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Se abrió de FelFort y ahora le compite: el sobrino de Ricardo Fort lanza su propia marca de chocolates premium

El creador de un nuevo bombón premium propone una receta inspirada en Medio Oriente y planea revolucionar el rubro con su llegada al mercado
29/04/2026 - 16:30hs
Se abrió de FelFort y ahora le compite: el sobrino de Ricardo Fort lanza su propia marca de chocolates premium

Durante años, Thomas Fort trabajó dentro de Felfort, la fábrica que fundó su familia hace casi un siglo y que convirtió al apellido en uno de los más reconocidos de la industria del chocolate argentino. Entró cuando todavía estaba en el secundario, se formó en desarrollo de productos y participó en lanzamientos que llegaron a los kioscos. Ahora, ya fuera de la empresa que quedó en manos de otros herederos, prepara su regreso al mercado con una marca propia de bombones y con el objetivo de disputarle ventas a la histórica compañía.

El primer producto será Habibi, un bombón premium con relleno estilo Dubai que saldrá a la venta en las próximas semanas. El lanzamiento arrancará en Open 25, cadena que cuenta con entre 250 y 300 locales, y tendrá un precio estimado de $2.500. La producción se realizará a través de fabricantes asociados, un esquema que le permite arrancar con una estructura chica y probar la rotación del producto en góndola. Más adelante, prevé lanzar Toro Gaucho, un snack cárnico.

"Después de tantos años de trabajar en la empresa familiar, empecé mi camino de forma autónoma. Siempre mi fuerte fue el desarrollo de producto", contó Fort en diálogo con iProfesional.

Cómo comenzó la historia en la fábrica que fundó su familia

La historia de Felfort comenzó en 1926, cuando Felipe Fort García puso en marcha la compañía que años después se transformaría en una de las fabricantes de golosinas más emblemáticas del país. Desde su planta de la calle Gascón, en Almagro, salieron marcas que atravesaron generaciones:

  • Marroc
  • Jack
  • Jackelin
  • Dos Corazones
  • Paragüitas
  • Monedas de chocolate

Thomas creció en ese universo. Según contó, su vínculo con la empresa empezó desde chico, aunque su ingreso formal llegó cuando cursaba el último año del secundario. Para entonces ya había viajado con su abuelo Carlos Fort a Interpack, la feria de maquinaria para la industria alimenticia que se realiza en Düsseldorf.

Más adelante inició estudios en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires y profundizó su formación con cursos en Alemania vinculados a chocolate, caramelos, gomitas y panificados.

Con esa base, se enfocó en tareas de desarrollo e implementación industrial. "Ese era mi rol más visible dentro de la fábrica", resumió.

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El primer producto será Habibi, un bombón premium con relleno estilo Dubai

En esa etapa participó del lanzamiento de productos que luego llegaron al mercado, construcción de una marca propia y que, dentro de una estructura más grande, le resultaba difícil moverse con la velocidad que buscaba.

  • Cooky Bon
  • Novel
  • Shelley Fort, una línea de gomitas

El bombón que lo pone a competir con Lindt y con su propia familia

La primera marca que pondrá en la calle será Habibi. El producto nació después de varias pruebas y reformulaciones. En un comienzo pensó en un bombón con dulce de leche y maní, con forma de corazón y una estética distinta a la que ya existe en el mercado. Después, con el auge del pistacho y de los chocolates Dubai, decidió modificar la idea y llevarla hacia una propuesta de mayor precio.

La palabra Habibi significa "mi amor" y, según contó, terminó de encajar con la idea del corazón rojo, el relleno y el tipo de producto que quería construir. La intención no era lanzar una golosina más, sino un bombón pensado para competir en una franja donde hoy conviven chocolates importados y marcas boutique.

"Está pensado para competir de forma directa con Lindt", afirmó, y estimó un valor de alrededor de $2.500.

Fort sostiene que el producto se ubica por encima de la oferta tradicional de kiosco: "Es superior, pero también está pensado para un público más selectivo", explicó.

La comparación con Felfort aparece de manera inevitable. No solo por el apellido, sino porque el nuevo producto entra en una categoría que la empresa familiar conoce desde hace décadas. Fort no esquiva esa lectura y reconoce que el lanzamiento lo pone a competir en el mismo terreno donde se formó, aunque con otro posicionamiento y una escala inicial más acotada.

La estrategia para arrancar sin invertir en planta propia

Para esta primera instancia, la producción se hará con un fabricante asociado. De esa forma, evita una inversión alta desde el arranque y se concentra en validar el producto en góndola. Fort mencionó que la mayor parte del desembolso inicial estuvo vinculada al empaque, las primeras órdenes de producción y el armado comercial.

"Sé cómo funcionan los fabricantes, qué habilitaciones se necesitan, cómo se negocia con cadenas y cómo se piensa un producto para que pueda escalar", explicó. También reconoce que su experiencia dentro del sector le abrió puertas que, para otro emprendedor, hubieran requerido más tiempo o más capital.

"El apellido me da cierta credibilidad. Me siento a hablar con productores o cadenas y saben que están frente a alguien que conoce el medio", indicó.

La primera salida comercial será con Open 25. La idea es arrancar por los locales más representativos, medir rotación y, a partir de esa respuesta, definir la expansión. En una segunda etapa, los productos podrían llegar a Farmacity, 365 y otras cadenas.

Como referencia, Fort menciona el caso de Cooky Bon, uno de los productos en los que trabajó durante su etapa en Felfort. Según dijo, una golosina bien ubicada puede llegar a vender cerca de 10 toneladas al año.

La segunda marca: un snack de carne para competir en kioscos

Aunque el foco inicial estará puesto en Habibi, también prepara Toro Gaucho, un snack de carne seca pensado para consumo rápido. La idea surgió tras detectar una categoría muy instalada en otros mercados, pero con poca presencia en la Argentina.

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Toro Gaucho es un snack de carne seca pensado para consumo rápido

"Vi que afuera sí se consume y acá no estaba. En un país netamente consumidor cárnico había una oportunidad", señaló.

El producto tendría un valor aproximado de $6.000 y apuntará a venderse en kioscos, supermercados y estaciones de servicio.

"El snack no se aleja tanto de mi experiencia. Hay que detectar un espacio vacante, desarrollar un producto, adaptar la producción y conseguir el canal correcto", remarcó.

El objetivo, en ambos casos, es comenzar con fabricantes externos y, si el volumen acompaña, avanzar más adelante hacia una planta propia. "Las producciones son con fabricantes asociados, con miras a abrir un establecimiento propio una vez instalados los productos en el mercado", explicó.

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