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ALERTA

Una buena idea: renunció a una multinacional y creó una app que usan 4.000 personas y factura miles de dólares

Gervasio Videla Dorda era director ejecutivo de un laboratorio multinacional y dejó el mundo corporativo para enfocarse en la llamada generación silver
12/05/2026 - 18:35hs
Fundó una startup de teleasistencia que cuida a personas mayores desde un reloj y ya opera en siete países

El mundo envejece, y los negocios apenas están empezando a darse cuenta. En ese cruce entre una necesidad global urgente y un mercado latinoamericano prácticamente virgen, nació Ellie Care, una plataforma tecnológica de teleasistencia enfocada en el cuidado de personas mayores.

Fundada por Gervasio Videla Dorda —exdirector ejecutivo de un laboratorio multinacional que dejó el mundo corporativo para enfocarse en la llamada generación silver—, la empresa hoy opera en siete países, tiene casi 4.000 usuarios activos y acaba de cerrar una segunda ronda de inversión por u$s2,3 millones.

A través de un smartwatch, la plataforma monitorea caídas, signos vitales, estado emocional y deterioro cognitivo sin que el usuario tenga que hacer prácticamente nada.

"Hagan lío", y creó una health tech

"Hay una frase del Papa Francisco pronunciada en 2013 durante la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro que dice: 'Hagan lío, cuiden los extremos de la vida, que son los jóvenes y los viejos'", recuerda el fundador en diálogo con iProfesional. " Cuando en 2014 me encontré con esa frase en un cuadro, me impactó más que cualquier otra cosa que hubiera leído. Y dije: acá hay algo."

Lo que encontró al empezar a investigar fue, en sus palabras, "un problema monumental, no atendido". El adulto mayor descartado por la sociedad, por la familia, por el Estado. Empezó a cuidar personas mayores todos los lunes como voluntario, a acumular experiencia que no aparece en ningún libro, y a darle forma a una idea. En 2020, renunció a su cargo ejecutivo, invirtió sus ahorros y armó un equipo. Dos años después, en noviembre de 2022, levantó su primera ronda de inversión: u$s1 millón, aportados por una combinación de venture capitals y una porción menor de amigos y familia.

El contexto en el que opera Ellie Care no es menor. Hoy hay 650 millones de personas mayores de 65 años en el mundo, y ese número se duplicará para 2050. El 18% vive solo. El 25% tiene algún grado de dependencia. Latinoamérica, señala Videla Dorda, es la región que más rápidamente está envejeciendo, y la que menos infraestructura tiene para responder a esa realidad. "No hay empresas, Estados ni sociedades preparados para este cambio demográfico. Eso generó la necesidad de adecuarse lo más rápido posible", define.

El mercado de la teleasistencia existe hace décadas en Estados Unidos y Europa, donde uno de cada diez adultos mayores tiene algún servicio de monitoreo remoto. En América Latina, hasta la llegada de Ellie Care, ese mercado era prácticamente inexistente.

La startup argentina identificó tres grandes puntos de dolor en las personas mayores: las caídas —que en mayores de 80 años tienen una expectativa de vida promedio de apenas dos años, no por el golpe sino por las complicaciones del posoperatorio en un cuerpo frágil—; el deterioro cognitivo, cuya probabilidad de aparición se duplica cada cinco años a partir de los 75; y la soledad no deseada, declarada epidemia por la Organización Mundial de la Salud y que, cuando deriva en aislamiento, puede terminar en depresión y muerte.

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La startup argentina ya monitorea a casi 4.000 adultos mayores en siete países distintos

Cómo funciona el reloj inteligente de teleasistencia

El servicio de Ellie Care se articula a través de un smartwatch —principalmente Samsung, aunque también es compatible con Amazfit, Google Pixel y Xiaomi— con una aplicación instalada de manera remota por la empresa.

El dispositivo captura información fisiológica (signos vitales, actividad física, sueño), social (frecuencia de salidas, interacciones con la red de afectos) y cognitiva (a través del análisis del tono de voz en llamadas de WhatsApp). Todo eso se procesa en la plataforma de Ellie Care y, cuando se detecta alguna alerta, se activa un protocolo de tres pasos: detección automática del evento, atención desde un call center especializado disponible las 24 horas, y activación de la ayuda —ambulancia, familia— con geolocalización en tiempo real.

Un dato clave del diseño es que el reloj funciona de manera completamente independiente del celular. "El adulto mayor se olvida mucho el celular, o capaz lo deja en la mesa de luz, y se cayó en el baño y quedó tirado sin poder pedir ayuda", explica Videla Dorda. Por eso el dispositivo tiene conectividad LTE propia, es sumergible, es cómodo y puede usarse mientras se duerme. El detector de caídas usa machine learning, y para detectarlas, aprende previamente los patrones de movimiento de cada usuario: "Yo tengo mi propio detector de caída, vos tendrás el tuyo. Ese detector arranca en todos de la misma manera, pero después va modificándose de acuerdo con los patrones de movimiento personales."

