Bristol Center: cómo es el plan para recuperar el hotel de la "Belle Époque" de Mar del Plata
La manzana 169 de Mar del Plata es, posiblemente, el metro cuadrado con más historia y contradicciones del país.
A fines del siglo XIX se erigió el mítico Bristol Hotel, un símbolo de la Belle Époque y refugio de la aristocracia que se inauguró el 8 de enero de 1888.
No fue el primer establecimiento hotelero vip de la ciudad cronológicamente, pero sí fue el primer gran hotel de categoría superior de Sudamérica.
Su construcción fue impulsada por la Sociedad Anónima de Hoteles de Mar del Plata, integrada por figuras como Carlos Pellegrini (quien estuvo en la inauguración), Dardo Rocha y Bartolomé Mitre.
Su apertura coincidió con la llegada del ferrocarril dos años antes, lo que permitió que la élite porteña abandonara los veraneos en las quintas de San Isidro o Flores para mudarse a la costa.
Entre los huéspedes ilustres que recibió se destacan personalidades como el Zar Nicolás II de Rusia (cuando era príncipe heredero) y la alta alcurnia argentina que buscaba imitar los balnearios franceses como Biarritz o Trouville.
Mar del Plata: fin de ciclo de una emblemática obra
El hotel original cerró definitivamente el 16 de junio de 1944 debido a la masificación del turismo y la construcción de la Ruta 2.
Su vajilla de porcelana, cristales de Baccarat y muebles de caoba fueron rematados, marcando el fin de una era de exclusividad absoluta para dar paso al turismo de masas.
âTras años de abandono y subastas de su mobiliario, fue demolido en los 70 quedando un terreno donde hoy se levanta una estructura que para muchos es el monumento al abandono como es el Bristol Center.
Ahora y tras más de 50 años de parálisis, conflictos legales y el estigma de una obra inconclusa que proyecta una sombra literal y figurada sobre la ciudad, un nuevo plan de transformación busca finalmente saldar esta deuda urbana.
La iniciativa se basa en una idea original que fue impulsada en los años 70 por el banquero David Graiver y contemplaba tres torres monumentales.
Sin embargo, tras su muerte y una sucesión de crisis económicas y judiciales, solo se completaron parcialmente dos de esos edificios.
Espacio múltiple
El tercero nunca se inició, dejando una estructura de hormigón desnudo en los primeros niveles que se convirtió en una postal de la decadencia en plena zona céntrica.
Para saldar esa deuda, la Municipalidad de General Pueyrredón, junto con sectores del real estate local, impulsan una serie de herramientas urbanísticas para reactivar el complejo.
El objetivo es ambicioso: transformar el Bristol Center en un espacio multifuncional que combine âhotelería de alta gama; modernización de las unidades existentes y finalización de los pisos técnicos para elevar el estándar del alojamiento.
âTambién se proyecta el desarrollo de un paseo de compras y gastronomía para abrir paso a un polo comercial moderno, que se complementará con un âhub cultural ubicado en los niveles inferiores, históricamente vacíos, que serán reconvertidos en centros de convenciones y espacios de encuentro ciudadano.
Los objetivos del plan para transformar el Bristol Center en Mar del Plata se centran en revertir décadas de parálisis y convertir el complejo en un motor de actividad para el microcentro.
Lugar de referencia
âEl propósito central es eliminar la imagen de abandono de un sitio emblemático, tratando de unificar las fachadas y terminar las estructuras de hormigón que quedaron inconclusas para que el edificio deje de ser un "punto crítico" visual en la ciudad.
El plan apunta a que el complejo no sea solo un edificio residencial o de oficinas, sino un lugar de referencia con actividad y vida durante todo el año.
La idea también pasa por integrar la zona con la peatonal y el resto de la ciudad, eliminando barreras y mejorando el flujo de movimiento en un área clave para el turismo y los residentes.
âDel mismo modo, se pretende generar oportunidades e inversión, a través de normas especiales y soluciones específicas consensuadas con los propietarios que permitan destrabar la situación dominial y legal del inmueble para promover la inversión privada y generar nuevos puestos de trabajo.
La estrategia se complementa con obras por casi $4.800 millones lanzadas por las autoridades bonaerenses para la restauración y puesta en valor de los solados de la Plaza Bristol, las Recovas del Casino y el Hotel Provincial, buscando revitalizar todo el eje turístico de la zona.
"No nos gusta que un sitio tan emblemático se vea de esta forma; apuntamos a un mejoramiento estético y funcional definitivo", sintetizaron fuentes del Concejo Deliberante.
Revaluación inmobiliaria
âPero la transformación del Bristol no solo busca mejorar la estética, sino también recuperar el valor inmobiliario de la zona.
Históricamente, la manzana 169 fue la más cara de la ciudad, pero el estado del edificio "planchó" los precios de las propiedades circundantes durante décadas.
âEn cuanto a la reconversión específica de la estructura del Bristol Center, se está impulsando un esquema de incentivos y herramientas urbanísticas para que los propietarios e inversores privados destraben las obras paralizadas.
Si bien no se conoce un monto único final para el Bristol debido a su compleja situación dominial, proyectos residenciales y de usos mixtos similares que se están sumando al "boom" de inversiones en Mar del Plata manejan presupuestos de base cercanos a los u$s50 millones.
De todos modos, el desafío sigue siendo complejo debido a la fragmentación de la propiedad dentro del edificio, pero el consenso político y la presión del mercado parecen estar alineados.
Después de medio siglo de ser el "elefante blanco" de la costa, el Bristol Center podría estar, finalmente, ante su última oportunidad de brillar.