Dos empresas líderes se unen para relanzar una marca emblemática de electrodomésticos
Desde hace varios años, la histórica fabricante de electrodomésticos Longvie atraviesa por un período de profundas turbulencias con balances críticos que reflejan un duro impacto del escenario macroeconómico actual en sus operaciones.
En los últimos dos períodos, la compañía que es propiedad de la familia Zimmermann, fue víctima de la creciente competencia de productos importados, facilitada por la flexibilización del comercio exterior.
El cierre del ejercicio 2024 dejó una pérdida neta de $12.028 millones que marcó una caída drástica frente a las ganancias del año anterior.
A estas cifras se le suman los resultados del 2025, que también muestran un balance negativo por $5.421 millones que, si se suma con el del año anterior, muestra que en sólo 24 meses, Longvie ya acumula pérdidas mayores a los $17.000 millones.
En ambos casos, el desplome de la demanda interna y el exceso de stock son las causas de este crítico escenario financiero que, incluso ha obligado a la firma a tomar medidas drásticas como la reducción y suspensión de personal.
Esquema operativo
La empresa fue fundada en 1918 y actualmente es una de las compañías industriales de capital nacional más tradicionales del panel general de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.
Opera mediante un esquema de especialización en tres centros productivos.
El primero se encuentra en Villa Martelli (Buenos Aires), y funciona como su sede administrativa y centro de fabricación de cocinas, hornos y anafes a gas y eléctricos, con aproximadamente 210 empleados.
El segundo está en Paraná (Entre Ríos), y se especializada en calentamiento de agua (calefones y termotanques) y calefacción.
La tercera planta se ubica en la capital de Catamarca y se dedica exclusivamente a la línea de lavado (lavarropas y lavasecarropas), fruto de una asociación tecnológica histórica con la italiana Candy. Cuenta con unos 70 empleados.
Entre su portafolio de productos se encuentran cocinas, hornos, anafes y campanas; calefones (gas/tiro forzado) y termotanques (gas, eléctricos y solares) y estufas de tiro balanceado y convección, además de lavarropas y lavasecarropas con tecnología Inverter.
Nueva etapa
Ahora y para seguir enfrentando este escenario de volatilidad acaba de sellar una alianza con otra empresa para ceder la fabricación y comercialización de una de sus principales marcas.
El acuerdo fue firmado con Cabosch que acercó al directorio de Longvie una oferta de licencia de uso de Universal bajo la cual se fabrica una amplia gama de electrodomésticos y equipos de climatización para el hogar.
Mediante un comunicado enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), se dieron detalles sobre el convenio "en virtud de la cual se le ha otorgado a la sociedad el derecho de uso de la marca "Universal" en el territorio de la República Argentina, para la fabricación y/o comercialización de productos en el mercado local, con condiciones de exclusividad en determinados ámbitos de comercialización".
Según el documento, el acuerdo se enmarca dentro de la estrategia comercial de Longvie y se espera que contribuya a ampliar su portafolio de productos, optimizar la oferta disponible y fortalecer su posicionamiento competitivo en el mercado local.
"En este contexto, se prevé que la implementación del acuerdo genere condiciones favorables para el desarrollo del negocio en el mediano plazo, en línea con los objetivos estratégicos de la sociedad", se agrega.
Sobrevivir a la competencia
Se trata claramente de un "modelo de supervivencia industrial", donde una marca con 100 años de historia (Cabosch) se apoya en la estructura de otra (Longvie) para no desaparecer en un contexto de caída del consumo interno y apertura de importaciones.
Cabosch es una compañía industrial de capitales nacionales con una trayectoria ligada al desarrollo del mercado de gas en Argentina.
Se posiciona como un jugador clave en el segmento de soluciones para el calentamiento de agua y calefacción y su identidad se fundó sobre Universal, que se convirtió en las últimas décadas en un nombre genérico para el segmento de calefones.
Fue una de las primeras empresas en obtener la matrícula de fabricante otorgada por la antigua Gas del Estado, lo que le permitió liderar la transición hacia equipos de mayor seguridad y eficiencia.
Su capacidad productiva se divide en tres líneas principales como son las de calefones; termotanques y fabricación de estufas y sistemas de climatización para el hogar.
A diferencia de los grandes holdings diversificados, Cabosch ha mantenido un perfil especializado y el acuerdo con Longvie marca un cambio de escala ya que ha pasado de ser una fábrica de artefactos tradicionales a una empresa de tecnología aplicada al confort.
Optimizar la productividad
La alianza también le permite inyectar el know-how de una marca con fuerte presencia en el segmento de cocinas, complementando su histórica dominancia en el rubro de agua caliente.
