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ALERTA

Los dueños del laboratorio Elea compran una farmacéutica líder en Brasil

Las familias Sigman, Sielecki y Gold tomaron casi el 80% de Cellera Farma, operación para consolidar su liderazgo en el principal mercado de América Latina
20/05/2026 - 13:07hs
Los dueños del laboratorio Elea compran una farmacéutica líder en Brasil

El mercado de la salud regional sacude su tablero con una jugada de alto impacto estratégico que vincula a uno de los principales laboratorios de la Argentina con una de las mayores farmacéuticas de Brasil.

Esto se debe a que los propietarios de Elea, gigante sellaron la adquisición del 79,7% de Cellera Farma, una reconocida farmacéutica brasileña con fuerte pisada en el segmento de medicamentos de prescripción y de consumo masivo (OTC).

​La operación, que marca un hito en la estrategia de internacionalización del grupo argentino, contempla la transferencia del control de la compañía, hasta ahora en manos del fondo de private equity Principia (el brazo de inversiones de Lanx Capital, liderado por Marcelo Barbará).

Elea (consolidado institucionalmente como Elea Phoenix) está controlado por tres de las familias más poderosas e influyentes del sector empresarial y farmacéutico argentino como son los Sigman, los Sielecki y los Gold.

​Aunque operan en conjunto dentro del laboratorio, cada una lidera holdings diversificados que abarcan desde la biotecnología global y los agronegocios hasta la energía y los desarrollos culturales.

El peso de los Sigman

En el caso de Hugo Sigman y Silvia Gold (Grupo Insud), es la pareja fundadora y la cara más visible a nivel global del grupo.

Su peso en la industria biotecnológica y farmacéutica internacional los ubica de manera sostenida entre las principales fortunas de la Argentina según la revista Forbes.

Hugo Sigman (médico psiquiatra) y Silvia Gold (doctora en Bioquímica) se exiliaron en España a finales de los años 70, donde fundaron Chemo, una comercializadora de principios activos (ingredientes farmacéuticos activos o API) que aprovechó los vacíos de patentes de la época en Europa para expandirse con velocidad.

El Grupo Insud es el paraguas corporativo bajo el cual operan y su brazo farmacéutico global es Insud Pharma, que incluye a Chemo, Exeltis y la firma biotecnológica mAbxience, pionera en anticuerpos monoclonales y conocida masivamente por la producción local del principio activo de la vacuna de AstraZeneca contra el Covid-19.

Este holding no se orienta solamente a farma, sino que también pisa fuerte en agronegocios, a través de Garruchos y Biogénesis Bagó (líder en vacunas y sanidad animal, en sociedad con la familia Bagó).

También son los dueños de la productora de cine K&S Films (responsable de éxitos como Relatos Salvajes, El Clan y El Ángel) y de la editorial Capital Intelectual.

Además, operan Pomera, una de las principales firmas forestales de la región.

Los socios "ocultos"

​En cuanto a la familia Sielecki, combinan un bajísimo perfil mediático con un enorme poder de fuego financiero y excelentes lazos con el establishment corporativo.

El clan fue liderado inicialmente por Manuel Sielecki, creador de los laboratorios Phoenix en la década de 1960, firma que se transformó en una de las marcas médicas más respetadas de la Argentina.

En 2010, la familia (con Daniel Sielecki a la cabeza) le vendió Phoenix a la multinacional británica GlaxoSmithKline (GSK) por un valor cercano a los 253 millones de dólares.

Siete años después, en 2017, aprovechando que la multinacional buscaba retirarse de ciertas líneas locales, los Sielecki —esta vez asociados con Sigman y Gold— recompraron Phoenix por una cifra sustancialmente menor y la fusionaron con Elea, creando el actual gigante.

Se encuentran históricamente vinculados al sector energético y petroquímico donde tuvieron participaciones de peso en firmas como Transportadora de Gas del Sur (TGS) a través de alianzas estratégicas con otros holdings locales (como el Grupo Mindlin).

​En tanto, la familia Gold que si bien comparte el apellido y un origen común con Silvia Gold, es el ala accionaria representada de manera directa por Luis Alberto Gold.

Funciona como el tercer pilar societario del laboratorio y actúa como un socio estratégico silencioso pero fundamental en la toma de decisiones financieras de Elea.

Su enfoque sigue estando profundamente arraigado en el core del negocio médico y la producción industrial de alta complejidad en el mercado local.

Agresiva estrategia

​La alianza de estas tres familias convirtió a Elea en una verdadera "máquina de consolidación" de mercado.

El grupo se caracteriza por comprar cuando las multinacionales deciden retirarse de la región o achicar estructuras, como hicieron con GSK/Phoenix, recientemente con las líneas de oncología de Celnova, medicamentos específicos de Teva, y ahora con Cellera en Brasil.

Basan la estrategia en ​financiamiento propio a partir de la escala combinada de Insud y de las espaldas financieras de los Sielecki y los Gold, que les permiten cerrar operaciones millonarias de sin depender excesivamente del volátil crédito bancario argentino.

