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ALERTA

La historia de Roemmers, entre una fortuna millonaria y un heredero que eligió otro camino

Hoy, más de 100 años después de su fundación, Laboratorios Roemmers es el número uno en la Argentina. Quién fue Alberto Roemmers
05/06/2026 - 09:27hs
ROEMMERS

Mientras miles de inmigrantes llegaban a la Argentina para buscar trabajo, él llegó con algo distinto: conocimiento. Y con eso construyó desde cero una de las compañías más poderosas de la industria farmacéutica en América Latina.

La historia de la familia Roemmers es, en esencia, la historia de cómo una visión industrial temprana puede transformarse en un imperio que atraviesa generaciones. Pero también es el relato de cómo ese mismo legado puede mutar, diversificarse y adquirir formas inesperadas.

Alberto J. Roemmers nació en Lennep, Alemania, y llegó a la Argentina a comienzos del siglo XX, en un contexto donde el país era percibido como una tierra de oportunidades. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los inmigrantes de la época, que se insertaban en tareas rurales o trabajos manuales, Roemmers traía consigo una formación técnica avanzada en farmacia y química.

En 1921, con apenas 31 años, fundó su propio laboratorio en la ciudad de Buenos Aires. La sede inicial estaba ubicada en la calle Carlos Calvo, en un entorno muy distinto al que hoy domina la industria farmacéutica.

En aquel entonces, el mercado tenía una característica central: la gran mayoría de los medicamentos eran importados. La producción local era prácticamente inexistente o muy limitada. Roemmers detectó esa brecha antes que el resto.

Su apuesta fue clara: desarrollar una industria farmoquímica nacional, apoyada en tecnología y conocimiento europeo. No se trataba solo de fabricar medicamentos, sino de sentar las bases de un sector estratégico en el país.

El nacimiento de un gigante: Roemmers

El laboratorio comenzó como una empresa familiar, pero con una lógica industrial moderna para su tiempo. Esa combinación de estructura familiar y visión de largo plazo fue determinante para su crecimiento.

Con el paso de los años, la compañía se consolidó en el mercado local, ampliando su capacidad productiva y diversificando su portafolio. Pero el verdadero punto de inflexión llegó con el recambio generacional.

En la década del 60, el control de la empresa pasó a manos de la segunda generación, liderada por Alberto W. H. Roemmers. Bajo su conducción, el laboratorio dejó de ser una compañía enfocada exclusivamente en el mercado argentino y comenzó un agresivo proceso de expansión internacional.

El hito más claro ocurrió en 1961, cuando la empresa ya distribuía sus productos en 17 países. Ese salto no solo amplió el alcance del negocio, sino que posicionó a Roemmers como un actor relevante en la región. La empresa dejó de ser un laboratorio local para convertirse en un jugador multinacional.

A partir de allí, el crecimiento fue sostenido.

Un liderazgo que se mantiene

Hoy, más de 100 años después de su fundación, Laboratorios Roemmers es el número uno en la Argentina y uno de los principales grupos farmacéuticos de América Latina. La compañía logró consolidar una posición de liderazgo en un sector altamente competitivo, donde la innovación, la regulación y la escala son factores clave.

Uno de los aspectos más destacados de su historia es la continuidad en el control accionario. A diferencia de otras empresas familiares que pierden influencia con el paso del tiempo, Roemmers logró mantener la propiedad dentro del núcleo familiar.

Actualmente, los descendientes del fundador, entre ellos Alberto, Alejandro y Alfredo, administran el patrimonio, mientras que la gestión operativa está profesionalizada.

Este esquema permite combinar dos elementos clave: la visión estratégica de la familia y la eficiencia de una estructura corporativa moderna.

Una fortuna que los posiciona entre los más ricos

El crecimiento sostenido del negocio tuvo un impacto directo en el patrimonio familiar. Según estimaciones de Forbes, la fortuna de la familia Roemmers ronda los 2.400 millones de dólares. Este nivel de riqueza los ubica entre las cuatro familias más ricas de la Argentina.

Este dato no solo refleja el tamaño de la compañía, sino también la capacidad de la familia para sostener y expandir su negocio a lo largo de más de un siglo.

Filantropía y legado de la familia Roemmers

La historia de los Roemmers no se limita al ámbito empresarial.

En 1975, tras la muerte del fundador, su viuda, Candelaria Wolter de Roemmers, creó la Fundación Alberto J. Roemmers. La institución tiene como objetivo apoyar la investigación médica y la formación académica, contribuyendo al desarrollo del conocimiento en el país.

Este componente filantrópico refuerza la idea de legado: no solo construir una empresa, sino también generar impacto en la sociedad.

El giro inesperado: un heredero que rompe el molde: Alejandro Roemmers

Dentro de una familia con una tradición tan marcada en el ámbito empresarial, era esperable que las nuevas generaciones siguieran el mismo camino.

Sin embargo, no todos lo hicieron. Alejandro Roemmers, uno de los herederos, tomó una decisión que sorprendió tanto al mercado como al entorno empresarial: alejarse de la gestión operativa del laboratorio.

Su elección fue clara: dedicarse a la literatura y a proyectos culturales. Alejandro Roemmers construyó una carrera como escritor y figura pública. Entre sus obras más conocidas se encuentra El regreso del Joven Príncipe, una reinterpretación del clásico de Antoine de Saint-Exupéry.

También presentó nuevas novelas en los últimos años, consolidando su perfil dentro del mundo literario. Pero su actividad no se limita a la escritura.

Uno de los hechos más relevantes de su trayectoria fue la donación al Estado argentino de más de 6.000 libros y manuscritos originales de Jorge Luis Borges, que formaban parte de su colección personal.

Se trata de una de las contribuciones culturales más importantes de las últimas décadas en el país. Este gesto refuerza su perfil como mecenas y promotor de la cultura.

La figura de Alejandro Roemmers también se caracteriza por un estilo de vida que combina alto perfil, arte y experiencias.

Uno de los episodios más recordados fue la celebración de su cumpleaños número 60 en el desierto de Marruecos. El evento reunió a cientos de invitados de distintas partes del mundo, en una puesta que reflejó su visión estética y su posicionamiento global.

Dos caminos, un mismo origen

La historia de la familia Roemmers muestra dos caminos que conviven dentro de un mismo legado.

Por un lado, una empresa que crece, se expande y se consolida como líder en su industria. Por otro, un heredero que decide explorar el mundo cultural, alejándose de la lógica empresarial tradicional.

Lejos de ser contradictorios, ambos caminos reflejan una misma base: la capacidad de crear.

De una idea a un imperio

Lo que comenzó en 1921 como un laboratorio impulsado por un inmigrante con conocimientos técnicos se transformó en una de las compañías más influyentes de la región.

Más de un siglo después, el apellido Roemmers sigue siendo sinónimo de industria, innovación y poder económico. Pero también, cada vez más, de cultura y transformación.

En un mundo donde las empresas buscan reinventarse constantemente, la historia de los Roemmers ofrece una hoja de ruta clara: construir, consolidar y, cuando es necesario, cambiar de rumbo.

Porque a veces, el verdadero legado no es solo lo que se crea, sino lo que se elige hacer con eso.