En este sentido, Cabosch aporta una estructura ágil de fabricación de componentes críticos, lo que sumado al prestigio de marca de Longvie, crea un bloque defensivo sólido frente a la competencia de productos importados de bajo costo.
Por eso en el mercado entienden que el acuerdo no solo busca revitalizar una etiqueta con fuerte arraigo en el consumo local, sino también optimizar las capacidades productivas y de distribución de ambas firmas en un contexto de transformación para el sector de artículos del hogar.
El contrato establece una hoja de ruta donde la sinergia operativa es el motor principal.
Los puntos más destacados incluyen:
Licenciamiento y uso de marca: Cabosch asume un rol protagónico en la gestión de la marca Universal, integrándola a su ecosistema de negocios para competir en segmentos de mercado específicos
Complementariedad industrial: El acuerdo permite a Longvie mantener el foco en su línea premium y de alta eficiencia, mientras que el portfolio de Universal cubrirá una demanda que busca una relación equilibrada entre costo y durabilidad
Expansión de catálogo: Se prevé que la marca Universal se extienda más allá de sus productos tradicionales, sumando nuevas líneas de cocción y calefacción que se beneficien de la capilaridad logística de los socios
Monetizar la marca
Además, evidencia que Universal no será gestionada de manera integral por Longvie, que mantendrá la titularidad legal y técnica (específicamente en termotanques eléctricos), pero que delega la explotación comercial y fabricación de gran parte del portfolio (especialmente calefones) en Cabosch.
Como la empresa atraviesa un escenario financiero complejo con pérdidas acumuladas y un proceso de saneamiento de deuda, se espera que al licenciar Universal a Cabosch, pueda monetizar el valor de la marca sin incurrir en los costos operativos directos de producción y logística de esa línea, permitiéndole concentrar sus escasos recursos en su línea premium.
En la actualidad, Universal se ubica en el escalón de precios más competitivo, enfrentando a marcas como Señorial (de la propia Longvie) y segundas marcas importadas.
Sigue teniendo una fuerte capilaridad en grandes cadenas (Carrefour, por ejemplo) y en plataformas de e-commerce, participando activamente en eventos como el Hot Sale y HotDays 2026 con descuentos agresivos de hasta el 70% en productos seleccionados como termotanques de 40 y 90 litros.
A pesar de las dificultades, la marca ha logrado actualizar su catálogo para cumplir con las normativas vigentes.
La mayoría de sus termotanques eléctricos actuales están certificados con Clase Energética B, lo que le permite mantenerse competitiva frente a las exigencias de consumo eléctrico actuales en Argentina.
Impacto en el mercado
Para los analistas del sector, este "joint venture" operativo responde a la necesidad de las empresas nacionales de ganar escala y eficiencia. En un mercado donde la competencia de productos importados y la volatilidad del consumo marcan el pulso, la unión de fuerzas permite obtener ciertas ventajas.
Una es la reducción de costos fijos al compartir estructuras de comercialización y servicio postventa.
Otra es la sustitución de importaciones, fortaleciendo la oferta de productos ensamblados o fabricados localmente con estándares de calidad garantizados por la trayectoria de Longvie.
También logra un refuerzo financiero ya que la estructura del acuerdo permite a ambas compañías mejorar sus flujos de caja mediante una gestión más dinámica del stock y las ventas.
Para Longvie, licenciar la marca Universal le permite generar ingresos (vía regalías o acuerdos de explotación) sin el riesgo operativo de fabricar y distribuir.
Además, la ayuda a achicar su estructura de costos fijos y concentrar su capital de trabajo en su marca insignia (Longvie), que tiene márgenes de rentabilidad más altos.
Evitar la canibalización
En el caso de Cabosch, si bien tiene una planta industrial activa y una estructura logística aceitada, necesitaba una marca con mayor tracción y reconocimiento masivo para llenar su capacidad de producción.
Para esta empresa, operar Universal significa aumentar el volumen de unidades producidas, lo que reduce el costo unitario por producto.
Como es especialista en el segmento de agua caliente (calefones/termotanques), el núcleo duro de la marca Universal, le garantiza una continuidad técnica natural.
Otro factor positivo que surge de la alianza es la división de tareas inteligente que evita la "canibalización": Longvie se queda con el segmento aspiracional/premium, enfocado en diseño y tecnología, mientras Universal (vía Cabosch) se enfoca en el segmento funcional/masivo.
Entre los expertos entienden que esta alianza es un caso testigo de la "horizontalización" de la industria argentina.
Es decir, competidores que deciden colaborar para proteger el ecosistema de fabricación nacional frente a la volatilidad macroeconómica.