop Solutions.
Esto se debe, entre otros motivos, a que el holding presenta balances consolidados ante la SEC (en Estados Unidos), por lo que la deuda de su controlada aparece como pasivo del grupo.
Señal de confianza
Con una extensión de los plazos de las ON por u$s42 millones, intenta mejorar el capital de trabajo al pasar deuda de "corriente" (vencimiento en menos de un año) a "no corriente" (el balance consolidado de Bioceres muestra una mayor solvencia de corto plazo).
También evita el uso de caja propia ya que si Rizobacter no lograra el canje, debería cancelar esos compromisos con efectivo, restando recursos que Bioceres necesita para financiar el despliegue global de tecnologías como el Trigo HB4.
Además, muestra una señal de confianza para Wall Street, donde cotiza Bioceres y en donde los inversores internacionales miran con lupa la capacidad de sus subsidiarias argentinas para refinanciar deuda en un mercado local volátil.
En este sentido, se considera que un canje exitoso actúa como un "voto de confianza" de los tenedores locales y reduce el riesgo de que el holding deba asistir financieramente a su subsidiaria, lo que protege el precio de la acción (BIOX) en Nueva York.
Cabe recordar que recientemente, Bioceres enfrentó algunos cuestionamientos por su nivel de apalancamiento.
Al lograr que Rizobacter (que es el activo más "sano" y productivo) normalice su propio perfil de deuda, el grupo logra separar la salud operativa de la firma de Pergamino de los ruidos financieros que puedan afectar a la estructura superior del holding.
Despejar el horizonte hasta 2027
Por eso, el objetivo central de Rizobacter es aliviar la carga de compromisos inmediatos debido a que, si bien sigue siendo líder en su segmento de negocios con el 23% del mercado mundial de inoculantes de soja, no ha sido inmune a la volatilidad del mercado de capitales local.
Con este nuevo canje, la empresa busca dar una señal de previsibilidad a los inversores y asegurar el financiamiento de su ambicioso plan de I+D (Investigación y Desarrollo).
Por eso, el éxito de esta colocación es vital.
Tras haber logrado un aval superior al 76% en refinanciaciones previas de montos menores, la Serie XI representa el "plato fuerte" de su estrategia de normalización financiera.
La empresa, que ha pasado de facturar u$s100 millones a superar los u$s280 millones en los últimos ejercicios, necesita despejar el horizonte de vencimientos para concentrarse en su integración con los programas de semillas de alto valor tecnológico, como el Trigo HB4, que siguen siendo la gran apuesta del grupo hacia 2027.
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