Por eso, acaban de desembolsar u$s130 millones para quedarse con una compañía farmacéutica brasileña catalogada en el segmento de empresas medianas de rápido crecimiento.

Cellera funciona principalmente como una plataforma de negocios y consolidación de marcas, combinando la fabricación propia, la compra de licencias maduras de multinacionales y la representación exclusiva de productos de alta complejidad.

Con peso propio

​La empresa nació formalmente en mayo de 2017 a partir de una típica jugada de manual de Private Equity liderada por el fondo de inversión Principia Capital Partners que, en alianza con empresario farmacéutico brasileño Omilton Visconde Jr., adquirió los activos de Delta Farmacêutica y una porción de las líneas que la multinacional Valeant (hoy Bausch & Lomb) tenía en Brasil.

​Poco después, incorporaron Mip Brazil Farma, una firma volcada al consumo masivo (OTC) propiedad del propio Visconde Jr., conformando la estructura actual de Cellera, cuya facturación ronda los 650 millones de reales anuales (aproximadamente u$s130 millones).

Su base de operaciones se encuentra en el Estado de San Pablo, y posee una planta de producción moderna en Indaiatuba (con una capacidad ociosa importante que le otorga un enorme margen de expansión a Elea), oficinas corporativas en la capital paulista y centros de distribución estratégicos en Itapevi (SP) y Serra (ES).

Es posible que el "gancho de la venta" haya sido su ​situación de deuda, ya que el valor justo del paquete accionario de Cellera venía sufriendo un fuerte ajuste en los últimos años (cayó más de un 65% desde sus picos de valuación).

La venta a los argentinos se destrabó claramente por la absorción y renegociación de debentures por 196 millones de reales que estaban en manos del fondo de special situations Lumina (de Daniel Goldberg) y vencían de forma inminente.

El aporte brasileño

​El verdadero valor de Cellera para los dueños de Elea no radica únicamente en su planta, sino en su fuerte reputación en el gerenciamiento del ciclo de vida de los medicamentos.

La empresa se volvió especialista en tomar marcas que las grandes multinacionales ya no quieren promocionar activamente y revitalizarlas en el canal comercial de farmacias brasileñas.

Es además, dueña de productos insignias como el ​Tylex, marca de enorme vigencia en Brasil dentro del segmento de analgésicos opioides (combinación de Paracetamol y Codeína).

Es la segunda más prescrita de su categoría en ese país, con un 12% de participación de mercado.

También controlan ​Pamelor, antidepresivo maduro de alta fidelidad médica que en su momento le compraron a la suiza Novartis.

A finales de 2020, Cellera dio un salto de escala al firmar un contrato de distribución y comercialización exclusiva en Brasil para 12 medicamentos de Janssen.

Este acuerdo es el que le abrió las puertas de la alta complejidad y los tratamientos del Sistema Nervioso Central (SNC) y Gastroenterología.

También viene tejiendo acuerdos de promoción con farmacéuticas europeas que buscan estructura en Brasil.

Mantiene alianzas con la suiza Ferring Pharmaceuticals para potenciar la fuerza de ventas de líneas biológicas y tratamientos gastrointestinales como Pentasa, y acuerdos de co-marketing con la francesa Sanofi.

El rol de Elea

​Este perfil de Cellera encaja a la perfección con el ADN de los compradores argentinos, al darles una plataforma llave en mano que ya tiene aceitado el canal institucional y médico en Brasil, ideal para introducir el portfolio de medicamentos biosimilares, oncología y productos de valor agregado que Elea ya fabrica en Argentina a una escala de costos mucho más competitiva.

El cierre definitivo del acuerdo quedó supeditado a la aprobación final del Consejo Administrativo de Defensa Económica (Cade), el órgano antimonopolio de Brasil.

​Además de su fuerte posicionamiento comercial, la transacción involucra la absorción de

​Con este movimiento, los accionistas de Elea podrían replicar en el territorio brasileño el liderazgo que ya consolidaron en la Argentina, combinando medicamentos de alta complejidad, biológicos y productos de venta libre.

​Además, les permite avanzar en un agresivo plan de expansión, teniendo en cuenta que, por ejemplo, ya se habían quedado con la línea completa de oncología del laboratorio Celnova por unos 8 millones de dólares, sumando 14 moléculas maduras destinadas al mercado de licitaciones públicas y alta complejidad.

La sinergia regional no es nueva para el Grupo Insud (familia Sigman), que ya cuenta con plantas biotecnológicas y alianzas de transferencia científica en Brasil a través de firmas como mAbxience.

Sin embargo, tomar el control directo de una estructura comercial e industrial como la de Cellera posiciona a los dueños de Elea en una escala de competencia directa con las multinacionales del sector en toda Sudamérica.

​Para el ecosistema de negocios argentino, la transacción ratifica la capacidad de los laboratorios nacionales para actuar como "compradores globales", expandiendo sus fronteras en momentos donde la escala regional es la única garantía para sostener los altos costos de investigación, desarrollo y producción a gran escala.

Es más, como objetivo a mediano plazo, el grupo buscará ingresar nuevos productos y tecnologías médicas, apuntando a generar R$ 500 millones adicionales en ingresos.