La detección cognitiva es quizás la funcionalidad más disruptiva. A través de 20 segundos de audio capturados durante una llamada de WhatsApp, el sistema puede identificar estados de ansiedad, depresión clínica, Alzheimer y, próximamente, Parkinson. La tecnología fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) y fue desarrollada en alianza con una empresa americana surgida del ecosistema de Amazon. Además, desde marzo, la Universidad de Harvard trabaja con Ellie Care en la mejora del módulo socioafectivo para la detección de la soledad. Es la segunda vez que la institución los elige.

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El reloj inteligente detecta caídas y activa ayuda médica con geolocalización en tiempo real

El acuerdo con Samsung fue un punto de inflexión. En noviembre de 2024, Ellie Care contactó a Samsung Argentina, firmó un acuerdo con Corea y hoy tiene reuniones cada 15 días con el equipo de desarrollo tecnológico mundial de la compañía. "Samsung dijo: 'Me encanta, porque mi target es hasta 65 años, con lo cual ustedes me están ampliando todo el resto'", cuenta Videla Dorda. Además, la app de Ellie Care ya forma parte del centro de aplicaciones oficial de Samsung.

Un modelo B2B que creció desde la experiencia propia

Ellie Care opera con un modelo mixto. Vende directamente a familias (B2C) pero su principal apuesta de escala está en el B2B, donde licencia su plataforma a empresas que quieran ofrecer servicios de teleasistencia. Hoy ya trabajan con Osde, Prosegur y Global Care, entre otros. "Arrancamos B2C porque tuvimos que ser nuestro propio leading case", explica el fundador.

Para el usuario final, hay dos planes. El "Silver con comodato" —el más elegido— incluye el reloj en préstamo y un abono mensual de $60.000. El "Silver con compra" implica adquirir el dispositivo que cuesta $620.000 (se puede abonar en 12 cuotas) y pagar $40.000 por mes de servicio. En ninguno de los dos casos se requiere celular ni conocimientos tecnológicos avanzados. El reloj, una vez configurado, prácticamente no necesita interacción del usuario. "Además tiene tres formas distintas de activar el botón de ayuda, diseñadas para personas con problemas de tacto, pulso o visión. Todo ocurre detrás de bambalinas", resume Videla Dorda.

La tasa de abandono es inferior al 7%, y la principal causa de baja es, literalmente, el fallecimiento del usuario. Los relojes se usan en promedio casi 19 horas al día. La plataforma tiene acumuladas casi 20 millones de variables de salud. La satisfacción de los usuarios supera el 90%; además, casi el 80% asegura sentirse más seguro y tranquilo, mientras que el 86% de los familiares reporta mayor tranquilidad y el 85% percibe una mayor independencia en sus mayores.

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La plataforma monitorea también señales vinculadas con aislamiento y soledad no deseada

Ese dato sobre la independencia no es menor ya que el 80% de las personas mayores no quiere ser una carga para sus hijos. "Por eso no funciona un Apple Watch vinculado directamente con un familiar", explica Videla Dorda. "El adulto mayor no quiere molestar al familiar, y el familiar no está 7x24 para el adulto mayor. Por eso en Estados Unidos y Europa existen estas empresas de monitoreo remoto: son quienes tamizan las alertas, actúan rápidamente y recién ahí le avisan a la familia cuando vale la pena."

Hoy Ellie Care tiene presencia en Argentina, Uruguay, Perú, República Dominicana, Brasil, Estados Unidos y España —donde acaban de desembarcar. Con la segunda ronda de inversión cerrada en diciembre de 2025 —un Seed de u$s2,3 millones que sumó nuevos inversores a los que ya habían participado en la Pre Seed de u$s1 millón de noviembre de 2022—, el plan es acelerar el crecimiento en Latinoamérica, profundizar el despliegue en Estados Unidos y España, y desarrollar nuevas funcionalidades.

El equipo pasó de tres cofundadores a 22 personas, con una particularidad que pocas startups pueden exhibir: cuatro de sus empleados tienen más de 70 años. "El intercambio entre chicos recién recibidos y gente arriba de los 70 es tremendamente constructivo", dice Videla Dorda, que proyecta cerrar 2025 con ingresos mensuales recurrentes de u$s150.000.

Hay también una apuesta a nuevos segmentos. El 1 de mayo lanzaron el "Plan Joven", orientado a mujeres jóvenes que viven solas y enfrentan situaciones de inseguridad. Y en el horizonte asoman la atención de personas con discapacidad, los trabajadores en soledad (lone workers) y un plan de seguridad VIP. La plataforma tecnológica, en definitiva, puede adaptarse a cualquier necesidad de monitoreo y cuidado remoto.

La historia de Ellie Care es, en cierta forma, la historia de un mercado que estaba esperando que alguien llegara a ordenarlo. En un continente donde el envejecimiento avanza más rápido que las soluciones disponibles, la teleasistencia para personas mayores dejó de ser una promesa para convertirse en un servicio que hoy usan casi 4.000 familias latinoamericanas —y que aspira a llegar a muchas más.