La fintech que presta plata a repartidores y choferes de apps usando un dato que los bancos no miran
En el ecosistema económico actual de Argentina, se estima que más de un millón de personas generan ingresos a través de plataformas de delivery y transporte urbano. Sin embargo, el acceso a las herramientas necesarias para optimizar esta actividad encuentra obstáculos en el sistema financiero tradicional: el 90% de estos trabajadores no califica para créditos bancarios convencionales debido a la falta de historial crediticio o recibos de sueldo formales.
En este contexto surge Gurpi, una fintech dedicada al financiamiento de activos productivos que ha logrado integrar la dinámica de la economía de plataformas en un modelo de negocios sustentable.
El origen de la compañía surge a partir de observar el comportamiento de los usuarios de delivery en las zonas urbanas. Los fundadores identificaron que el uso extendido de bicicletas para repartos de larga distancia no respondía a una preferencia operativa, sino a la imposibilidad de los trabajadores para acceder a métodos de ahorro o crédito que les permitieran adquirir un vehículo motorizado. Esta carencia tecnológica y financiera limitaba directamente el potencial de ingresos de los repartidores.
La puesta en marcha del proyecto se realizó bajo un esquema de capital propio. Tomás Manfroni, Cofundador, CFO & CPO de Gurpi, detalla: "Comenzamos de manera 100% orgánica mediante capital propio estimado en u$s5.000 financiado para comprar las primeras motos. Al inicio entregamos 3 o 4 por mes y hoy el número asciende a 200 por mes con 1.500 créditos activos". Esta evolución de una prueba de concepto a una operación de escala federal se consolidó mediante la reinversión constante de utilidades y la incorporación de un socio estratégico.
Tecnología de datos alternativos: la validación del desempeño laboral
El núcleo de la propuesta de valor de Gurpi es su motor de riesgo propio, diseñado para evaluar perfiles que el sistema bancario tradicional rechaza sistemáticamente. Dado que el 60% de sus clientes no posee antecedentes en el sistema bancario, la empresa desarrolló un "scoring híbrido" que desplaza el foco del historial financiero hacia el desempeño laboral comprobable en las aplicaciones de delivery.
Este sistema analiza variables críticas como la categoría del trabajador dentro de la plataforma, la cantidad de viajes realizados en periodos recientes, la recurrencia de la actividad y la consistencia en el cumplimiento de los objetivos operativos. Al respecto, Manfroni explica: "Construimos una infraestructura de crédito productivo que integra originación digital, scoring propio y un esquema de cobranza alineado al flujo real de ingresos del usuario. Esta arquitectura nos permite financiar vehículos como herramientas de trabajo para segmentos que el sistema financiero tradicional no puede atender de manera eficiente, manteniendo disciplina de riesgo y una cartera saludable".
La efectividad de este modelo de evaluación se refleja en sus indicadores de cobrabilidad. A pesar de operar con un segmento considerado de riesgo por las entidades tradicionales, Gurpi mantiene una tasa de mora cercana al 4%. Según los directivos de la firma, la inclusión financiera no implica una flexibilización de los criterios de riesgo, sino la aplicación de nuevos parámetros de medición que reconozcan la voluntad y capacidad de pago de quien utiliza el vehículo como una herramienta generadora de ingresos.
Logística de activos físicos y sincronización financiera
A diferencia de otras soluciones fintech puramente digitales, Gurpi gestiona una operación logística compleja que incluye la administración de stock físico, el patentamiento de las unidades y la entrega de los activos en plazos que oscilan entre las 24 y 48 horas. El proceso es íntegramente digital en su etapa de solicitud y aprobación; una vez validado el perfil, el usuario se dirige a puntos de retiro físicos ubicados actualmente en Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza, Rosario y Tucumán.
La ingeniería financiera de los créditos se diseñó para acoplarse a la dinámica económica del trabajador de plataformas, quien suele percibir sus ingresos de forma semanal. El producto requiere una seña inicial de $35.000 y un anticipo que varía entre el 10% y el 15% del valor total del vehículo, financiando hasta el 90% restante. Las cuotas semanales se debitan el mismo día en que las plataformas liquidan los pagos a los repartidores, lo que facilita la administración financiera de los usuarios y reduce la posibilidad de incumplimientos por falta de liquidez mensual.
Además del financiamiento, la empresa generó un ecosistema de servicios integrales para garantizar la continuidad operativa de sus clientes. Esto incluye una red de talleres mecánicos asociados donde los usuarios pueden realizar reparaciones o adquirir accesorios esenciales, como cascos y protectores, financiando estos costos adicionales dentro de su plan de cuotas vigente. El objetivo estratégico es minimizar el tiempo de inactividad del vehículo, ya que, según la visión de la compañía, si la herramienta de trabajo se detiene, el flujo de ingresos que garantiza el repago del crédito desaparece de inmediato.
El horizonte 2026: consolidación federal y aterrizaje internacional
Tras multiplicar por cuatro su volumen operativo entre 2024 y 2025, Gurpi atraviesa una fase de expansión tanto en su oferta de productos como en su alcance geográfico. Recientemente, la plataforma incorporó el financiamiento de automóviles para conductores de aplicaciones de transporte, respondiendo a la demanda de usuarios que buscaban migrar de esquemas de alquiler costosos hacia la propiedad del activo.
Para el cierre del ciclo 2026, las metas de crecimiento son ascendentes. "Para 2026 proyectamos no solo mantener esta curva, sino alcanzar un objetivo de 400 motos mensuales, apalancados por la creciente necesidad de herramientas de capital de trabajo en la economía de plataformas". Este incremento en el volumen de otorgamiento de créditos se complementa con planes de internacionalización para llevar el modelo de scoring laboral a otros mercados de la región.
Respecto a la expansión territorial fuera de las fronteras argentinas, el CFO & CPO confirma los próximos pasos: "El despliegue federal de nuestra operación incluye Buenos Aires (CABA/GBA y Mar del Plata), Córdoba, Mendoza y Rosario; y esperamos poder avanzar con el desembarco de GURPI en Uruguay y Paraguay para finales de este año".
La visión de la firma es consolidar un sistema financiero más ágil que actúe como un aliado operativo de los trabajadores, permitiendo que el 96% de los usuarios que inician un plan terminen siendo poseedores de su capital de trabajo. De esta manera, la fintech se posiciona como el eslabón necesario para cerrar el círculo productivo iniciado por las plataformas de la nueva economía urbana.